
Hola a todos y bienvenidos a la 64ª edición de crea tu historia. Hoy regresamos de nuevo con la historia pero antes de nada, quiero agradecer a todos los que votaron la semana pasada. Hubo una gran participación y eso siempre anima a seguir escribiendo. Así que no me alargo más y seguimos con la OPCIÓN A.
En la edición anterior
… Tras un largo camino lograron llegar hasta casa de Aitor. Solamente llegar se quedaron anonadados. No tenían palabras para escribirla, era enorme y hermosa y se morían de ganas de entrar dentro.
Las Aventuras de Astro y Abril.
Aitor al ver a todos boquiabiertos les preguntó si querían pasar y ver la casa por dentro. La respuesta fue afirmativa y unánime. Se morían por entrar.
Una vez ya dentro se apreciaba que lo que aparentaba por fuera era cierto. El recibidor era enorme, con una moqueta que cubría todo el suelo. Las paredes eran estucadas de color amarillo, muy similar al dorado. Había un zapatero muy grande, y no querían ni imaginar la cantidad de zapatos que habría dentro. Astro acostumbrado a ir siempre con las mismas deportivas, pensaba que con todo ese armario tenía para toda la vida.
Cada paso que daban se sorprendían más y más. A mano izquierda se encontraba el comedor. Con un sofá enorme, una televisión que se veía más grande que la pantalla del cine y una mesa muy amplia. Todo era impecable, una gran mansión. Aun así Aitor no parecía contento de estar allí, él disfrutaba más en la calle, en aventuras.
Para muchos vivir allí es el sueño de cualquier niño, pero realmente el dinero y en general todos esos lujos no dan la felicidad. Aitor vivía con sus padres solo y sin muchos amigos. Es cierto que tenía todo el espacio para jugar saltar y hacer lo que quisiera, pero no tenía con quien compartirlo. Seguramente por eso los había llevado hasta allí. Para que vieran que la aventura que estaban llevando a cabo era mucho mejor que todo eso.
Al decir eso Astro volvió a ponerse pensativo. Y sin esperarlo, se le acercó una mano a la espalda y le dijo:
– Te entiendo perfectamente, tú pasaste por lo mismo que yo. Tanto pensar se te ve en la cara – le sorprendió Aitor.
– ¿Pero a que te refieres? – preguntó un poco sorprendido Astro.
– Antes, cuando estabas tan pensativo te he visto raro. Ahora al ver tu cara lo he entendido todo.
– Pues sí, tienes razón. Antes me ha dado por pensar en el pasado. Cuando era pequeño tanto Abril como yo teníamos todo lo que nos podíamos imaginar y más. Éramos muy afortunados, pero siempre acabábamos peleados. Cuando él tenía un juguete yo lo quería y viceversa, nunca estábamos contentos y siempre acabábamos jugando cada uno por separado. Cuando eres pequeño no te das cuenta de eso, pero conforme vas creciendo te das cuenta que la mejor etapa de tu niñez, no has sido todo lo feliz que podías haber sido. Y todo por culpa de la envidia, ya que nosotros a diferencia de ti, podíamos jugar el uno con el otro. Al decirnos todo eso antes, me he dado cuenta que tenemos que aprovechar bien este viaje. Pasarlo genial, ya que lo mejor de la vida es compartir las aventuras y experiencias con los demás.
Tras el discurso de Astro, todos se habían emocionado. Lo que había empezado como una conversación entre dos. Había terminado siendo un pequeño discurso para todos. Una gran lección que no se les iba a olvidar nunca.
OPCIÓN A: Aprovechan un día para disfrutar de la casa y jugar con todo lo que tiene Aitor.
OPCIÓN B: Deciden no perder tiempo y preparan bien la mochila, para partir.
Hasta aquí la edición de esta semana. No olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!
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