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Feliz sábado y bienvenidos a la 28ª edición de Crea tu historia. La cosa empieza a ponerse interesante. Esta vez ha ganado la OPCIÓN A, así que vamos a continuar con ella.

En ediciones anteriores:

… Le dijeron a Jupi el peligro que sufrían al estar allí y que se tenían que ir. Al principio Jupi no quería pero al enterarse de la existencia del tesoro y de sus planes decidió ir con ellos. Entonces sacó una especie de vehículos hechos de madera, que había estado construyendo él. Y con eso iniciaron poco a poco su camino hacia el océano.

LAS AVENTURAS DE NUBECÍN28-oceano

… Partimos temprano, no habían puesto ni las calles a esa hora, pero no podíamos perder ni un minuto más. No sabíamos si la catástrofe tardaría mucho en venir, así que cogimos toda la comida que encontramos, cogimos un par de camisetas limpias, cuatro cosillas esenciales y mucha agua.

Cada uno cogió su vehículo y nos pusimos en marcha. La velocidad que llevaba eso era lenta no, lo siguiente. Creo que si fuéramos andando iríamos más rápido. Pero lo bueno era que aquí solo había que mantener un poco el equilibrio y dejar que avanzara solo. Yo quería usar el wired para llegar al océano inmediatamente, igual que habíamos llegado a la selva. Pero Juancha no me dejó, decía que el océano estaba muy lejos, y lo más probable era que alguien se quedara con medio cuerpo aquí y otro medio allí y que lo acabaríamos rompiendo. Pero se le ocurrió que podíamos hacer algo para ir más rápido.

En un momento empezó a toquetear el wired y lo programó de manera que los vehículos avanzaban más rápido. Tampoco era la velocidad del guepardo, pero sí íbamos a un ritmo más alegre. Mientras, como todo iba bien, todos estábamos felices y empezamos a contar alguna que otra anécdota. También nos iba bien conocernos un poco mejor,  ya de las nuevas incorporaciones yo sabía nada y menos.

— Venga va empiezo yo — dijo Jupi —. Pues esto fue algo que me ocurrió hace un tiempo, antes de acabar aquí. Yo quería ir a un hotel de lujo de vacaciones y puse trivago en google y salió mi foto tres veces, aún sigo sin entender porque, pero al final en vez de acabar en un hotel he acabado aquí en medio de una selva.

— Jajaja- me reí —. ¿Estás de broma, no? Como vas a acabar aquí en vez de en un hotel.

— Bueno eso ya es una historia más larga. Después de eso, como no me fiaba de mi internet, fui a una agencia de viajes. Y contraté un viaje con todo incluido a un hotel de lujo en Punta Cana. Sí, yo antes estaba muy mal acostumbrado, era un derrochador y la vida me lo hizo pagar. En ese viaje todo iba bien, hasta que a causa de unas turbulencias el avión se estrelló en esta selva. El único superviviente fui yo, ni el piloto, ni el copiloto ni la azafata que estaba como un tren, ¡Nadie!

Pasé días y días buscando la manera de salir e incluso intenté construir un coche aprovechando las piezas del avión. Pero no sabría ni si podría salir de la selva, así que comprendí que era una oportunidad para cambiar mi vida. Pasar de una vida lujosa, a una vida humilde de supervivencia.

— ¡Madre mía! — se asombró Laura.

— ¿Y no has querido volver nunca? — preguntó Gurú.

— Hay veces que lo pienso, pero prefiero dejarlo así, que piensen que estoy muerto y hacer mi vida aquí. A veces cuando lo tienes todo, solo haces que quejarte y querer más y no valoras lo que tienes. Cuando no tienes nada, y lo poco que tienes lo has conseguido con dolor, sufrimiento y esfuerzo lo valoras muchísimo más aunque sea un poco de comida para llevarte al estómago. Hay personas que deberían sufrir cambios como estos, y así el país iría mejor. Hay que saber prescindir de los lujos y disfrutar más de la vida. Los problemas que tienen los adolescentes de hoy en día, “Que si he perdido en tal juego”, “No me compran esa consola que tanto deseo” o “Llevo 2 años ya con el mismo móvil” son problemas insignificantes, realmente lo que tienen que valorar es que cada día tienen un plato en la mesa el cual los mantiene con vida.

Eso me pasaba antes, y ahora he abierto los ojos y me he dado cuenta de lo que realmente es importante, ya que lamentablemente no todo el mundo se acuesta sabiendo que al día siguiente podrá ingerir algo.

— Me parece sorprendente este cambio que has hecho — contestó Marquitos.

— Me he quedado sin palabras, se me ha helado la sangre — añadió Paula.

— ¿Y como conociste a Yull y Maxi? — pregunté yo, sorprendido de todo lo que había vivido Jupi.

— Pues fue algo parecido a lo vuestro, aparecieron un día sin más y los acogí en mi humilde morada. Siempre es bueno tener compañía, porque tengo que admitir que aparte de la falta comida, la soledad de la selva es muy dura. Y a veces me entraban ganas de colgarme, pero otras veces es necesario estar solo un tiempo para reflexionar bien.

Entre tanta historia y anécdota, ya habíamos dejado atrás la selva y cada vez nos acercábamos a un clima más cálido. Después de esta reflexión ya nadie quería decir ni una anécdota más, nada sería más sorprendente que eso.

Y hasta aquí esta semana, llega el momento de elegir la opción para la semana que viene.

OPCIÓN A: El viaje es largo y quieren que Maxi y Yull cuenten que anécdotas tienen de su llegada a la selva.

OPCIÓN B: Esa historia los ha dejado un poco tristes, y tan solo Nubecín estaba dispuesto a animar el ambiente contando cuatro chistes.

Hasta aquí la vigésima octava parte, no olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!