¡Hola!

Por estos lados me llaman o me conocen como Nouba. En su tiempo, estuve muy relacionada siempre en actividades de fansites y en radio pero llevo unos años lejos hasta que me animé a enviar vacante a este pequeña familia y afortunadamente tengo el permiso de venir a molestarlos cada miércoles con algo escrito en este blog.

Les voy a contar algo peculiar de mí y es que soy una chica que por diversas razones nunca ha podido permanecer en un país o sitio por mucho tiempo y debo confesarles que siempre veía esto como una tragedia hasta que decidí aceptarlo porque… pues… A fin de cuentas la vida no es más que eso, ¿no? Un viaje.Y es que para algunas personas eso de “La vida es un viaje” deja de ser una metáfora y cobra un significado literal.. donde literalmente el hecho de viajar es algo que no cesa en todos los sentidos.

He decidido crear este espacio para hablar de cosas de la vida, de sentimientos y vivencias que en efecto he presentado en mi viaje y no hablo del viaje que hice a China o a España, hablo de ese viaje que hacemos todos, a veces juntos o a veces separados, la vida.

¡Bienvenidos a la primera Cápsula Viajera!

¿De qué les hablaré esta vez? Quizás esté algo muy trillado que yo les escriba de distancia pero si hay algo muy importante en los viajes es la distancia y los kilómetros que se recorren y no precisamente la cantidad es lo importante.. sino a esos otros viajeros que te vas topando y encontrando en el camino. Creo que es algo muy común que aprendemos jugando Habbo, a compartir y establecer lazos con personas totalmente externas o lejanas a nosotros.

Les cuento que para mí,  la distancia es saber valorar un café o una taza de té con la que dices que es «tu gente”. Distancia es  echar de menos esos pequeños detalles y anécdotas que estando cerca de esos, los tuyos, no te harían tanta falta. Es saber exactamente el sabor de aquel abrazo del aeropuerto, de esa primera impresión, de esa mirada  y que esos sabores se conviertan en tu nieve o helado favorito. O bueno.. que aquellas despedidas y esa incertidumbre de no saber cuándo volverás a verlos se convierta en el sabor más agrio o salado que has probado.

¿Distancia? Es ese sabor a sorpresa y detalles.. Es escuchar esas notas de voz eternas, sufrir de la enfermedad de la diferencia horaria, celebrar los cumpleaños por skype y son los miles y miles de “te quiero aquí”.  Porque de eso se trata la distancia, ¿no? De jugársela sin estar en zona segura nunca. En tener un pie en un sitio, la mente y el corazón en otro. Es vivir en una lucha interna entre los sueños, los sentimientos y la temida realidad.

Es ser diagnosticado con bipolaridad, en la cual hay momentos en los que te encuentras completamente solo y a los segundos te das cuenta que tu gente está allí siempre, aunque sea lejos. Es lidiar con que la única cura para esa bipolaridad es el aprender que NUNCA estarás solo porque aunque no lo creas con el tiempo te das cuenta que a veces el corazón va donde la voz no llega.

Hoy, doy mis aplausos para aquellos que han decidido querer a pesar de estar lejos y a mis amigos que están en un código postal distinto saben que les mando un abrazo y que nos veremos pronto.

Y tú, ¿te has atrevido a querer gente a pesar de la distancia?