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[VP] Vomitando Palabras II #12
Yawakasa
27 mayo, 2020
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¬°Hola gamberros!

De nuevo estamos a miércoles y, esta semana sí, tenemos una nueva entrega de Vomitando Palabras. Lamento haberos dejado la semana anterior sin entrega pero me fue imposible, por eso esta semana os traigo una un poco más extensa, para compensar… que viene con las siguientes palabras que me habéis dejado en comentarios: “sociedad, derecho internacional, león, navegación, boleto, jurásico, estrella, está divertido, atelofobia, nictálope, espiral, lóbulo, osito, tigre feroz, romántico, alucinado me quedé y perinola“ Y sin más dilación, que empiece la entrega semanal. ¡Espero que os guste!

 

Vamos a hacer un peque√Īo resumen de los acontecimientos. En entregas anteriores nos encontramos una horda de seres infectados por una enfermedad relacionada con el COVID-19 y acabamos en una tienda donde encontramos un mapa y una arma misteriosa. Con la intenci√≥n de ir al aeropuerto para secuestrar un avi√≥n y llegar a las islas se√Īaladas en el mapa me distraje y acabamos en un fatal accidente donde Mino posiblemente pierda su vida‚Ķ Desesperado y sin saber d√≥nde ir a por ayuda, entr√© en un gran local abandonado donde encontr√© a un ser extra√Īo que (al parecer) me absorbi√≥ y donde me encuentro ahora con un pobre hombre que lleva encerrado en el mismo sitio que yo mucho m√°s tiempo‚Ķ

Las patadas y los gritos no sentaron bien al monstruo que nos hab√≠a ‚Äúcomido‚ÄĚ o donde fuera que estuvi√©ramos encerrados, pero la cuesti√≥n es que nos encontr√°bamos en el interior de algo que no estaba muy contento con mi actitud rebelde.

 

Cha Aun Wood, mi compa√Īero, tampoco aprobaba mi comportamiento y, llev√°ndose las manos a la cabeza, como si as√≠ pudiera no inmiscuirse en mi revuelta social particular. Era la muestra disconforme de la sociedad, o eso cre√≠a yo, a cada patada que daba y a cada pu√Īetazo contra aquellas fl√°cidas paredes.

Al final me cans√©. S√≠‚Ķ todo en esta vida tiene cierta duraci√≥n y, dado que s√≥lo consegu√≠ enfadar a aquel monstruo al principio, segu√≠ dando patadas durante un par de horas, pero me cans√© antes que √©l. Cuando tir√© la toalla, por un momento, me sent√© y mir√© a mi compa√Īero, que segu√≠a en su mundo sin decir palabra y sin prestarme atenci√≥n alguna.

‚ÄĒ¬ŅYa te has cansado? ‚ÄĒpregunt√≥ tras un largo silencio.

‚ÄĒEn breve sigo, no te preocupes.

‚ÄĒNo servir√° de nada ‚ÄĒdijo como si en vez de hablar tomase sus √ļltimas bocanadas de aire, antes de morir.

‚ÄĒVamos, no te pongas as√≠. Algo debemos hacer. Tengo a un amigo fuera que necesito salvar y‚Ķ

‚ÄĒNo hay forma de salir ‚ÄĒdijo, poni√©ndose en pie.

Ahora que estaba de pie me di cuenta de lo bien vestido que iba, con un traje de tres piezas y camisa impoluta con gemelos negros inmaculados. Parecía como si le hubieran sacado en mitad de un juicio o de una clase de derecho internacional. Llevaba hasta unos zapatos con hebilla que dejaban ciego a cualquiera.

‚ÄĒPareces el lobo de Wall Street ‚ÄĒdije

‚ÄĒMe llamaban el Le√≥n de Pasadena.

El León de Pasadena.

