
Hola a todos y bienvenidos a la 74ª edición de crea tu historia. Dadas las circunstancias me es imposible sacar una edición semanal, así que al menos intentaré cada 2 semanas tener una preparada. Dicho esto volvamos con nuestra historia a ver qué sucede esta semana con la OPCIÓN A.
En ediciones anteriores
… a falta de pocos quilómetros para llegar al aeropuerto, los descubrió el águila y tuvieron que salir corriendo para que no los alcanzara. Yull peligró, pero por suerte Abril cogió una escopeta que se encontraba en una tienda y el disparo sirvió para ahuyentar al águila momentáneamente, para poder escapar.
Las Aventuras de Astro y Abril.
No tardaron nada en llegar al aeropuerto. Lamentablemente cuando llegaron la situación no era muy distinta a la del pueblo. Parecía un aeropuerto fantasma, todos los vuelos se habían cancelado y no quedaba ni rastro de un alma. No sabían que hacer, si tardaban mucho rato al final volvería el águila y los mataría. Tenían que tomar una decisión rápida. Fue entonces cuando decidieron coger un avión y pilotarlo ellos mismos. Aitor que siempre había estado muy solo en casa, se había visto mil videos tutoriales de como pilotar aviones así que estaba perfectamente preparado.
Tenían muchos por donde elegir, pero finalmente se decantaron por uno de los más pequeñitos que había. Al igual que el coche, en un momento ya se instalaron dentro del avión. Si no fuera un relato de aventuras esto parecería “la casa de papel”. Aitor tomó los mandos, empezó a tocar cuatro botones, se puso el cinturón y finalmente le dio a una palanca que hizo despegar el avión. Yull por su parte le hizo de copiloto y estaba en la cabina para lo que necesitara. Los demás se sentaron en los asientos más cercanos a la cabina, pero sin molestar mucho. La vida de todos dependía de los conocimientos de Aitor y su nula experiencia en pilotar un avión.
Aitor estaba muy nervioso, sudando la gota gorda con cada botón que tocaba. Lo había visto hacer mil veces, pero como se le olvidara un botón o pulsara uno que no era estaban perdidos. A pesar de todo, el despegue fue de profesional y ya se encontraban por encima de las nubes estables y con el rumbo fijo a la NASA.
El tiempo estimado eran de 12 horas. Ya podían contar chistes, jugar a cartas o al parchís, porque el viaje se les iba a hacer eterno. Las primeras horas iban bien, cabezadita por aquí cabezadita por allá. Después de tantas emociones, por fin pudieron descansar de lo lindo. Incluso Aitor puso el piloto automático y se turnó con Yull para vigilar que todo iba según lo previsto. Pero no pudieron dormir las 12 horas del tirón y cuando llevaban la mitad empezaron a agobiarse. Tenían hambre, ganas de estirar las patas, de respirar aire fresco. Era el viaje más largo que habían hecho nunca en avión.
Aitor por su parte también empezaba a cansarse, ya que nunca había pilotado un avión. La primera vez no tendría que haber sido de tantas horas. En ese momento se acordó de que tenía que avisar en la torre de control de llegada, para poder aterrizar bien. Seguramente solo era en las zonas de América del Sur que estaban con el temor del águila. El resto del mundo en principio debería funcionar igual. Así que tenían que ir con cuidado de tener el tiempo y el sitio para hacer un aterrizaje no estipulado.
Empezó a toquetear la radio para comunicarse, pero no sabía en qué frecuencia estaba la torre deseada. Tras mucho tiempo de búsqueda por los manuales que encontraron en la cabina dieron con el número.
Y hasta aquí por hoy, ¿qué sucederá la semana que viene?
OPCIÓN A: A falta de un par de horas para llegar le salta la alarma que no hay suficiente combustible.
OPCIÓN B:Empiezan a comunicarse con la torre de control pero no se entienden y acaban donde no toca.
Hasta aquí la edición de esta semana. No olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!
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