CreaTuHistoria_Header

Hola a todos y bienvenidos a la 50ª edición de Crea tu historia. Hoy es un día especial. 50 ediciones no se dicen pronto, así que para dejarlo todo bien atado lamentablemente hoy será el final de nuestra aventura. Siempre quise terminarla con un numero redondo por tanto espero que disfrutéis hoy tanto como yo en este desenlace.

Para los que estén más tristes por esta noticia, tengo que decir que aquí termina una historia pero que en unas semanas empezaremos otra mejorada, con nuevas ideas y más original. Dicho esto vamos a continuar con la última votación: la OPCIÓN B.

En ediciones anteriores:

… En la nueva estancia poco a poco todos empezaron a escuchar una musiquita que los dejaba medio hipnotizados. La escuchaban todos menos Gurú y Nubecín que intentaran buscar una manera de salvarlos a todos.

LAS AVENTURAS DE NUBECÍN

… Los chicos cada vez andaban más rápido. Yo intentaba seguirles el ritmo e incluso adelantarme para ver hacia donde se dirigían. No se me ocurría ninguna manera de hacerles entrar en razón. Tampoco entendía porque seguía sin escuchar nada. Lo de Gurú era fácil, él siempre está más sordo que una tapia. ¿Pero y yo? Me toqué la oreja y en ese momento me di cuenta de lo que pasaba.  Entre tanta aventura y todo, yo que nunca me lavo las orejas. Se me había generado un tapón de cera, arena y cosas varias que hacía que no escuchara nada. Se podría decir que tenía una oreja selectiva, porque las voces de mis compañeros las escuchaba bastante bien.

Para salvarlos a todos, solo se me ocurría llenarles las orejas de barro. Pero quizás, haciendo eso, era peor el remedio que la enfermedad. Así que tenía que pensar en otra cosa. ¿Si les tapaba las orejas con las manos? Pero entre Gurú y yo solo podíamos salvar a dos. Nos quedarían tres sin salvar. Tampoco iba a decidir algo así.

El tiempo empezaba a ir en contra. Ya empezaba a ver hacia donde se dirigían. Y efectivamente eso no tenía buena pinta. No eran sirenas, era peor. Había cinco dragones. “Los cinco dragones del templo”.

Un momento… Ese nombre… Ya decía yo que me sonaba. La primera vez que fuimos todos juntos a cenar, antes de iniciar la aventura. El nombre del restaurante se llamaba así. A buenas horas encontramos la relación.

Teníamos que llevar a cabo ya un plan. Entonces Gurú se inspiró y me contó su idea. Tan solo teníamos que taparle las orejas a uno y susurrarle al oído que se tapara con sus manos. Y así hasta hacerlo con todos.  Juancha, Paula, Yull, Zahara. Pero… ¿Dónde estaba Easymedia? Solo nos quedaba ella.

¡No podía ser! Se encontraba casi en el círculo que había de dragones. Me puse a correr, Gurú hizo lo mismo. La teníamos que salvar, estaba tan cerca de morir. Ella al vernos, no facilitó las cosas. Pero al final pudimos pillarla antes de que fuera demasiado tarde.

Estaba claro que los dragones conservaban el tesoro y menos mal que estaban atados, que sino ya nos habrían comido.

Por las caras que ponían los demás, apretándose la cabeza cada vez más fuerte, supuse que iba aumentando la intensidad de la música. No podíamos tardar mucho más o les acabaría explotando la cabeza. Teníamos que contrarrestarlo con la misma moneda a ver si conseguíamos dormir a los dragones.

¿Qué canción podríamos cantar? Empecé probando por alguna nana, estas que se cantan a los niños pequeños. Pero nada. Lo probé con algo más movidillo, algo de Templon Templendi. Pero tampoco sin resultado. Gurú tampoco me daba muchas más ideas. Así que solo nos quedaba probar de cantar “Highway to Hell” de AC/DC. En ese momento un dragón empezó a moverse… Lástima que tan solo fue para cambiar de posición, ni pestañeó.

Por suerte Zahara que está en todo me empezó a hacer signos raros. Yo pensaba que quería que le diera un beso, y pues no me negué. Pero  no era eso. Me decía algo de la mochila. La cogí y saqué todo lo que había. Entonces entendí que quería decirme. Podíamos probar de lanzarle el dragón de mar. Aquel que encontramos en el cofre el día que apareció Zahara en aquel hostal.

Lancé el bicho ese, que parecían algas secas y empezaron los dragones a comérselo. Era poca cosa, así que teníamos que correr y pasar por detrás de ellos antes que fuera tarde y nos tomaran a nosotros de postre.

