
¡Muy buenas viajer@s!
Hoy vengo media encendida y con la sangre a medio hervir por lo que la entrada de hoy será un poco más distinta que las demás pero no menos profunda porque al final.. vengo a reflejar las realidades que se nos presentan todos en este largo viaje al que llamamos vida. En esta semana tuve un pequeño percance mientras me detuve a comprar algo en el supermercado con un grupo de señores bastante mayores solamente porque yo llevaba unos shorts. ¿Qué ha salido de esto? La carta que les dejo a continuación.
Estimado Sr.Piropeador de la calle,
En primera instancia déjeme felicitarlo porque hoy tenía todas las ganas de escribir de algo u otro tema más importante que usted. Pero no se preocupe, aquí estoy dedicándole todo mi tiempo y escribiéndole esta carta. Me imagino que ha de sentirse bien, que ha de resaltar su masculinidad y su hombría cada vez que le grita una de sus HERMOSAS e INIGUALABLES metáforas a cualquier dama que tenga la “suerte” de cruzarse en su camino. Honestamente me llena de felicidad y orgullo que usted esté tan seguro de su masculinidad que tiene que reafirmarla con ciertos comentarios sobre alguna parte del cuerpo cada vez que cree que ha visto alguna.
Señor, usted le hace un gran servicio a las mujeres. Imagínese.. ¿Qué sería de nosotras sin usted para recordarnos que no somos más que una figura ambulante que tuvo la dicha de tener sacos por delante y una almohada por detrás? Digo, que tonta yo pensando y teniendo una opinión cuando según usted el único trabajo que tiene la mujer es verse bonita para que ilustres ciudadanos como usted nos digan todo lo que nos harían si estuviéramos en un lugar más oscuro.
También quisiera felicitarlo por lograr que a todo al que le contemos sobre usted nos acuse de “showseras”, “escandalosas”, “alteradas” o cualquier sinónimo de estas palabras y hasta nos regañe por malagradecidas. Tienen razón, claro. Somos malagradecidas porque a quién no le va a gustar que usted, sobre todo usted que es un extraño y probablemente nos doble la edad, nos haga señas con las manos y con la lengua, más aún que comente sin saber lo que es censura sobre el tamaño o la inclinación de nuestras curvas o figura. Por supuesto, somos dramáticas también porque obviamente no tenemos derecho a caminar ni manejar sintiéndonos seguras, sin miedo a que las palabras se vuelvan acciones. Gracias por hacerle ese servicio a la comunidad, después de todo, las mujeres servimos y deberíamos de estar trancadas en la casa siempre. Al parecer nosotras mismas nos buscamos los comentarios.
No lo culpo por esa naturaleza tan perfecta de donde proviene usted. Es obvio que es lo único que puede hacer si observa a una mujer con unos pantalones apretados, una falda corta, unos shorts o con alguna playera y unos jeans sueltos. Repito, la culpa es de nosotras, las mujeres. A veces se nos olvida que enseñar un milímetro de piel es incitar al diablo y recurrir al pecado. No somos tontas y sabemos que la carne es débil. Es una pena que todavía en pleno siglo XXI las mujeres no entendamos que USTED amigo mío, es el ejemplo perfecto de las maravillas de la evolución y que por ello debemos ajustarnos a SU REALIDAD. Quisiera extenderle una invitación a que formule una lista de vestimentas y actitudes apropiadas para nosotras, para evitar tentarlo con nuestra vulgar anatomía.
Quisiera ofrecerle una disculpa a nombre de todas las mujeres que se toman la atribución de reclamarle a usted y a los demás derechos que no tenemos. ¿A quién se le ocurre pensar que las mujeres merecemos ser respetadas? Si usted nos está hablando le tenemos que dar toda nuestra atención porque para eso estamos en calle. ¿O no? No sé de qué locura nos salió la idea de que cuando usted nos dice algo lo mínimo que debe hacer es reconocer que está hablando con una persona y no con una cosa. Obviamente si usted nos pide o dice algo sobre nuestro cuerpo lo más lógico es que le sonriamos y andemos felices todo el día.
El ver esto como una agresión verbal es una ridiculez y a todas esas mujeres que salen a la calle a quejarse de que usted les dijo algo “que ellas no querían” deberían de meterlas presas por difamación y por hacer que los otros pierdan su tiempo. Ni hablar de las que le responden a usted directamente, vaya locura. Que el Señor nos perdone, que no sabemos lo que hacemos.
Sólo quiero concluir diciéndole que, cuando inevitablemente otro como usted le diga un “piropo” a su novia (esposa, hermana, cuerno, mamá, prima, abuela, tía, amiga) y usted se enoje y lo quiera matar a golpes, la hipocresía le haga un nudo tan grande en la garganta para que así ya a mí y a las mujeres no pueda molestarlas más.
Nunca suya,
xNouba
La verdad es que cuando hice la carta quería comunicar mi indignación a través del sarcasmo, ya que muchas veces cuando nosotras nos expresamos «indignadas» no nos toman en cuenta. Por otra parte, tampoco quiero ofender a nadie con mi escrito o mostrarme «feminista», no, no es nada por el estilo. Solo quiero reflejar una realidad por la que muchas solemos pasar y que en cierta forma puede iniciar como un simple comentario pero también puede finalizar con un feminicidio y quieran o no, cada vez estamos viendo esto como algo más común y ordinario cuando deberíamos de enfocarnos en erradicarlo.
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