
Hola a todos y bienvenidos a la 54ª edición de crea tu historia. Tras varias semanas ganando la opción B esta semana le habéis dado un giro a la tortilla y ha ganado la OPCIÓN A. Así que no me voy a alargar más y vamos a continuar con nuestros personajes.
En la edición anterior
… Astro y Abril trazaron un plan junto con Yull para ver sus próximos movimientos y decidieron ir a la NASA. Así podrían descubrir el origen de sus nombres. Pero para ir no cogieron avión, Yull los llevó hasta el puerto.
Las Aventuras de Astro y Abril.
Aparentemente no había nada en el puerto, parecía cerrado. Ni un barco, ni una persona, ni una cigüeña, vamos que estaba más desierto que el Sáhara al mediodía. Astro y Abril se alegraron un poco al ver que no podían ir en barco y tendrían que coger un avión.
– ¿Y esa sonrisita? – dijo Yull imaginándose lo que estaban pensando los niños.
– No hay barcos, tendremos que coger un avión – respondió inmediatamente Astro.
– ¡De eso nada! Si hace falta vamos nadando, pero no iremos por la manera más fácil y rápida.
A Yull se le acababa de ir la olla, pero en el fondo no lo haría nunca. No pondría a los chavales en peligro, eran como sus hijos. Mientras estaban allí como pasmarotes los tres, escondida había una chica. Llevaba rato siguiéndolos, pero ellos aún no se habían dado cuenta. No se sabe si quería hacerles daño, si sería una agente de policía o una simple curiosa que le estaba gustando la historia que tramaba ese trío. Como espía era muy buena porque nadie la veía, pero un poco desastre sí que era. Llevaba los pantalones al revés y se le podía leer en la etiqueta del pantalón el nombre de Silvia. Por tanto era tan despistada que tenía que ponerle el nombre a sus pertenencias para cuando las perdía. Igual que los niños cuando se van de colonias y todas las madres rotulan nombre, apellidos, número de teléfono y dirección hasta en los calzoncillos.
Por suerte o por desgracia para Astro y Abril, apareció un barco. Al verlo un suspiro de alivio se apoderó de sus cuerpos. Esa alegría les duró nada y menos. El barco era para verlo: pequeño de madera, con algún parche en la proa, un mástil de madera carcomido y una vela que tenía más agujeros que el colador de mi casa.
– ¿Aquí no nos vamos a subir verdad Yull? – Tartamudeó Abril al ver lo que les esperaba y lleno de miedo.
– ¿No queríais aventuras? – dijo Yull con una sonrisa de oreja a oreja.
– Per… pero… no esa clase de aventuras, esto es un suicidio.
– Primero vayamos a ver si el hombre acepta llevarnos – seguía Yull con la misma sonrisa mientras se acercaba al hombre del barco.
– ¿Quiénes sois? ¿Que hacéis aquí? Esto es peligroso para unos chavales como vosotros – el capitán empezó a someterlos a preguntas.
Entonces Yull empezó a hablar con él y a contarle todo el proyecto que se llevaban entre manos, y finalmente el capitán accedió a llevarlos en su barco. Eso sí, tenían la condición que deberían ayudarlo en todo e incluso en reformarlo un poco para garantizar mayor seguridad. Nunca se sabe en el mar lo que podía pasar.
A Astro y a Abril no les hizo mucha gracia la idea. No se habían subido al barco y ya les tocaba currar de lo lindo. Vaya verano les esperaba, aunque eso era más divertido y entretenido que el verano que solían pasar cada año. Ya que cada año su madre aprovechaba para que hicieran todo lo que no hacían en verano. Los obligaba a hacer tareas de casa que no sabían ni que existían. Que si limpiar las paredes, los cristales, los barrotes, las persianas, barrer, aspirar, fregar, limpiar platos, tender lavadoras y un sinfín de tareas que podría seguir tres páginas más y no terminaría de nombrarlas. El no tener que ir al internado y no aguantar las tareas de su madre, los mantenía con ánimos de ayudar al capitán y partir cuanto antes hacia América.
Enseguida se pusieron manos a la obra, cosiendo un poquito la vela, clavando algunos clavos, madera por aquí y por allá y arreglando un poco las redes de pesca. Su intención era terminar toda la faena antes de que se pusiera el Sol y salir bien temprano.
Y hasta aquí por esta semana ¿qué ocurrirá la que viene?
OPCIÓN A: terminan de hacerlo todo pero se dejan lo más importante y tienen que hacer todo el viaje con ese percance.
OPCIÓN B: algo ocurre en alta mar que será muy peligroso.
Hasta aquí la edición de esta semana. No olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!
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