Buenas mis lectores/as y bienvenidos/as un nuevo martes al blog de las sensaciones. Esta semana doy un pequeño giro al blog y os voy hablar de mi. ¿Estáis preparados para dejaros llevar por mis palabras?

PERFECTAMENTE IMPERFECTA

¿Cómo puede ser que sea tan imperfecta y a la vez tan perfeccionista? Soy una princesa pero no de un cuento de hadas, sino una princesa de la vida misma, esa princesa de deportivas, no de tacones de aguja. Soy una princesa coqueta, uñas pintadas,  pintalabios, dos trencitas, flequillo planchado y mucha colonia, hay que ir dejando el perfume como huella de mi paso.

Soy una princesa guerrera, de esas que no les importa mancharse de barro, de las que no se les cae la corona por fregar, de esas que prefieren arriesgar su vida a cambio de hacer felices a los demás. Si, soy una princesa de capa y espada.

Una princesa que baila descalza bajo la lluvia, que es capaz de pagar al sol para hacer brillar a la luna en las noches más frías, de recoger estrellas y llevarlas a los rincones más oscuros, esos en los que un simple rayo de luz significa todo. Una princesa que supera sus miedos con una carcajada y unas pequeñas cosquillitas, y que lleva tatuada la palabra vida en lo más profundo de su ser, su alma.

Una princesa soñadora, paciente y que siempre lleva una sonrisa pintada en la cara. Que antepone el perder por ver a los que quiere, ganar.

Una princesa que se cae y se levanta sin temor a nada, que gana su batalla cada vez que sonríe. Una princesa que no se rinde ante nada y lucha cada día como si fuese el último.

Alguien me dijo una vez que se trata de romper las cadenas, soltar las cuerdas, y reunir valor para sacar a la princesa/príncipe que llevamos dentro, porque la fuerza que realmente conquista es aquella que se cuela entre los pedazos que quedan de las ruinas en las que te conviertes si no luchas.

Espero que os haya gustado el blog de esta semana y que no dudéis en dejar vuestras sensaciones en los comentarios. Un «princi» beso.