
Como mencionamos en el apartado anterior, la salud mental es parte de nuestra salud e integridad como personas. El inconveniente es cuándo ésta última interfiere nociva y perjudicialmente en nuestras facetas bi-psico-sociales como individuos. Es aquí cuando debemos identificar y explorar herramientas para poder tratarla y regular nuestras emociones y actividad psicológica.
No es novedad que en la práctica psicológica, particularmente la clínica se utilizan vastedad de técnicas y herramientas adecuadas a las necesidades del/la la paciente. Mindfulness, o “atención/consciencia plena”, fue desarrollada y practicada a partir de la década de los 70´ por Jon Kabat-zin (Médico). En la actualidad, utilizamos técnicas de meditación y/o relajación aplicadas al mindfulness. Si bien, existen muchos tipos de técnicas de relajación y meditación, particularmente el mindfulness tiene como objetivo que la persona sea consciente e internalice sus emociones sin ningún tipo de barrera o prejuicio. Muchas veces nuestra mente presenta barreras para reprimir u censurar pensamientos y emociones. Utilizando la técnica de mindfulness, progresivamente, vamos validando, presenciando y sobre todo, permitiendo el acceso de nuestras emociones a nuestra mente y por ende, a nuestra experiencia consciente.
Si bien, no toda técnica de meditación es considerada mindfulness, para ponerlo a prueba y en nuestra experiencia debemos:
- Elegir un lugar seguro, cómodo y de interés( Se puede utilizar música relajante, o técnicas de respiración)
- Evitar lugares o personas que nos generen estrés o desconcentración
- Observar el medio que nos rodea y dejar fluir aquello que pensamos o sentimos
- Permitir que esa emoción o pensamiento fluya en toda su forma
- Antes de finalizar, debemos dejar a nuestra mente que divague por 3 minutos una vez hecho, ya podes finalizarlo.
Si bien las técnicas de mindfulness son personalizadas, no podemos decir que existe un solo tipo de técnica o herramienta para aplicarlo. La idea es que la persona sea consciente o tenga la atención plena y por eso mismo, existen muchos factores y comodidades diferentes en cada persona para poder lograrlo.

No olvidemos que el mindfulness como cualquier tipo de intervención psicoterapéutica y clínica en la práctica psicológica requiere:
A) Constancia
B) Paciencia
C) Rutina
RECORDATORIO:
En el caso del mindfulness, los resultados comienzan a verse a partir de la 3er y 4rta semana de práctica.
Se ha demostrado empírica, metodológica y científicamente que las distintas técnicas de minfulness permiten regular nuestras emociones, pensamientos y sobre todo, tener más tolerancia y validación hacia éstos. Ahora bien:
¿Qué tipo de beneficios produce?

- Descenso significativo en los niveles de ansiedad, estrés, depresión e ira
- Mayor nivel de afectividad positiva.
- Mayor sentido de bienestar
- Reduce la rumiación mental
- Aumenta la capacidad de memoria a corto plazo
- Mayor concentración
- Menor reactividad emocional
No obstante, es recomendable recurrir a terapia psicológica para tener una eficiencia más personalizada y orientada a tus necesidades. Si bien el mindfulness se puede llevar a cabo individualmente, lo sugerido es aplicarlo junto a un/a profesional de salud mental.

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