¡Buenas mis cuquitos! Bienvenidos/as a un nuevo martes, un día que va a ser diferente. Hoy se trata de dejarse llevar por los sentimientos. Hoy se trata de abrirse a flor de piel. ¿Estáis preparados/as para sumergiros en una nueva sensación?
Llega un momento en la vida en el cual nos gustaría poder hablar, escuchar, reír… con alguien que ya no está. Un momento en el que nos gustaría mandarle un mensaje a esa persona o despedirnos de ella como nunca pudimos hacer. Quizás siempre hayas querido decirle unas palabras, pero por alguna razón no pudiste. Sé que duele mucho despedirse de alguien, atrevernos a decir adiós para siempre, pero lo que hoy te propongo es que le mandes esas palabras que siempre quisiste decirle y se te quedaron ahí guardadas, esperando ser un día descubiertas.
Te propongo hacer lo siguiente:
Escribe en un papel, una fotografía… todas esas palabras que te gustaría decirle a esa persona. Tómate el tiempo que necesites, pero escribe desde el corazón, dejándote llevar por cada sílaba que sale de ti.
Una vez hayas escrito, espera a que oscurezca y coge un mechero, una vela, una cerilla… cualquier instrumento que sirva para prender algo.
Ahora, ve a un lugar tranquilo, un lugar que esté en altura desde el que puedas prender ese mensaje y dejar volar sus cenizas. Esas cenizas llevarán consigo ese mensaje, un mensaje escrito desde el corazón, lleno de sentimiento. Déjalo volar, puesto que será un vuelo que alzará tus palabras al cielo.
Sabes… aprender a despedirse, es aprender a vivir. Por ello, un sabio me dijo una vez: “Si hay algo que puedes aprender de la muerte de un ser querido, es a vivir de la manera más plena posible el día que tienes hoy”. Esa persona quiere que disfrutes cada día como si fuese el último. No pierdas el tiempo esperando a un mañana que tal vez nunca llegue.
Esta entrada va por ti, que me cuidas desde el cielo.


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