Semana a semana ya cumplimos casi los 2 meses con esta 9ª edición de Crea tu historia. En la edición anterior salió ganadora la OPCIÓN B, así que seguiremos.
En ediciones anteriores:
… En cuanto bajan del avión ven un anuncio de un concurso de construcción con un premio suculento, ni más ni menos que tener la oportunidad de ir al templo de la música donde dice la leyenda que hay escondido un gran tesoro. Ellos aceptan el reto, y aunque no habían cogido una paleta en su vida empezaron a construir.
…Le metimos muchas ganas con la construcción. Era un gran trabajo en equipo y no estaba quedando nada mal. Nada que ver con los obreros de hoy en día que uno trabaja y 4 miran como lo hace. En este caso trabajaba hasta el perro (y eso que no había ninguno). Pero el desastre llegó cuando justo haciendo los últimos retoques se escuchó un crujido. Yo me cagué. Me temía lo peor. Los demás se pensaban que eran las hojas de los árboles. Pero por desgracia no fue así. Nos acercamos un momento para ver que era, pero tan solo entrar salimos por patas, ya que el pilar principal que sostenía la casa se había partido por la mitad. Poco a poco la casa empezaba a caerse a trozos.
Nuestro sueño se había derrumbado. Habíamos perdido la esperanza de poder participar, ya que el plazo finalizaba en una hora. Entonces impotentes, en vez de buscar una rápida solución, empezamos a buscar rápidamente un culpable. El culpable de haber puesto mal los cimientos de ese pilar. Aunque era inútil buscar culpables, se inició una gran disputa entre todos. Qanchis cogió un saco de 50kg de cemento y lo arroyó hacia mí. Yo sin ninguna culpa quise apartarme y meditar que podíamos hacer. Mientras Baskita para defenderme cogió otro saco y lo tiró hacia Qanchis como si fuera una piedra de 50 gramos. Era sorprendente ver a estos en acción. No me extraña que en su pueblo lancen árboles. Un saquito para ellos no era nada. En cambio yo no podía ni coger uno de 25kg.
Juancha y Easymedia se olvidaron del concurso y retomaron la pelea del wired. De los planes de que tenían y como si estuvieran viendo un partido de fútbol cada uno a favor de un equipo, se empezaron a tirar de los pelos.
Paula y Marquitos intentaron pelearse, pero es que por mucho que se insultaban no se entendían, parecía que ambos tuvieran una bota en el zapato. Pero viendo la situación no ayudaron a la coalición del grupo.
Al margen me mantenía yo sentado. Pero de repente como si fuera Vickie el vikingo, pegué un bote y dije: – Tengo una idea. Del grito que pegué todos se pararon de pelearse. Ya lo decía Descartes, pienso y luego existo, hasta que no me vino la idea no era persona. Sin entretenerme empecé a hablar. Quedaban 30 minutos y aun teníamos una mínima pero posible esperanza de poder participar en ese concurso. Solo había que unirse y como buen equipo seguir las instrucciones al pie de la letra. Le dije a Juancha que sacara el dispositivo que localizaba la posición del wired. No podía estar muy lejos.
Rápidamente lo localizó y vimos que estaba a 3 manzanas de donde habíamos iniciado la obra. Ellos, sin hacer ni una pregunta confiando en mi plan y en cómo se me había iluminado la cara, decidieron seguirme sin saber exactamente cuál era mi plan.
El dispositivo marcaba ese lugar, pero nosotros no veíamos nada. Los ocho empezamos a registrarlo todo de arriba abajo. Empezaron a salir muchos artilugios y mucha basura. Que poco piensa la gente en el medio ambiente, después dicen que nos cargamos la capa de ozono. El tiempo corría en nuestra contra. Entonces en ese momento lo encontré. Seguidamente le dije a Juancha que lo configurara para llevarnos al instante a Juancha y a mí donde la construcción. Yo no sabía si se podría hacer, pero si el wired pudo transportarse el solo, porque no iba a poder llevar a 2 personas. Por suerte pudo entonces una vez en la construcción le dije a Juancha la parte más difícil y crucial. Exactamente quedaban 5 minutos para enviar nuestra participación.
El plan consistía en programarlo y que el wired moviera todos los elementos que se habían roto y pudiera hacer una marcha atrás volviendo al estado en que la casa se sostenía de pie. Era una tarea complicada para un solo wired, así que Juancha lo intentó…
¿Qué pasará con el wired? ¿Podrá arreglar la casa? Se sabrá la semana que viene con vuestra elección:
OPCIÓN A: El wired se revoluciona y empieza a montarlo todo tal como estaba antes, pero se cortocircuita en la parte del final.
OPCIÓN B: El wired funciona y reconstruye la casa, pero es demasiado para él y mandan la participación 1 minuto fuera de plazo.
Hasta aquí la novena parte, no olvides indicar en los comentarios qué opción tomará la historia y las ideas más locas y divertidas que se te ocurran. Recuerda que lo más importante eres tú. ¡Sigue atento a HabboTemplarios el cielo de tu diversión!


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