Corr√≠an los a√Īos 80, Scarface se estrenaba en los cines y todos los ricachones de la ciudad iban y ven√≠an con sus descapotables reci√©n sacados del concesionario, de aqu√≠ para all√°, con la m√ļsica disco a todo trapo y con nada m√°s que una larga sesi√≥n de navegaci√≥n en sus cabezas. Todos quer√≠an ser peces gordos en un acuario lleno de pira√Īas. Tener un boleto a la felicidad… Ansiaban ser el rey del jur√°sico, donde o devoras o eres devorado. As√≠ me imaginaba a Cha Aun Wood en sus or√≠genes. Seguro que se paseaba en su Porsche metalizado como una estrella de Hollywood por las calles, con su Elvira Hancok a su lado o, quiz√°, a su Mia Wallace. Ten√≠a toda la pinta de ser un perfeccionista, incluso m√°s a√ļn, seguro que sufr√≠a atelofobia y si habr√≠a algo imperfecto cerca de √©l le dar√≠a un infarto‚Ķ

¬ŅNo hac√©is esto vosotros? ¬ŅNo os imagin√°is a personas en sus posibles or√≠genes? Est√° divertido y ayuda a crear situaciones dispares.

Ahora ve√≠a a Cha Aun Wood a mi lado, en plena crisis, ¬Ņc√≥mo afrontar√≠a un ser como √©l, que aparentemente era un tibur√≥n, un ganador, un‚Ķ le√≥n? C√≥mo iba a permitir quedarse sentado sin hacer nada. Algo no cuadraba.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo es que no haces nada? ‚ÄĒpregunt√© tras vacilar un momento.

No contest√≥. Sigui√≥ de pie mirando las paredes que nos encerraban y luego el suelo, donde se hab√≠an formado peque√Īos charcos de la lluvia que hab√≠a ca√≠do.

‚ÄĒCuando es oscuro, hay gente que se esfuerza por ver, y hay quien entiende que no es momento de ver. El primer tipo de personas acaba forzando la vista y, en el peor de los casos, ciego o nict√°lope. Los otros, que han entendido que no es momento de forzar la vista, sino de descansar, aguantan intactos hasta la luz de la ma√Īana.

‚ÄĒSe nota que eres bur√≥crata ‚ÄĒdije sin apartar la mirada de sus zapatos.

‚ÄĒVamos, chico. No entres en una espiral auto-destructiva. Recapacita, escucha‚Ķ ‚ÄĒdijo toc√°ndose el l√≥bulo de la oreja izquierda.

‚ÄĒNo te entiendo.

Tanta palabrer√≠a barata me estaba poniendo de muy mal humor y, s√≠, reconozco que cuando estoy calmado quiz√° sea como un osito achuchable, pero cuando me tiran ca√Īonazos y me convierto en un tigre feroz, y frente a m√≠ ten√≠a a un barco pirata que no dejaba de lanzar ca√Īones contra m√≠ en forma de palabras absurdas y ret√≥rica pol√≠tica que no aguantaba. No era momento de ponerse filos√≥fico, o eso entend√≠a yo. ¬ŅQu√© pasar√≠a con Mino si me dedicase s√≥lo a escuchar y a recapacitar? ¬ŅQu√© conseguir√≠amos sin actuar? No. No podr√≠a permitirme ni un segundo en pensar.

‚ÄĒYo siempre he sido un rom√°ntico empedernido de la tranquilidad ‚ÄĒdijo de golpe, sin yo haberle preguntado.

Alucinado me qued√©. Aun Cha Wood o c√≥mo se llamase estaba completamente loco. Eso estaba claro. No es que fuera calmado, sino que hab√≠a perdido la cabeza por completo. Quiz√° hab√≠a pasado demasiado tiempo aqu√≠ dentro encerrado y la majader√≠a se hab√≠a adue√Īado de √©l. Pero no iba a ocurrir conmigo. Yo no iba a dejar que mi perinola interior siguiera rodando como en un sue√Īo, la m√≠a iba a caer y con la ca√≠da vendr√≠a un estallido. Un estallido m√°s fuerte que el anterior.

Me puse en pie y volví a arremeter contra las paredes, esta vez la fiera era yo, no Yull…

 

Y hasta aqu√≠ esta extra√Īa entrega de Vomitando Palabras, espero que hay√°is disfrutado leyendo y que teng√°is ganas de mucho m√°s. Ya sab√©is qu√© hacer. ¬°Dejad muchas palabras en comentarios para seguir con la historia m√°s loca de HabboTemplarios! Gracias por leer y comentar y ¬°hasta la pr√≥xima!

 

Un abrazote, Yawakasa

 

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