Una vez los pasamos, ya lo teníamos allí. Bueno no había nada, estaba todo oscuro. ¿Y si nos habíamos confundido de camino o algo? Mi mente empezaba a dar vueltas, pero en ese momento se escuchó un *PLAS* *PLAS*. Alguien aplaudía y de golpe todo se iluminó.

– Enhorabuena chicos, lo habéis conseguido – esa voz… me era familiar.

– ¿Quién habla? – dijo Juancha sorprendido.

– Tíooooooo – en ese momento lo vi y fui corriendo hacia él.

– ¿Dónde está mi sobrino preferido? – bueno preferido porque era el único.

– Pero… ¿Qué haces aquí? – pregunté sorprendido.

– ¿Y el tesoro? – quería saber Gurú.

– Tranquilos chicos, ahora os explicaré todo para que no os queden dudas. Antes de nada quiero decir que sabía que lo lograríais. Y también presentaros a mi mujer la Srta. Anttigonna y a un buen amigo que ya conoceréis, el Sr. Anyelo.

No teníamos palabras, no entendía que estaba pasando.

– Pues bien voy a contaros todo. De principio a fin, os he estado vigilando todo el tiempo. Fui yo el que montó todo el lío del concurso. Nubecín, sabía que con cualquier cosa te ibas a distraer y no llegarías a verme. Así que me aseguré de distraerte de una forma que al final llegaras a verme. Cuando os dijimos que había más grupos compitiendo contra vosotros era mentira. Simplemente quería que no os durmierais en los laureles.

– Pero… Pero… ¿Entonces todo era mentira? – preguntó Easymedia.

– No todo, a ver las bajas que hubo de Qanchis y Paula no pudimos hacer nada. Ya sabíais donde os metíais.

– ¿Tío y que ha pasado con Baskita, Marquitos, Laura, Jupi, Maxi y Youtuber?

– Al ver lo que pasó fuimos directos a salvarlos. Os están esperando en casa, que esta noche lo celebraremos.

– ¿Qué vamos a celebrar, sino hay ni tesoro? – dijo Gurú.

– ¿Cómo qué no? El mayor tesoro que podéis ganar ha sido el de vivir una aventura así. El de conocer gente nueva y la amistad que habéis ganado. Además que yo he encontrado a mi sobrino. ¿Y tú Gurú no crees que has encontrado algo? ¿No te has dado cuenta en las pistas que han ido cayendo sobre tú y Juancha?

– ¿Qué pasa conmigo? – preguntó Juancha.

– ¿Juancha a que venias? Tenías una misión secreta que no has querido decir a nadie. ¿Pero no te has dado cuenta que lo que buscabas lo tenías muy cerca? Chicos no era casualidad que perdierais el avión el primer día.

– Entonces…

– Sí, Gurú es tu hermano. Su nombre real es Albert, pero se lo cambió cuando decidió cambiar de vida.

Al decir eso Juancha fue a abrazar a Gurú mientras a ambos les saltaban las lágrimas.

– ¿Tío y al final que pasó con el tema de la elegida y demás?

– Eso simplemente es una leyenda. Pero era una manera de conservar la selva. El corazón verde, es el pulmón de la Tierra – dijo Yull, adelantándose a la respuesta de Templario.

– Por cierto granujilla enhorabuena por esta novia que te has echado – me decía mientras miraba a Zahara.

– Jiji – dijo ella.

– Zahara por el tema de la insulina no te preocupes que en casa tengo.

Al escuchar esto, Zahara se alegró mucho. Y tras haber aclarado todas las dudas, fuimos a casa de mi tío, donde Antti había preparado una cena exquisita. Allí se encontraban los demás integrantes del grupo. Fue en ese momento que Templario sacó algo dorado de debajo la mesa. ¡Era el infobus! Ya ni me acordaba de él.

– Sois muchos, pero como os lo habéis currado todos, venderemos el infobus y dividiremos a partes iguales. Así no os lleváis un poquito de “tesoro”.

Al decirlo todos nos alegramos un poquito.

Ahora me tocaba ponerme al día hablando de todo con mi tío y disfrutando de mi relación con Zahara. Así que llega el fin de esta aventura. ¿Cuál será la siguiente?

Y hasta aquí la quincuagésima parte. Muchas gracias a todos los que habéis aportado un granito de arena a esta historia, ya que no habría sido lo mismo sin ustedes. Nos vemos en la próxima 😀