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Hola a todos y bienvenidos a la 49ª edición de Crea tu historia. Tras una semana un tanto complicada, volvemos a la carga con una nueva entrega. En la anterior salió ganadora la OPCIÓN B. Así que vamos a continuar y a ver qué ocurre.

En ediciones anteriores:

… Activaron la trampa y resultó ser una enorme bola que iba a aplastarlos. Tras correr mucho lograron salvarse y obtener la última pista que les ayudaría a abrir la puerta oculta.

LAS AVENTURAS DE NUBECÍN

… Fue entrar y todo cambió. Detrás de la puerta se hallaba una sala enorme. Llena de columnas, montones de piedras e incluso esqueletos y huesos por el suelo. Tan solo al entrar me dio un escalofrío. No sé si era un buen presentimiento de estar cerca del tesoro. Quizás solo había sido por el cambio de temperatura. La cuestión es que todo era diferente el color de la piedra era distinto. Era una piedra más frágil y rojiza.

Avanzamos un poco más observando atónitos todo tipo de detalles. Los más audaces se desviaron del camino principal para no dejar ni un rincón de la sala sin explorar. Quien sabe, en cualquier momento nos podríamos encontrar con el tesoro. O con unas serpientes mortales. Reflexionando un poco con mi yo interior, quizás había sido muy fácil llegar hasta aquí. A ver fácil no había sido, pero en las películas siempre salen mil trampas justo cuando están llegando al tesoro. En este caso solo hemos encontrado una. La situación no me acababa de gustar, seguro que aún quedaban muchas sorpresas desagradables.

Otro aspecto eran los cadáveres. ¿Cómo morirían? ¿Desnutridos? ¿Envenenados? ¿Descuartizados? Nadie lo había pensado, pero si estaban allí no creo que fuera para decorar la cueva.

Entonces…

– ¡Callar! – pegó un grito Easymedia.

– ¿Qué ocurre? – pregunté sin enterarme de que pasaba.

–  Shhhhhhhhhh, escuchar la música – dijo ella.

Yo no escuchaba un pimiento, había más silencio que en un cementerio. Para mí que Easymedia escuchaba ya espíritus, muertos o algo. Tanto estudiar física que hasta los números le hablan.

– Es cierto, viene de ahí – respondió Juancha mientras señalaba con el dedo apuntando a una zona más oscura.

–  vamos a ver – añadió Gurú, que estaba como yo, más sordo que una tapia.

Nos acercamos lentamente y sí, es cierto estaba sonando una musiquita. Quizás habíamos llegado al templo de la música, nuestro destino. Aunque sinceramente yo pensaba que no sonaría música, que tan solo era un nombre.

Eso nos iluminó la cara y fuimos directos hacia donde sonaba esa melodía. Pero como siempre, mi cabeza no podía estarse quieta. ¿Y si esa música hipnotizaba, como el canto de las sirenas? ¿Y si eso era la última prueba definitiva y teníamos que ponernos tapones en los oídos? Todo era muy raro. Nos seguíamos acercando, pero yo seguía sin escuchar esa melodía. Gurú estaba igual. Los demás estaban cegados, cada vez la escuchaban más. Eso no me gustaba, no podía ser nada bueno.

Me acerqué a Gurú y se lo comenté, que no era normal. Que algo pasaba y nos pusimos  a pensar rápido que estaba ocurriendo.

Y hasta aquí por hoy, la semana que viene más y mejor. Será MUY ESPECIAL.

OPCIÓN A: Efectivamente la música era maligna y los lleva hipnotizados a las manos de unos seres que protegen el tesoro.

OPCIÓN B: La música era maligna y va aumentando los decibelios con la intención de dejarlos sordos o incluso que les explote la cabeza.

Hasta aquí la cuadragésima novena parte. No olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!