
Hola a todos y bienvenidos a la 87ª edición de crea tu historia. Antes de nada me vais a tener que perdonar, porque al final el mini parón ha derivado casi en un mes.
Aprovecho para decir que tengo el pc en un estado perjudicado, así que ahora que llega navidad, si alguien quiere hacer donaciones de ordenadores las aceptaré encantado. Pero bueno, lo importante es que ya estamos aquí, no me enrollo más y empecemos a escribir a partir de la OPCIÓN A.
En ediciones anteriores
… Terminan las pruebas y llega el momento de decir los elegidos que harán el viaje espacial. Lamentablemente no serán los que esperaban. Yull aparece en esa lista en lugar de Silvia, así que se las tendrán que ingeniar para que dejen seguir a Silvia y salga el plan establecido.
Las Aventuras de Astro y Abril.
No tenían un plan para poder continuar. Lo único descabellado que e les ocurría era lesionar a Yull intencionadamente.
– ¿A ver Yull, a qué parte de tu cuerpo le tienes menos cariño? – Le preguntaron Astro y Abril con ganas de romper piernas.
– Ahmm mmm.
– Mira podemos romperte la espalda. – dijo Aitor.
– ¿Pero y si me quedo parapléjico? Podríamos fingir que me duele mucho la espalda. – añadió Yull, con ojos temblorosos imaginándose el fin.
– A ver Ralph, mientras Yull le cogía un par de cajas de cartón donde asomaban varios sobres de comida de esta mala de la que ya estaban acostumbrados.
Por suerte o por desgracia cuando regresó Yull con las cajas, mientras bajaba la escalera… tropezó y se pegó un leñazo monumental.
– ¡Ahhh!, ¡Ahhhhh! – no paraba de gritar.
Después de lo que habían estado hablando se temían lo peor. Que al final si se hubiera roto la espalda. Yull poco a poco empezó a levantarse entre quejido y quejido asegurándose que no fuera la espalda. Pero tan sólo con verlo no hacía falta ser un Einstein, ni tener carrera, para ver qué se había roto. Tenía la muñeca derecha mirando a Cuenca y el dedo índice de esa misma mano le formaba un ángulo recto.
Sólo de verlo ya dolía, al menos le servía de excusa para no ir. Lo malo era saber si volvería a escribir.
Ralph al verlo soltó los bultos que llevaba y corrió a socorrerlo. Gracias a su experiencia en la vida, lo primero que hizo fue ponerle el dedo en su sitio. Le cogió la mano con la suya y con la otra mano le cogió el dedo y… «krack, krack» con un par te movimientos el dedo volvía a parecer humano, si no fuera por la inflamación y todo lo que tendría roto que más bien parecía una morcilla de burgos.
Para la muñeca fue algo más complicado y tardaron más rato. En cuanto estaba todo en su sitio, lo inmovilizó con una venda y unas tiras metálicas de aluminio que impedían mover el dedo más de la cuenta.
A pesar del dolor que sentía Yull, en general estaban contentos, ya que, de esta forma no podría viajar Yull y seguirían el plan establecido.
– Silvia, muy a mi pesar vas a tener que sustituirlo. Yull no puede viajar en estas condiciones. Así que espero que no pase nada. – dijo Ralph.
– Perfecto – se le iluminó la cara a Silvia.
– Eso sí, antes de marchar os tengo que hacer firmar vuestro consentimiento conforme os atenéis a las consecuencias que el viaje pueda ocasionar.
Así pues llegó el momento tan esperado. Cada uno con su traje espacial se despidió de Abril, Yull e incluso de Ralph y se dirigieron a la nave. Todo estaba a punto, las provisiones suficientes para pasar una buena temporada.
Los artilugios espaciales y un montón de aparatos para inmortalizar el viaje.
Todo preparado menos…
OPCIÓN A: Menos Aitor que de los nervios había ido a hacer parrapampampam.
OPCIÓN B: Menos Astro que no se podía separar de su hermano. Era la primera vez que los separaban.
Hasta aquí la edición de esta semana. No olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!
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