Hola a todos y bienvenidos a la 21ª edición de Crea tu historia. En el especial de la semana pasada elegisteis la OPCIÓN B, por tanto vamos a continuar.
En ediciones anteriores:
… El mapa lo habían mirado mal, y para ir a la selva tenían que andar 50 km. Estaban cansados y sin alimento, por tanto decidieron llamar a Anyelo, ya que sin su ayuda no llegarían de ninguna manera. Lamentablemente a Paula a penas le quedaba batería en el móvil y justo cuando Anyelo iba a decir si vendría se cortó. Por tanto, decidieron dormir un poco allí mismo, con la esperanza de que viniera.
… Me levanté asustado, había tenido una pesadilla. Alcé la mirada y ahí seguían todos abrazados como si estuvieran pegados con “super glue” incluso Easymedia no había despegado ni una mano de mi cuerpo. Admito que esto me enrojeció, y para no despertarla me volví a tumbar.
Mientras no paraba de pensar y darle vueltas, lo estábamos pasando mal, no era una situación fácil. Ya nos habíamos imaginado que sería duro, pero no tanto. No teníamos nada para ingerir, yo hacía dos días que no iba de vientre y eso para mí es un gran problema. Yo soy un reloj, tengo que ir todos los días a la misma hora (después de comer) sino me pongo malo. Claro que ahí estaba el problema “después de comer” si no podía comer pues no podía… Ya os imagináis, me ahorrare detalles que solo pensar en comida me entraba hambre.
— Buenos días Nubecín, ¿cómo has dormido? — me preguntó Juancha, al despertarse y ver que era el único que estaba despierto.
— Buenos días. Dentro de lo que cabe he dormido bien — le contesté yo.
Aunque no hablamos muy fuerte, poco a poco los demás se fueron despertando uno a uno y en seguida nos pusimos de pie. Fue tan rápido que no me dio tiempo ni de preguntarle a Easymedia como había dormido, pero bueno, tampoco se la veía nada mal.
Solo quedaba Paula por despertarse que se había dormido con el móvil en las manos, Marquitos se acercó a despertarla, para no perder más tiempo.
— ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! — gritó Marquitos.
— ¿Qué ocurre? — contestó Youtuber.
— Pa… Pau… Pa… — a Marquitos no le salían las palabras.
Me acerqué a ver qué estaba pasando. Paula estaba blanca, pálida y fría como el mármol. Rápidamente le puse mis dedos índice y corazón en la carótida, para tomarle el pulso. Pero no tenía. En ese momento me sentí impotente, sin saber qué hacer. Por mucho que empezara una reanimación, era demasiado tarde…
Paula se había ido junto a Qanchis, hacia el más allá. Por culpa del frío y la falta de provisiones. Ella quiso ayudarnos y protegernos hasta el final, siempre había comido menos diciendo que solía comer poco. Pero en realidad nos quería dejar la comida a nosotros, ya que ella no quería sernos molestia al haberse dejado la mochila. Ya llevaba mucho tiempo débil, pobre. Habría sido más épico que hubiera muerto de un pisotón de un dinosaurio bizco gigante, pero no fue así.
Fue una pérdida muy dura, ahora ya finalizaba por completo la comunicación entre nosotros y Anyelo. Pronto acabaríamos igual que Paula, desnutridos y sin fuerzas para continuar. Triste, pero cierto. Nadie quería dar un paso más, pero me puse de pie y dije:
— ¿Creéis que Paula quería que nos rindiéramos ahora? Ella arriesgó su vida, no comió para que comiéramos nosotros y … ¿Vamos a abandonar ahora? ¿Ahora nos vamos a rendir, porque tengamos hambre? ¿Qué ganamos quedándonos aquí? ¿Todo nuestro esfuerzo perdido? La vida de Qanchis, la de Paula, la mano de Baskita… Todas las caminatas, y todo lo que hemos logrado ¿queréis dejar que todo muera aquí y no haya servido de nada?
— Tiene razón, si morimos que sea en el intento, y no aquí sentados — dijo Gurú.
— Vamos — dije mientras empezaba a andar.
Es verdad que no podíamos ni con nuestra alma, pero todos se acabaron levantando, y seguimos nuestro rumbo.
Íbamos más lentos, pero lo importante es que íbamos que ya era mucho. Llegamos a unos arbustos, y vimos que se movía algo por detrás. Un animal pensé, lo podríamos cazar y comérnoslo. Me acerqué con sutileza, con una daga entre los dientes y al apartar el matorral…
— Hola — dijo una voz, y a la vez se me plantó delante una mujer.
— Ho…hol…hola — dije del susto, parecía una alucinación, era una mujer celestial, un cuerpo propio de una diosa del olimpo. No sé si fue por la situación de delirio en que estaba, pero me había enamorado a primera vista. No sé qué pensareis, pero yo siempre he sido muy enamoradizo.
— Creo que necesitáis mi ayuda, Anyelo me ha mandado aquí para encargarme de llevaros a una selva. Por cierto me llamo Laura, encantada de conoceros — en ese momento me dio dos besos para saludarme y me desmayé.
¿Qué le habrá pasado a Nubecín? ¿Se recuperará?
OPCIÓN A: Nubecín empieza a ponerse azul, rojo, blanco de todos los colores y sufre un ataque epiléptico.
OPCIÓN B: Nubecín no se despierta cuando lo intentan reanimar, está en un estado parecido al coma.
Hasta aquí la vigésima primera parte, no olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!


Obtener esmeraldas





Comentarios cerrados.