Hola a todos y bienvenidos a la 44ª edición de Crea tu historia. Hoy es un día especial y seguramente estaréis pensando: ¿Qué tiene de exclusiva esta edición? Pues que… hoy no estoy solo, vengo acompañado de una persona muy cuqui. Seguro que… ya sabéis de quién se trata, ¿verdad?
Seguramente la mayoría lo hayáis adivinado. Hoy está conmigo Zahara, la encargada del blog “déjate llevar” e intentaremos hacer que nuestros personajes también se dejen llevar en las aventuras de Nubecín. Antes de nada hay que recordar que ganó la OPCIÓN B. Así que… ¡no perdamos más y tiempo y vámonos de viaje con Nubecín!
En ediciones anteriores:
… Nubecín no podía aguantar más lo que sentía por Zahara y se lo soltó. Tras recibir el beso de ella, necesitaba consejo de alguien y decidió comunicarle su problema a Yull. Desde ese instante, supo que tenía que dejarse llevar por el corazón y hacer en cada momento lo que sintiera. Finalmente, se toparon con un agujero que mostraba una clave.
LAS AVENTURAS DE NUBECÍN
… Nos metimos en esa especie de cueva como si fuera nuestra casa. No lo pensamos ni un segundo, fue verla y entrar. Nos sorprendimos mucho al ver la riqueza y antigüedad de la cueva, estaba llena de estalagmitas y estalactitas enormes. Teníamos los ojos como platos, buscando ansiosos alguna rendija o algún mecanismo donde poner la clave y encontrar el tesoro. Pero ya lo dicen la avaricia rompe el saco y en tan solo 5 minutos ya no sabíamos dónde nos habíamos metido.
Los demás no se dieron cuenta, pero yo no recordaba ni donde estaba la entrada. Además todo oscuro no veíamos más que paredes. Nos alumbrábamos con la poca luz que daban unos mecheros. Pero no podía seguir avanzando sin saber dónde íbamos, estábamos perdidos en un laberinto.
Me encontraba mal, las palabras no me salían, sin ganas de hacer nada ni de comer, ni de dormir, ni de pensar siquiera. Solo quería volver a ser niño y disfrutar de aquellos tiempos mozos, cuando tu única preocupación era la de cómo decirle a tu madre que te pusiera un nuevo parche en los pantalones ya que los habías vuelto a destrozar por las rodillas.
Con el paso del tiempo me he dado cuenta que siempre queremos lo que no tenemos, no falla, culo veo culo quiero. Antes tan solo pensábamos en ser grandes en tener viajes, aventuras nuevas y no la misma monotonía de ir a la escuela y hacer los deberes. Pero una vez creces y estas en esta aventura tan peligrosa, quieres regresar a tu parque de siempre. Donde ibas cada día después del colegio a comerte tu bocadillo de medio metro.
A veces desearía tener ese botón mágico que te dijera que hacer en ese momento en que todo está perdido y te asegurara que haciendo eso acabarías con tu objetivo exitosamente. En la vida hay que tomar decisiones, y ahora más que nunca me cuestionaba si había sido buena decisión emprender este viaje. Nunca pensé que acabaría aquí, sin saber qué hacer. Desanimado sin ganas, impotente de haber liderado un grupo de jóvenes a un suicidio colectivo, porque al final todas las bajas y sacrificios que habían ido sucedido en el viaje habían sido por mi culpa. Yo los incité a hacerlo yo me veía con ganas y ánimo de sacarlo adelante. Pero ha llegado un punto que ya no. Aquí no puedo seguir más. Ya lo tenía muy claro a la mañana siguiente iba a contar a los chicos un discurso lamentándome por todo y contándoles que no podía hacer nada para salir de allí. Mientras, iba a aprovechar para llorar o buscar consolación con la cama de piedras que nos habíamos montado allí. Pero justo en el momento que iba hacia mi cama… apareció Zahara por detrás dándome un abrazo.
-¿Qué te pasa pequeño? ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte? Sabes que no me gusta ver a nadie triste y que tengo un don para hacer sonreír- Dijo zahara mientras me abrazaba por la espalda.
No sé cómo lo hace, pero me está revolviendo algo por dentro, más que unas mariposas… cada vez que se acerca un rayo recorre por todo mi cuerpo deseando besarla y abrazarla…
-La verdad es que ahora mismo me siento el hombre más feliz del mundo. Necesito que me digas una cosa, ¿eres real?, ¿eres un ángel? Desde que has aparecido en mi vida, has roto mis esquemas, has hecho que no piense en otra cosa más que en ti, y seas mi principal preocupación- Le respondí lo que me mandaba mi corazón.
-Mmmm.. no sé qué decir yo… no soy un ángel, soy una persona de carne y hueso, pero el problema es que tengo miedo Nubecín.
En ese momento escuchamos un grito:
-¡Nubecín, ven corre!
Me acerque donde estaban todos y allí había una nueva inscripción, pero no entendía nada, eran un número de teléfono con prefijo o algo. No sabía si servirían de algo.
«Clave 2:12,1,20 3,16,14,20,16,14,1,14,21,5,20 20,18,14 13,9,14,22,20,3,22,12,1,20”
¿Serás capaz de ayudar a nuestros aventureros y ayudarles a descifrar la clave? Piensa que relación pueden tener esos números extraños y lo lograrás.
OPCIÓN A: Zahara decide que no quiere nada con Nubecín.
OPCIÓN B: Zahara está a punto de darle una noticia inesperada a sus compañeros/as que cambiará el rumbo de este viaje.
Hasta aquí la cuadragésima cuarta parte, no olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!

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