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Hola a todos y bienvenidos a una nueva historia. Por fin ya tocaba empezar otra vez con las historias semanales, así que tras un duro trabajo de asimilar todas las ideas propuestas vamos a empezar con Las Aventuras de Astro y Abril.

Tras aquella gran aventura, el grupo se separó y cada uno siguió su vida. Nuestro protagonista Nubecín se casó con Zahara y no perdieron el tiempo para tener un hijo. Curiosamente no tuvieron uno. Dentro de esa barriga había gemelos y al nacer los llamaron Astro y Abril.

Astro era inquieto, juguetón, extrovertido, simpático, travieso, desobediente, glotón y amante de la música con mucho ritmo. Abril en cambio era tranquilo, introvertido, muy meticuloso, detallista y amante de la lectura.

Sus primeros años los pasaron como cualquier niño haciendo travesuras y yendo a la escuela. Incluso tuvieron un baby-sister para pasar el rato con ellos mientras los padres trabajaban. Ya que Nubecín acabó siendo un gran matemático y Zahara una profesora de educación infantil. Y pues el trabajo los limitaba bastante de tiempo. Así que llamaron a Yull, que después de la gran aventura aun no había encontrado trabajo, para encargarse de ellos.  Pero esos chicos eran especiales. Tenían algo que los hacia ser peculiares. Solos podían ser peligrosos pero juntos eran una caja de bombas. Una broma por aquí, travesura por allá.  Estaban descontrolados. Los padres no sabían como educarlos, claro que al nacer no venimos con libro de instrucciones y a veces se toman decisiones no del todo acertadas.

Hasta que llegó el día en que la gota colmó el vaso. Era el último día de curso y no se les ocurrió otra cosa que empezar una competición  de sillas voladoras. Sí, sí tal como leéis sillas voladoras. Coger las sillas de clase y ver quién las tira más lejos. A ver, al menos no iban con la intención de hacer daño. Alguna vez  he visto yo una guerra con sillas y no es agradable estar entre fuego cruzado.

De todas formas es una manera de maltratar el mobiliario escolar y no estaba bien. Así que cuando llegó la profesora, que había salido un momento, y vio todo el alboroto no tardó en llamar al director. Y seguidamente éste llamó  a los padres de Astro y Abril. Nadie se creía lo que acababa de pasar. Entonces hubo una gran reunión entre todos. El director los quería expulsar de por vida. Ahora estaban acabando quinto de primaria y tenían 10 años, aun les quedaba un curso para terminar. Nubecín no veía que fuera la mejor opción.  Y tras debatir y proponer diferentes remedios, llegaron a la conclusión de llevarlos a un internado  durante el verano, que fuera parecido a “la mili” que se hacía hace unos años en España, pero para niños. Seguro que allí se les quitaban las tonterías y esas ideas descabelladas. De esta forma en setiembre podrían volver al colegio y terminar sus estudios.  Al fin y al cabo eran buenos chicos, tenían notazas. Simplemente eran “traviesos”.

De esta manera terminó la reunión, y quedaban avisados para setiembre que a la mínima los echarían.

Obviamente Astro y Abril estaban muy disgustados, no querían ir allí. Querían pasar el verano como los demás chicos. Estar en  la piscina, en la playa, tomar el sol, dormir, comer helados…. Y la infinitud de cosas que apetece hacer y  sueles hacer en verano, porque en invierno con exámenes no tienes ni tiempo para tirarte un pedo.

Más tarde en casa volvieron a tener una charla Astro, Abril, Nubecín  y Zahara . Esta sí que fue de las que parecen interminables.  Les cayó la bronca del siglo y aun así no estaban de acuerdo.

-Pero papá,  si solo hemos tirado un par de sillas por el pasillo – dijo Astro.

-¿¿Solo?? ¡¡Solo!! ¿Te parece poco? ¿Te parece normal lo que habéis hecho? -respondió Nubecín, que se le estaba empezando a hinchar la vena del cuello.

-Pe… pero la silla de la ventana no hemos sido nosotros, ha sido Pedro -intentó excusarse Abril.

-¿Y si Pedro se tira por un puente vosotros vais y os tiráis con él? Además que habéis sido vosotros los primeros en iniciar todo.  No hay escusas que valgan. Ya os habéis enterado, la semana que viene os vais a ese centro. Me duele más de lo que pensáis, pero vuestra madre y yo ya no sabemos que hacer con vosotros dos.

Tras eso último nadie dijo nada y fue cuando Astro y Abril se dieron cuenta que la habían liado pero bien.

¿Como se librarán de esta los dos hermanos?

OPCIÓN A: no se les ocurre nada y tienen que escapar del internado, como si escaparan de la cárcel.

OPCIÓN B: se fugan de casa un día antes de ir al internado.

Hasta aquí la edición de esta semana. No olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!