Hola a todos y bienvenidos a la 95ª edición de crea tu historia. Ya empezamos de nuevo la rutina, el post navidades, el mes en que todos intentamos hacer nuestros propósitos de año nuevo y que después caen en el olvido hasta diciembre. La cuesta de enero y el perder esos kilitos de más.  Así que con mucha fuerza afrontemos de nuevo la rutina y para el que esté lleno de exámenes muchos ánimos. Dicho esto empecemos con la opción.

…Astro se cuela en una habitación y encuentra una fotografía de sus padres. A partir de ahí  descubre el origen de su nombre.

Astro decidió no contarle a nadie lo que acababa de oír. Si había estado en secreto tanto tiempo era por algo. Así que sin perder más tiempo se fue directo a la nave, donde estaban ya todos sus amigos esperando.

 Venga Astro si que vas lento – dijo Aitor impaciente, burlándose un poco al recordar que en la ida lo habían tenido que esperar a él.

 – Va, acabemos con esto cuanto antes – respondió Astro.

 – Recordar lo que habéis visto, solo podréis vencer al águila de esa manera. Para el viaje no os preocupéis, pulsar el piloto automático y ya despegareis y aterrizareis sin ningún problema. Que empiece la lucha y que la suerte este siempre de vuestra parte. – se despidió la jefa mientras cerraba la puerta de la nave.

El viaje realmente fue muy sencillo y rápido  se les pasó volando, nunca mejor dicho. Esta vez la comunicación no falló pero tampoco tenían mucho que contar.  Estaban todos concentrados, relajándose y recuperando fuerzas para la batalla. Cada uno pensaba en su función y en como empuñaba el arma en el holograma. Quizás hasta cada gatillo tenía que tener su dedo correspondiente.

 – Chicos – empezó Silvia con cara de preocupación… – ¿Y la pistola?   ¿ La habéis cogido?

 – Yo no – se apresuró a decir Astro.

 – ¡¿Cómo?! – y qué estabas haciendo tanto rato. Pensaba que te habías encargado tu – se escuchaban los gritos de Aitor desde la tierra.

 – Ahora no podremos subir de nuevo, ¿cómo se desprograma esto?

En ese momento sonó la llamada salvadora.

 – Chicos se me había olvidado decir. El revólver lo tenéis en su sitio – como no, si es que parecía una madre siempre esta todo en su sitio. Solo le faltaba decir como vaya yo y lo encuentre… pero se limitó a decir- en el cubículo debajo del asiento de Silvia lo encontraréis – y cerró la comunicación.

Silvia bajó la mano y tirando de una palanca salió una especie de cajón donde dentro estaba el arma tan importante. Al verla suspiraron todos aliviados.

El resto de viaje no hubo más incidencias y en seguida ya se estaban parando los motores y posicionando la nave para aterrizar. Fue un aterrizaje muy limpio. Al abrirse las puertas automáticamente ya olían el caos provocado por el águila. Se encontraban en el mismo pueblo que la anterior vez. Todo cerrado, sin nadie en el exterior.

 – ¿Y ese maldito bicho?

 – Ven águila, ven a por mi pero con la cara destapada.

Pero nada, el águila no aparecía no sabían donde encontrarla. En teoría debería estar ahí. Por suerte o por desgracia no tuvieron que esperarla mucho tiempo. Una bocanada de aire caliente les rozó las orejas para advertirles que ya había llegado. Solo con su presencia ya hacia que el campo de batalla pareciera una olla exprés. Al verla todos se desconcentraron un momento. Momento que el águila aprovechó para dispersarlos de un golpe. Con el tiempo, se había hecho más astuta y más  fuerte. No iba a ser tarea fácil aniquilarla.

Opción A: el águila le clava una garra a Astro dejándolo fuera de combate un tiempo.

Opción B: el águila tiene un nuevo poder de destrucción masivo.

Y hasta aquí por hoy. Espero que os guste la edición y comentéis todo lo que queréis que suceda en esta gran batalla. La historia esta a punto de finalizar.