Hola mis cuquitos 😻 Al ver el gran éxito de la semana pasada con Defreds, os vuelvo a traer dos de sus citas que llegan hasta lo más profundo del corazón. Espero que os hagan viajar y sentir cosas nuevas. No olvidéis que se trata de un blog de sensaciones, de dejarse llevar y me encanta leer cada uno de vuestros comentarios. Asimismo, deciros que si tenéis en mente algún tema que queráis que muestre, no dudéis en decirlo. Dicho esto, vamos a viajar con Defreds:

ABRAZOS

El regalo más grande del mundo es un abrazo. Es la mejor forma que tienen las personas de demostrar que están ahí, que, mientras esos brazos te rodeen, nada malo puede pasar. Uno fuerte y apretado puede parar durante unos instantes todas las guerras del mundo.

Un reencuentro y una despedida con abrazos. Unas lágrimas recogidas entre sus brazos. Un mal día con dos personas que se unen antes de dormir. El abrazo que estuvo a punto de suceder y nunca lo hizo. Del que todavía nos arrepentimos. Abrazos del final de la angustia. Del final de la carrera. Del final del miedo. Personas que sabes que cuando abrazan, aunque sea pocas veces, siempre lo hacen de verdad. El abrazo a tus padres. A tus amigos. El abrazo que dice más que un beso.

Abrazar es una forma de vida. Y aunque creamos que no, no es lo mismo vivir sin abrazos. Ven.

 

EXPRIMIR SEGUNDOS

Mira en qué mundo vivimos. Cualquier día puedes salir a la calle y, por infortunios, nunca volver. Puedes viajar y nunca hacer el camino de vuelta. Simplemente estar en un sitio en el momento exacto, por desgracia. Puedes tener el día más feliz de tu vida y que aparezca al día siguiente una enfermada que igual nunca desaparece. No entiende de edades, ni de momentos.

Con el paso del tiempo, aprendes a vivir cada minuto como si fuera el último. Para que, pase lo que pase, sepas que has exprimido al máximo cada momento. Sin miedos, porque ya nada es evitable. No sabes dónde está el último beso. El último abrazo.

He aprendido a soltar todos los «te quiero» que me salen. Aunque algunas veces parezcan demasiados.

He aprendido a disfrutar de un paisaje, una canción. Una película. Un instante al lado de la persona que amo.

No voy a cambiarlo. No tengo ni idea de cuántos segundos quedan. Pero  van a ser apasionantes.