Hola a todos y bienvenidos a la 52ª edición de crea tu historia. No hay mejor manera de pasar un sábado de verano que leer una buena historia, tumbado tomando el sol, así que vamos a continuar con la OPCIÓN B.

En la edición anterior

… Astro y Abril era unos hermanos un poco traviesos y se pusieron a tirar las sillas de clase por los aires. Esto provocó que el director y sus padres llegaran a un acuerdo. Consistía en que los gemelos pasaran el verano en un internado.

Las Aventuras de Astro y Abril.

 – ¿Astro estás despierto? – dijo Abril mientras abría los ojos somnoliento.

 – Zzz…

 – Astro despierta – insiste Abril agitándole el brazo para despertarlo.

 – Ab…Abril ¿Qué haces? ¿Has visto que hora es? – respondió Astro mosqueado, mientras se volvía a acurrucar en la cama.

 – Sí, las 5 de la mañana. Te recuerdo que en menos de 3 horas estaremos subidos en el coche de papá, para ir de camino al internado ¿De veras quieres ir allí? – añadió Abril subiendo el tono de voz.

 – ¿Qué propones? – preguntó, con pocas esperanzas.

 – Que nos fuguemos ahora, antes que venga nadie a despertarnos.

 – Estas de broma, yo no me la juego más – replicó Astro.

 – ¡Venga ya! Sabes que empezaremos en ese centro y a saber cómo acabamos, quizás nos quedemos allí de por vida.

 – Me has convencido ¿Pero que les vamos a decir a nuestros padres? ¿Dónde vamos a ir? ¿Seguro que has pensado bien todo esto? – no paraba de hacer preguntas Astro.

 – No me atosigues con tanta pregunta, para empezar iremos con Yull, él nunca nos delataría. A partir de allí ya veremos.

Una vez toda la conversación, a pesar de que Astro seguía con muchas dudas. Se levantó sin hacer mucho ruido, se vistió y cogió una mochila. En la mochila empezó a meter cuerdas, petardos, galletas, patatas, agua y una pequeña navaja suiza. Abril llevaba una mochila similar, pero con algo de ropa para cambiarse.

Cuando ya lo tenían todo preparado, sonó el despertador de sus padres. Eran las 6 de la mañana, justo el momento que se levantaba Nubecín para ir a trabajar. No podían perder más tiempo. Así que se apresuraron, cogieron todo y salieron por la puerta sin hacer apenas ruido.

En la cocina habían dejado una nota explicando que se fugaban de casa, que querían ser felices y se negaban a ir al internado.

Se dirigieron a casa de Yull, pero una vez en la puerta. Se dieron cuenta que era demasiado pronto y quizás lo molestarían mucho despertándolo a esa hora. Decidieron esperar un rato. Como no sabían dónde ir ni que hacer, se sentaron en el banco más cercano y cuando veían a alguien se escondían tras un par de periódicos que encontraron en el suelo. No sé si parecía una película de detectives o de fugitivos, pero menuda escena estaban montando.

Ya se habían leído el periódico dos veces, bueno leer… mejor dicho, habían pasado las páginas del periódico. Empezaban a aburrirse y ya no aguantaban más rato allí. Tan solo había pasado una hora, pero tenían que intentar entrar ya en casa de Yull. Se acercaron de nuevo a la puerta y acercaron la mano al timbre. En ese momento escucharon un ruido dentro, que hizo que apartaran la mano de inmediato.

Era el teléfono y tal como estaba contestando Yull, parecía que al otro lado se encontraba Nubecín. Los dos chiquillos esperaron a que terminara la llamada, y depositaron toda la confianza en que Yull no los delataría.

La llamada fue larga, pero al oír el “click” de colgar el teléfono Astro y Abril tocaron el timbre.

 – ¿Quién es? – preguntó Yull.

 – Yull abre la puerta es importante – contestaron al unísono intentando forzar una voz más grave, para que no los reconocieran.

 – ¿Astro? ¿Abril? ¿Sois vosotros? – dijo mientras se acercaba para abrir.

En ese momento no sabían si salir corriendo para que no los pillaran sus padres o contestar con el temor de que llamara a Nubecín antes de abrir la puerta. Pero mientras dudaban, Yull ya había abierto la puerta.

 – ¿Qué ha pasado? ¿Qué hacéis aquí? Me ha llamado vuestro padre preguntando por vosotros y de golpe aparecéis – Yull no paraba de hacerse preguntas que no entendía nada.

 – A ver ahora te lo contamos, pero no avises a papá por favor – añadió Astro.

Los chicos entraron a su casa y empezaron a contarle toda la historia a Yull. Él mientras asentía y de vez en cuando ponía una cara rara.

¿Qué decidirá finalmente Yull? ¿Los ayudará? ¿Los delatará? Lo veremos la semana que viene.

OPCIÓN A: Yull no puede mentir a su gran amigo Nubecín y le cuenta que sus hijos están allí. Pero les deja tiempo a los chicos para escapar.

OPCIÓN B: Yull se une a la nueva aventura con Astro y Abril, e intentan trazar un plan.

Hasta aquí la edición de esta semana. No olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!