[VP] Vomitando Palabras #22
Yawakasa
5 febrero, 2019
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¬°Hola locuelos! Martes de nuevo, martes de vomitera, con unas cuantas palabras que me hab√©is dejado en la anterior entrega. Son pocas as√≠ que esta entrega ser√° cortita, pero jugosona. As√≠ que no daremos m√°s vueltas al filete y empecemos cuanto antes, pero primero la lista de palabras: ‚Äúmujeriego, entintador, toxicidad, pulgoso, laberinto, vienesa, sempiterno¬†y cartograf√≠a‚Ä̬†Adem√°s de una frase que me ha dejado un lector fiel. Y ahora s√≠, ¬°que comience esta locura!

 

Seguramente necesit√°bamos un descanso, tomar unos d√≠as de relax entre cuatro paredes de puro blanco cegador y reflexionar. Y el gato estaba ah√≠, dando vueltas en el suelo, enrosc√°ndose ligeramente hasta convertirse en un precioso achuchable coj√≠n redondo, rumiando sutilmente. Mirando al suelo, pensando en qu√© s√© yo, ¬ŅGasper? Quiz√°.

‚Äď¬ŅDormimos ya, gamberro? ‚Äďdijo entonces‚Äď, ma√Īana ya pensaremos alg√ļn plan. ¬ŅNo?

No contest√©, me qued√© esperando a que dijera algo m√°s, pero no. Mino se durmi√≥ de pronto. Respiraba fuertemente, haciendo eco de sus ronquidos en toda la habitaci√≥n. Yo me tumb√© en el colch√≥n e intent√© rememorar ese d√≠a tan extra√Īo. C√≥mo hab√≠a acabado en ese sitio. Pero los p√°rpados me pesaban, me pesaban de verdad. Vi a mino dormido y ¬°me pareci√≥ tan adorable! Una especie de pitos√≥n achuchable. Con aquella estampa clavada en mi retina, me qued√© dormido.

Yo era un mujeriego. De esos que iban a bares o pizzerias y ligaba con todas las chicas que ve√≠a. Me daba igual todo, la edad, de d√≥nde fuera. Yo s√≥lo quer√≠a una chica para pasar el rato. Y ¬Ņd√≥nde pod√≠a conseguirlo? Obvio, no hab√≠a que pensar mucho, ni donde elegir. Me pon√≠a las mejores ropas y me acicalaba. Cog√≠ el Mustang y me acerqu√© a la pizzer√≠a de siempre a tramar la historia, a dibujar el boceto de la noche como un entintador preparando su pr√≥ximo tatuaje.

Lleg√© al local, de alta toxicidad y le tir√© las llaves del Mustang al pulgoso de la entrada¬†para que fuera a aparcarlo. Era el due√Īo del local, pero en ocasiones tambi√©n hac√≠a de portero ya que le gustaba tratar bien a su clientela, sobretodo a las hienas, las hienas eran su cliente m√°s potencial. Y yo era la hiena de las hienas.

Y ah√≠ estaba, en el laberinto de mesas y sillas, buscando a la presa de la noche. Una joven ser√≠a, una jovencita, s√≠. ¬ŅDe dieciocho? Quiz√° menos. Estaba salvaje aquella noche, era m√°gico y me sent√≠a vivo, joven, a pesar de mi avanzada edad, pero de eso nadie se dar√≠a cuenta con mis triqui√Īuelas y enga√Īos.

Llegu√© a la barra y ped√≠ una cerveza de importaci√≥n. No ten√≠an belgas, as√≠ que ¬Ņpor qu√© no una vienesa? La camarera era simp√°tica, pero mayor para lo que andaba buscando aquella noche. Adem√°s, deber√≠a esperar a que terminase turno. El due√Īo me ten√≠a aprecio, pero no tanto como para dejar salir a una de sus camarera antes de acabar el turno. Yo no pod√≠a esperar. A mi pesar, este momento no es sempiterno.

Ligar es como el arte de la cartograf√≠a. Comienzas en una esquina y vas trazando el plano, buscas esquinas, buscas chicas. Mesas, sillas vac√≠as, apuntas. Una rubia, una morena. Las anotas en tu bloc y te das una vuelta. Y eso hac√≠a yo. Creaba mi mapa de jovencitas para que, cuando estuviesen alegres, pudiera atracar mi barco y empezar la conquista, como hicieron los espa√Īoles. Oh, s√≠, yo era una hiena, pero con una galena en busca de esmeraldas…

 

¡Y hasta aquí Vomitando Palabras 22! Recordad dejar vuestras palabras en los comentarios de esta entrega para que podamos seguir con la historia el próximo martes. Espero que os haya gustado esta historia y que tengáis ganas de seguir leyendo. Un abrazo a todos y muchas gracias por leer. ¡Nos vemos el próximo martes!

Yawakasa

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