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CuenHTo de Pascua II
HabboTemplarios
6 abril, 2020
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Camin贸 y camin贸 sin saber cu谩l era su destino, hasta que, de repente, entre tanta oscuridad, se logr贸 divisar un rayo muy fino de luz que atravesaba directamente la pared. Lo observ贸 con detenimiento y cuidado hasta que logr贸 visualizar al otro lado de la estructura un bello lugar, por lo que intent贸 buscar una puerta que le diera acceso a dicho para铆so.

Aunque el camino de luces continuaba, 茅l supon铆a que, oculta en alg煤n lugar, se encontraba la puerta de acceso; hasta que encontr贸 una peque帽a entrada -casi para un peque帽o conejo- por la que pudo ingresar.

Al otro lado, unas m谩quinas le hicieron una limpieza y le dieron su ropa limpia y lista para usar. Cuando sali贸 de las m谩quinas, not贸 que todo era un mundo distinto, hab铆a personas por todas partes y muchos conejos coloridos; Nico camin贸 por entre las personas y se dirigi贸 al centro de ese para铆so en el que le aguardaba un gran estante en el que pon铆a 鈥渘uevos ciudadanos鈥 en un cartel gigante, as铆 que se dirigi贸 hacia 茅l y se encontr贸 con un amable hombre que estaba sentado en una torre de papeles.

鈥旽ola buen hombre, 驴es nuevo en la ciudad? 颅鈥昫ijo el simp谩tico hombre.

鈥昐铆, he encontrado una nota que me ha guiado hasta ac谩 鈥昫ijo Nico at贸nito.

鈥昒sted debe ser el afortunado que encontr贸 nuestra nota, semanalmente las enviamos para guiar a las personas no contagiadas hacia este recinto y as铆 vivir una vida arm贸nica. Soy Litos y este gato que tengo en mi cabeza se llama Mino, estamos dispuestos a ayudarle en cualquier cosa que necesites. 驴gustar铆a un recorrido o mejor un panfleto con la historia de la ciudad?

Agarr贸 el panfleto y lo revis贸 detenidamente mientras el hombre llenaba una planilla de inscripci贸n. Pudo leer que un ser extra帽o dirigi贸 a un grupo de personas que se refugiaban de la enfermedad hasta esta estancia y les ense帽贸 c贸mo ayudar a otras personas a salir de este acontecimiento.

鈥暵縃a venido con alguien m谩s?

鈥旽e venido solo.

Litos estir贸 su mano y le pas贸 la plantilla para rellenar el formulario y as铆 poder, por fin, respirar libremente sin temor a alg煤n contagio, o eso cre铆a, antes de que sonara una alarma y todos se pusieran una mascarilla para respirar. Litos le pas贸 una y se la coloc贸 r谩pidamente; el temor le invadi贸 al instante.

Nico se qued贸 como un pasmarote ah铆, no sab铆a qu茅 hacer. Acababa de llegar y 驴ya se ten铆a que ir? No entend铆a nada. Entonces vio que Litos empez贸 a correr hacia el norte (s铆 Nico era un experto en orientaci贸n y vio claramente que ese era el norte), y lo sigui贸. Tras correr un par de minutos llegaron a una especie de refugio-hospital. El chico tampoco sab铆a muy bien lo que era, pero sonaba raro, un refugio dentro de un refugio鈥 Se supone que en esa zona ya estaban protegidos, se ve que no lo suficiente. Al menos por lo que se lleg贸 a ver en esos pocos minutos, ten铆an unas medidas de seguridad muy sofisticadas. En ese momento lo entendi贸 todo, de repente un hurac谩n de un color verde menta invadi贸 el 鈥減oblado鈥 y arras贸 con todo lo que pillaba por el camino, pero los edificios ni se inmutaban, solo se llevaba la basura, los desechos, y alg煤n que otro contenedor.

Aquel virus no era el mismo que hab铆a en la superficie, era como todo lo contrario se llevaba lo malo y dejaba lo bueno. Nico estaba anonadado mirando la pel铆cula del exterior. Entonces se dio cuenta de que el 煤nico que estaba preocupado era 茅l, los dem谩s estaban tranquilamente en el edificio haciendo vida normal. Empez贸 a entender lo que m谩s tarde le confirmar铆a Litos.

 

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