
Buenas mis lectores/as y bienvenidos/as a un nuevo martes. Esta vez se trata de un martes agridulce. Hoy se trata de una despedida. Hoy me dirijo a cada uno de vosotros de una manera especial, pero sobretodo con una lágrima corriendo por mi mejilla.
Espero que al escribirte así no te cause sorpresa, ya que lo único que quiero es confesarte las razones por las que me bajo de momento de este barco. Para ello, quiero despedirme de la mejor de las maneras posibles, desde el corazón, desde lo mas profundo y sincero de mi.
Si en alguna ocasión mis palabras fueron fuertes fue porque era necesario hacer que entraras en razón, quise que aprendieras y aprender al mismo tiempo, y sé que algo te dejo después de todo, después de estas 12 entradas que he compartido contigo. Sé que te preguntarás el porqué de mi escapada, de mi abandono así de repente. Y te lo voy a explicar. Las cosas no suceden de la noche a la mañana, llevo tiempo dándole vueltas a mi cabecita loca, y considero que aveces necesitamos tiempo para nosotros, para pensar, para asimilar.
Quiero daros las gracias por cada sonrisa que me habéis sacado, por cada emoción que me habéis transmitido, en otras palabras, por haberme llegado de una u otra manera.
Hoy personalmente os quiero agradecer a cada uno de vosotros y vosotras que me habéis leído, pero a veces como bien he dicho necesitamos tiempo para nosotros, para encontrarnos, para buscar nuestro rinconcito dentro de nuestro ser. Por ello, hoy os dejo.
Siento que con esto a muchos/as os estoy fracasando, incluso sé que alguno/a sentirá impotencia. Pero no es culpa de nadie, simplemente necesito pensar. Te pido perdón por no haber sabido luchar y continuar, pero prometo volver con una sonrisa y pisando fuerte.
Podría pegarme horas y horas escribiéndote, pero creo que es hora de cerrar el candado.
No voy a decirte adiós, pero si hasta pronto, hasta que la vida nos vuelva a juntar mis lectores.


Obtener esmeraldas 






Comentarios cerrados.