Bienvenidos mis Nubosos queridos, hoy vengo con una noticia, una noticia sobre este blog, que, tras meditarlo, decidí reformarlo, pues, la antigua línea que estaba siguiendo no me apasionaba ni me estaba inspirando, pensé y pensé hasta que llegue a una ingeniosa idea que sé que me gustara tanto como espero que les guste a ustedes.

Según la internet, una novela es una obra literaria en la que se narra una acción fingida en todo o en parte y cuyo fin es causar placer estético a los lectores con la descripción o pintura de sucesos o lances interesantes, es decír, una situación crítica, difícil o decisiva, así como de personajes, pasiones y costumbres, que en muchos casos sirven de insumos de la propia reflexión o introspección.

Y sin duda, basándonos en lo anterior, ustedes van a sentir mucho placer leyendo las ahora diversas historias de carácter antológico y divididos en varias partes, que les escribiré, solo para ustedes. Sin nada más que añadir les presento…

I

No hay hogar como Endsville

 

Dan Crawford.

El mundo giró en un ángulo de ciento ochenta grados para Daniel Crawford cuando sus padres le dieron la noticia de que se mudarían al lejano pueblo de endsville. Tendría que dejar toda su vida detrás, su casa, su cuarto, la escuela, aunque esta no la echaría de menos, pero sí a sus dos únicos amigos, los gemelos Henry y Harry. Dan lo tomó con enojo, con desprecio y recelo, él no quería alejarse de las únicas personas con las que se identificaban en el mundo, pero no tenía opciones, la enfermedad de su madre la empeoraba cada vez más.

Su padre Walter era un alcohólico y una noche cuando llegaba como todas las noches, ebrio, encontró a su mujer acurrucada en el suelo, temblando y gimiendo palabras sin sentido e incluso en un dialecto no entendible. A Linda la diagnosticaron con esquizofrenia y tras haber pasado por varios especialistas ninguno pudo darle cura a su enfermedad, desesperados y casi en la quiebra, un último experto les recomendó ir a un lugar lejano de la ciudad y en donde Linda se encontrase familiarizada, la respuesta fue Endsville, el pueblo donde ella nació y pasó su infancia.

Partieron un viernes por la mañana junto a un joven muy enojado y con cara de gruñón y ya el domingo por la tarde llegaban a lo que sería su nuevo hogar.

― ¿Qué opinas pequeñín? ¿Te gusta la nueva casa? ―Dijo Walter Crawford a su hijo.

Dan se enojó, pues el apodo de pequeñín no le gustaba en nada desde que tenía ocho años, ahora que tenía quince se consideraba todo un adulto, cosa que para sus padres no concordaban y menos cuando lo veían jugando Habbo todos los días.

― ¡Que no me llames de esa manera! Sabes que no me gusta ese apodo Walter ―espetó el chico, en un tono nada respetuoso hacia su padre.

―Y tú no me vuelvas a llamar Walter muchacho, soy tu padre y te exijo más respeto, este es nuestro nuevo hogar y deberás adaptarte a él, no te queda otro pequeñín.

Dan se sentía cada vez más enojado, es como si el lugar lo incitara a estarlo, con cada segundo que pasara, todo iba en aumento, pero de repente algo pasó, el enojo se detuvo y pudo percibir una mirada sobre él, cuando trato de ver el origen, pude observar a una preciosa joven pelirroja viéndolo desde la casa de al lado, mariposas parecían volar en su estómago.

 

Rebecca Blackmounth.

A Rebecca Blackmounth la habían despedido de su trabajo como reportera del Collinswood Gazette hace una semana. Su novio había terminado su relación cinco días atrás y sus padres le cortaron su ayuda económica hace tan solo dos. No le quedaba nada, andaba en la calle, en la mañana su casero la había desalojado por no pagar la renta y su auto estaba a punto de ser embargado. Todo lo estaba perdiendo a un paso desquiciado, se preguntaba qué hacer para salir de esa terrible situación, pero era más sencillo ahogarse en alcohol que fundir su cerebro.

La habían echado del periódico debido a que sus últimos reportajes venían siendo en palabras de su editor y jefe, sosas. En un intento desesperado se le ocurrió la mala idea de redactar un artículo amarillista falso con el cual tuvo éxito, pero en cuanto las personas comenzaron a indagar, descubrieron que sus fuentes no existían y el artículo carecía de bases verdaderas. Ni su reputación le quedaba.

Necesitaba algo urgente para recuperarlo todo, necesitaba un gran artículo, un reportaje que no solo le llevará a recuperar lo perdido, sino que también, la llevará aún más allá, fama y éxito es lo que quería. Saco su laptop y tecleó unas cuantas palabras, reviso blogs, cuentas de Instagram y tik tok de noticias hasta que llegó a algo que le atrajo su atención. Se habían reportado desapariciones de niños y recién nacidos en un lejano pueblo. El nombre del pueblo era Endsville, un lugar un poco aislado de la sociedad actual, su bombillo se encendió y pensó que sí lograba a ayudar a resolver ese caso y ella lo escribía, pudiera llegar al éxito que siempre tanto quiso.

El sábado por la mañana partió a Endsville en su antiguo Chevrolet rojo. El camino se le hizo un tanto largo y agotador y cuando la noche entró su estómago comenzaba a crujir del hambre, se detuvo en solitario restaurante en medio del camino, un letrero neón en lo alto era lo único que alumbraba afuera, aunque por dentro se veía confortable, el lugar no contaba con muchas personas, comió una hamburguesa y se marchó tan rápido como se la trago. Antes de salir llegó a percibir algunas miradas raras del personal y de algunos comensales, pero anda que no ignorase.

Se subió de vuelta al coche y se dispuso a encenderlo, pero cuando quiso hacerlo el auto no encendió, trato una y otra vez, pero el motor nunca llegó a arrancar. No sabía mucho de mecánica, pero fue a revisarlo, en lo que lo hacía algo la dejó congelada, sintió un tacto, una mano, tocando su pierna, miró lentamente con horror hacía abajo y lo que sus ojos vieron la espantaron lo suficiente para lanzar un fuerte grito por el aire.

― ¡Ayuda! ¡Ayuda! ―gritó una y otra vez.

Nadie salió a auxiliarla. Y entonces, todas las luces a su alrededor, restaurante, letrero, todo, se quedó en oscuridad total.

La mano fue subiendo poco a poco, ahora la tenía en su cuello y fue cuando entonces las luces regresaron y lo vio, espantoso, deformado, asqueroso, la cosa más horrible que había visto en su vida, un monstruo del infierno en persona, no pudo más y del miedo, se desmayó.

Continuará…