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Hola a todos y bienvenidos a la 45ª edición de Crea tu historia. Se va acabando abril, pero no por ello la historia que ahora la tenemos en uno de sus mejores momentos. Es por eso que no vamos a tardar con preámbulos y vamos a continuar con la OPCIÓN B.

En ediciones anteriores:

… se metieron en el abismo, pero se perdieron y Nubecín que no estaba bien de ánimos empezó a lamentarse y a culparse. No podía más pero no quería decir nada a los demás hasta el día siguiente para no preocuparlos. Pero Zahara se dio cuenta i se preocupó por ver que le pasaba. Y cuando el romance estaba en plena acción, los chicos encontraron una nueva pista.

LAS AVENTURAS DE NUBECÍN

… Todo pasaba tan rápido los días, las horas, los minutos, aunque al fin y al cabo todo es relativo. En esa cueva y en general en el abismo, después de pasar tantos días fuera de casa sin reloj y sin saber la posición del sol ni nada quizás eran las 5 de la mañana de un año bisiesto.

Notaba triste a Zahara, con la poca luz que teníamos veía su rostro una preocupación más grande que la mía incluso. Es como si se hubiera quedado con todos mis problemas casi sin contárselos y la notaba raro. Me dirigí hasta donde ella se situaba y le pregunté.

– Zahara, ¿te encuentras bien? ¿Qué te ocurre?

– No estoy bien Nubecín, tengo que contarte algo que puede ser crucial para este viaje.

– Dime me estas preocupando.

– Mira Nubecín te contaré algo y no quiero alarmar a nadie, pero me moriré.

– ¿Pero qué dices? Si estás aquí, a salvo con nosotros.

– Ya pero no moriré por caerme de un barranco, o por algún ataque inseperado.

– ¿Entonces? – no sabía que le podía pasar, ¿depresión?, ¿ansiedad?, tampoco entiendo mucho de sentimientos, ya que la experta era ella.

– Pues soy diabética Nubecín. Lo llevaba en secreto porque no quería preocuparos.

– ¿Y qué problema tiene eso? O soy muy ignorante o no entiendo nada.

– Resulta que tengo las dosis de insulina contadas, y pues yo en su día no pensé que se me acabarían tan pronto. Pensaba que llegaríamos hasta el final de la trama.

– ¿A ver cuantas te quedan exactamente?

– Pues me quedan 7 dosis, pero claro no sé cuánto me duraran, generalmente me tomo una por día. Pero ahora llevo varios días perdida intentando alargarlas al máximo, así que quizás me puedan durar unos días más.

Estas palabras fueron tan duras para mí, que no sabía que responder. Le dije que no se preocupara, y para cambiar de tema y mirar de alegrarla nos fuimos con el resto de chicos, a ver que habían descifrado con las pistas.

Teníamos que ir por un paso angosto y húmedo, hasta que llegamos  a un cubículo pequeño sin salida aparente. Yo no me lo creía, más obstáculos. Quería ponerme a chillar, pero aun con el eco de la cueva podría barrar algún camino y no dejarnos volver a un lugar más ancho.

Con esta mala suerte y lo desanimado que estaba decidí retirarme un momento en una esquina, e intentar reflexionar un poco sobre lo que me acababa de pasar en tan solo 5 minutos (bueno quizás más, pero se hizo corto).

Yull al verme así se acercó a mí y me dijo:

– Nubecin… te contaré algo privado. No hace mucho, antes de emprender este viaje con todos ustedes, por mi culpa muchos amigos se vieron perjudicados y perdí la confianza de muchos con esfuerzo trato día a día volver a recuperarla. Pero no te puedes venir abajo tú, tienes lo más importante tienes el respeto y la confianza de todos nosotros. Es lo único que necesitas para sacarnos de aquí. Sé que en el fondo tú eres el único de descifrar el entramado en que nos hemos metido. Todos estamos contigo, así que arriba ese ánimo.

Esas palabras hicieron un efecto en mí y me levanté, me dirigí al centro, cerré los ojos… mientras la gente no entendía nada, se pensaban que ya estaba loco del todo. Moví la cabeza de un lado para otro y de pronto tras unos instantes empujé bien fuerte la pared. Le di una de mis patadas de taekwondo y…

Nada… no pasó nada. Fue un chasco, pero de repente noté un fresquillo en la oreja. Entonces me fijé, había una pequeña grieta donde pasaba una corriente de aire que se filtraba. No sabemos dónde nos llevaría eso, pero quizás ese nuevo pasadizo nos servía para salir o para encontrar el tesoro si es que había alguno. Fuera como fuera teníamos la oportunidad de salir de ahí.

Y ahora a votar 😀

OPCIÓN A: En el otro lado del muro lo único que hay es una sala un poco más grande, con un techo tan alto que ni se ve, de ahí llega la corriente.

OPCIÓN B: En el otro lado hay un pasillo tan largo como un día sin pan, así que no saben que puede haber al final de todo.

Hasta aquí la cuadragésima quinta parte, perdonar por la espera jeje. Gracias a Bakan por colaborar en algún fragmento. No olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!