Hola a todos y bienvenidos a la 89ª edición de crea tu historia. Hoy por fin ya en el espacio, a ver cómo descubren el método para vencer a la dichosa águila y así salvar la humanidad.  Pero no todo será fácil ya que continuamos con la  OPCIÓN B.

 En ediciones anteriores

… Aitor fue el último en unirse a la tripulación ya que estaba quitándose un peso de encima. Entonces el viaje fue según lo esperado, todo seguía su trayectoria hasta que salieron de la atmósfera y, en ese momento, Ralph perdió la conexión con la nave.

Las Aventuras de Astro y Abril.

Nadie contestaba. Ralph y Yull empezaban a desesperarse. Abril no sabia dónde meterse, le empezaban a caer lagrimas por la mejilla por miedo a perder a su hermano.

Comprobaron que no fuera fallo de la radio, probaron de cambiar de frecuencia, e incluso intentaron tomar el control de la nave desde la base. Pero nada. Esta vez el comandante de la nave no pudo ni decir la famosa frase de “Houston tenemos un problema» ya que desde la base no sabían si se habrían percatado de la pérdida de comunicación.

Por la parte que les tocaba, sí, Aitor se había dado cuenta de ese problema y por mucho que iba como loco tocando todo no pudo restablecer comunicación.  Silvia dijo que tendrían que aterrizar como fuera, alguien tenía que coger las riendas de la nave. ¿Pero quien estaría preparado?

—Ralph nunca nos dijo cómo teníamos que aterrizar. Tan solo dijo que llegado el momento nos lo diría paso a paso ya que era complejo y sofisticado —dijo Aitor.

—Pues vaya error mas grande, nos podría haber dado una breve explicación previa por si algo salía mal. ¡Qué mala organización! ¡Esto con Antonio Recio no pasaba! —exclamó Silvia.

—No os preocupéis —intervino Astro—. No se quién es ese tal Recio, se te ha ido un poco la pinza. Pero tranquilos, yo tomaré el control. Me he visto más de 300 documentales sobre la Nasa y más de mil vídeos tutoriales de cómo pilotar aviones y naves. Esto no podrá ser tan diferente. Además, Abril y yo somos hermanos gemelos, la telepatía nos viene de serie; así que entre todo intentaré comunicarme con el y vamos a aterrizar esta nave como nunca antes se ha hecho.

Las palabras motivadoras de Astro no eran propias de un chaval de su edad. Pero fueron efectivas para levantar el animo dentro de la nave.  Hasta que…

—No es por meter presión, pero si nos cargamos la nave nos quedaremos a vivir aquí de por vida —añadió dramatismo Silvia.

—Lo sé, pero confía en mi —respondió muy seguro de si mismo Astro.

Abril, por su parte, pensó lo mismo que el hermano e intentó contactar con él.  No era una comunicación muy fluida como una llamada de teléfono.  Pero si Abril pensaba muy fuertemente los pasos del aterrizaje, es muy probable que Astro le llegara al menos una visión. El plan no era malo, tan solo un poco surrealista, pero era lo único que se les había ocurrido. Así que tenían que intentarlo. Ralph le dijo a Abril todos los pasos para el aterrizaje, la verdad que no mentía cuando dijo que era complejo:

—Primero hay que accionar el piloto manual con la palanca roja situada en la parte derecha. Después, hay que mirar el radar y observar la posición. Justo cuando estéis 45 grados al norte de la pista de aterrizaje, hay que desplegar las ruedas con el tercer botón empezando por la izquierda, del panel inferior situado en la derecha. Por último, presionar el botón azul mientras suavemente reduces la velocidad con la palanca situada justo al lado de la luz de emergencia. Hay que hacerlo en ese orden y en el momento indicado. Cualquier desvío puede suponer el no regreso —terminó de explicar Ralph.

Abril se había perdido en la mitad y simplificó el mensaje con las palabras clave, como en la escuela cuando estudias para un examen.

Astro empezó a tirar de sus conocimientos con los vídeos que se había visto. Tiró de aquí de allá, tocó esto lo otro y la nave empezó a tomar dirección a la pista de aterrizaje. De golpe, empezó a dudar el momento de darle a aterrizar. Fue entonces cuando le llegó un pensamiento de «en 45 grados norte» y vio que ya se habían pasado. Les tocaba dar una vuelta más. Finalmente terminó la vuelta y la maniobra se completó correctamente. Habían logrado aterrizar en la estación espacial internacional.

OPCIÓN A: allí ya los estaban esperando.

OPCIÓN B: no había ni el tato.

 Hasta aquí la edición de esta semana. No olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!