Hola a todos y bienvenidos a la 60ª edición de crea tu historia. Como ya avisé la semana pasada se me hizo imposible poder estar con vosotros, así que espero que vengáis hoy con muchas ganas de leer :D. La última vez estoy contento, que hubo mucha participación, y ganó la OPCIÓN A. Dicho todo esto, vamos a continuar.

En la edición anterior

… Se fueron a comer al primer bar que encontraron abierto y después buscaron algún hotel cercano. Al no encontrar nada, acabaron todos en una casa medio abandonada y no les quedaba más remedio que ocuparla y pasar allí la noche.

Las Aventuras de Astro y Abril.

Fuera seguía lloviendo, estaba cayendo una gran tormenta. El ambiente era húmedo y frío. El suelo de madera crujía cada vez que alguien daba un paso. Se escuchaban ruidos que venían de las tuberías, probablemente ratas corriendo de punta a punta. Yull ya se había acostado en el suelo del pasillo, rodeado entre charco y charco generados por las goteras. Silvia hizo lo mismo en un rincón de la cocina. Pero Astro y Abril…

Ellos no podían estar quietos, no podían pegar ojo con la que les venía encima. Se sentaron en el suelo uno al lado del otro pensativos cuando de repente escucharon un gran estruendo. No era ningún trueno, parecía más…

– ¡Hay alguien en la casa! – gritaron los dos a la vez.

– ¿Pero no hemos inspeccionado bien? – preguntó Astro, acercándose hacia el ruido.

– Seguramente tengamos un nuevo misterio en esta casa – dijo Abril acompañándolo.

– Esto me da mala espina, tengo miedo parece la casa encantada.

Ninguno de los dos se les veía con muchas ganas, avanzaban muy lentamente. Escuchando bien todos los sonidos. Entonces llegaron a una pared. El sonido estaba detrás. No sabían si tirar el muro abajo, buscar una especie de compuerta o cualquier cosa. Aguzaron el oído y mantuvieron unos instantes en tensión. Un escalofrío les recorrió el cuerpo. Notaron un escalofrío tras la oreja. No aguantaban más, se estaban cagando casi (y encima no tenían baño).

– Mira Astro – dijo Abril a media voz, mientras señalaba una especie de botón.

– ¿Quieres decir que abrirá alguna puerta? – preguntó Astro casi tartamudeando.

Entonces los dos se cogieron de la mano, y la otra la acercaron lentamente hasta el botón. Inspiraron dos veces y “click”. Se abrió una compuerta del techo. Mientras Yull y Silvia no se enteraban de nada, para estar en una casa encantada dormían como troncos.

Astro montó a caballito a Abril y esté con un poco de fuerza y destreza se cogió a la parte superior del hueco que se acaba de abrir. Parecía el desván, pero estaba muy escondido. Una vez arriba ayudó a Astro a subir, que de un salto se agarró a la mano de Abril y a pulso lo pudo subir. Estaban hechos unos auténticos acróbatas. Si hubieran ido al circo del Sol quizás sufrían menos que en este viaje.

Una vez los dos arriba no paraban de temblar.  A saber que se encontrarían allí. Ya no había vuelta atrás. De repente un gran rayo iluminó por un segundo el desván y vieron un monstruo allí delante. Entre eso y el trueno que le siguió pegaron un chillido y salieron corriendo hasta abajo.

El monstruo era verde, feo, escamoso, una mezcla entre un dinosaurio y una comadreja con dientes y cola de rata. Todo un popurrí de animales, que era imposible determinar que especie era esa. Éste empezó a seguir a los niños hasta que llegó a acorralarlos entre la esquina de la cocina y de la habitación. Ellos no se lo creían aun, no paraban de chillar y llamar a Yull. Pero ya podían caer bombas que Yull no se despertaba ni por equivocación, dormía más que un perezoso.

El bicho abrió la boca enseñando todos sus dientes, los iba a morder y de repente…

– Ahhhhhhh Bufffff Ahhhhhhhh Buffff – se levantó exaltado Astro, inspirando y expirando aceleradamente.

– ¿Tú también lo has soñado? – dijo Abril al ver que estaba igual que su hermano.

Los dos se encontraban recomponiéndose de aquella pesadilla que acababan de vivir en una especie de sueño profundo telepático. Y con tanto cuento ya se había hecho de día y estaban a punto de levantarse Yull y Silvia.

¿Tendrá alguna relación este sueño que han tenido, con el tatuaje de la mano? ¿Realmente existirá ese lagarto feo? Como siempre todo está en vuestras manos.

OPCIÓN A: Será como un videojuego, tendrán que vencer al bicho ese para poder continuar su camino.

OPCIÓN B: Ese bicho se lo encontraran más adelante y sin querer los guiará hasta la tercera parte del mapa que les falta.

 Hasta aquí la edición de esta semana. No olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!