¡Buenas mis lectores/as! ¡Ya estoy de vuelta! Espero que me hayáis echado un poquitito de menos jijiji ¿Qué tal estáis mis cuquitos? Imagino que muy bien, y ya deseosos de las navidades. Y hablando de la navidad… mi entrada la quiero dirigir hacia la magia que tiene.
Tengo que admitir que mi estación favorita del año es el invierno porque amo la nieve y la navidad, son dos cosas que me ilusionan
muchísimo y más si van juntas de la mano. Pero… ¿sabéis cuál es realmente la esencia de la navidad? La navidad es la vuelta al hogar, ese “vuelve a casa por navidad, como el turrón”, los reencuentros con tus seres queridos, los abrazos profundos en el aeropuerto, los besos infinitos en la estación, esa ilusión que está en todos, porque todos tenemos en nuestro interior un niño que vive esa magia que sólo desprende la navidad, porque como bien dice Edna Ferber: “la navidad no es una temporada, es un sentimiento”, por ese quehacer en familia de montar el árbol y adornarlo, jugar con las figuras del belén, pasear bajo las luces de la calle, escuchar villancicos, emocionarte con el anuncio de la lotería… Sin embargo, no puedo olvidarme de que cuando alguien falta en la familia, es en ese momento en el que más se nota su ausencia, porque te gustaría que toda tu familia estuviese al completo. Te diré una cosa, nuestros seres queridos que se fueron, realmente nunca se fueron, siempre seguirán presentes en nuestro corazón y nadie podrá reemplazarlos, porque cada persona es única e irrepetible.


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