Hola a todos y bienvenidos nuevamente a una edición más de Crea tu historia, con esta ya vamos por la 46ª edición y antes de nada quería disculparme. Últimamente no voy teniendo mucho tiempo para escribir y pues la semana pasada pasó volando. Esto no es ningún adiós, ya que por mi parte moveré tierra, mar, aire y lo que haga falta para continuar trayendo semana a semana un pedacito de historia. Para aquellos que tengan una memoria de pez como la mía recordaré que ganó la OPCIÓN B.
En ediciones anteriores:
… Zahara se alarma y cuenta que es diabética y que morirá pronto ya que se está quedando sin dosis de insulina. Además llegaron a un cubículo sin salida. Por suerte tras pegarle una patada a la pared, Nubecín consiguió y descubrió una grieta.
LAS AVENTURAS DE NUBECÍN
… Esta grieta me daba vida, mejor dicho nos daba vida y esperanzas de seguir adelante. Si estaba tan escondida era por algún motivo de peso. Algo fuerte se escondía detrás de aquella grieta. No teníamos muchas herramientas para derribarla y abrirnos paso. Pero con la ayuda de todos, pegando patadas los más bestias como yo, y usando la maña los que tenían más cabeza conseguimos hacer un agujero algo más grande. Todavía no entraba ni mi pie, puesto que es un 46 pero el agujero se agrandaba de forma exponencial. En poco más de una hora lo que aparentaba ser una pared maciza de dos metros de grosor, era un agujero de medio metro de diámetro (suficiente para que pudiéramos entrar todos).
Este sobreesfuerzo nos había dejado reventados, aun así nadie quería perder ni un segundo. La iluminación seguía siendo pésima. Pasando uno a uno por el agujero y dejando el muro atrás podíamos observar un camino sin final. No sé porque pero siempre nos metíamos en sitios donde no veíamos el final, y no sabíamos hasta donde nos llevarían. Pues bien no teníamos más opción de andar, andar y andar.
Si algún día terminábamos nuestro viaje, estaría bien ver el antes y el después de nuestros cuerpos porque con tanto ejercicio parecíamos deportistas olímpicos, de estos que entrenan tropecientas horas al día y comen poco para mantener su figura y peso que requiere su deporte.
El camino se empezaba a hacer duro, y eso que era recto y llano. En algún punto teníamos que toparnos con una pared, una sala, una salida… Cualquier cosa, ya que no era normal algo tan recto, ni con una regla hago líneas tan rectas. Todos intentábamos abrir bien los ojos. Palpábamos las húmedas paredes con la finalidad de encontrar algún engranaje, mecanismo, hueco o cualquier cosa útil. Pero nada, por no haber no había ni piedrecillas sueltas.
Fue entonces cuando pisé algo en el suelo y se escuchó un “crack”. Pensé en una rama, pero antes de seguir caminando, Juancha que tenía un buen oído me dijo que no diera un paso más. Asentí y me paré. Todos se acercaron a ver que había pisado.
– Lo que me temía – dijo Juancha, mientras alumbraba con la poca luz del mechero y retiraba suavemente la arenilla del suelo.
– ¿Qué ocurre? – pregunté con miedo.
– No hagas movimientos bruscos Nubecín, has pisado un mecanismo. Puede que sea una trampa o puede que nos acerque más al tesoro.
– Pero… Pero… ¿Qué hago entonces? ¿Cómo lo averiguaremos? – pregunte exaltado, nervioso y preocupado.
– De momento quédate aquí, nos tocará pensar que hacer, pero si levantas el pie quizás sea una bomba que nos haga volar por los aires.
Y hasta aquí por hoy, esta vez tenemos unas opciones bien diferenciadas:
OPCIÓN A: El mecanismo activa una trampa de las muchas que hay para proteger el tesoro.
OPCIÓN B: El mecanismo abre un nuevo pasadizo que los acerca al tesoro.
Hasta aquí la cuadragésima sexta parte. No olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!

Obtener esmeraldas 




Comentarios cerrados.