
Muchas veces hemos escuchado sobre «aquellas mariposas que sentimos en el estómago cuando nos gusta alguien», «o aquellos sentimientos tan profundos que nos genera éste». Ahora bien, ¿El amor es un concepto o realmente se encuentra localizado en alguna parte del cuerpo?
¿Qué es el amor?
Definimos al amor como aquellas emociones y sentimientos que nos genera placer y adrenalina hacia la presencia de un objeto o sujeto.
Podemos decir que la expresión de ciertas emociones hacia un objeto o sujeto es subjetiva, es decir, no todos sentimos amor hacia cualquiera persona u objeto, como tampoco con la misma frecuencia e intensidad.
Cada persona posee un sistema de creencias e ideales que entra en concordancia con la respuesta emocional y afectiva que representa el amor.
¿Qué tipo de emociones se relacionada con el amor?
Mayormente la emoción de felicidad es una de aquellas emociones que se encuentra intrínsecamente relacionada con la expresión y representación del amor, es decir, cuando nos atrae alguien y nos genera sentimientos muy intensos, mayormente sentimos alegría y felicidad. No obstante, el amor tiene muchos más aspectos y cualidades de análisis.
¿Qué relación existe entre el cerebro, las hormonas y el amor?

Actualmente, las neurociencias han desarrollado y abarcado diversos estudios, donde han encontrado una relación directa entre la respuesta emocional (amor) y ciertas áreas de la corteza prefrontal y subcorticales.
Se ha encontrado que en las regiones del hipotálamo, tálamo del área límbica, se encuentran y desarrollan las conductas relacionadas a la conducta sexual, motivacional y sobre todo, conductas de emparejamientos o filiales.
Por otro lado, se ha encontrado la interacción de los procesos hormonales y la función de determinados tipos de hormonas, llamadas “hormonas del amor”.
La vasopresina y la oxitocina, son hormonas que permiten el desarrollo de conductas de supervivencia, como la alimentación (consumo de agua, alimento) y reproducción. Pero además de estas funciones adaptativas y de supervivencia, permiten el desarrollo de conductas filiales y de emparejamiento.
Se han realizado investigaciones con animales, particularmente con ratas, que aquellas ratas que poseían altos niveles de oxitocina y vasopresina tenían conductas más filiales y de mayor afecto y vinculación con sus crías.
Por otra parte, aquellas ratas que poseían niveles bajos de oxitocina y vasopresina, o incluso un bloqueo en los receptores de estas hormonas, tenía conductas de rechazo o desapego hacia sus crías.
También se ha observado en humanos que aquellas personas con conductas más filiales, de mayor sentimiento de apego y de vinculación hacia las personas, poseen una producción alta de estas hormonas. En cambio, aquellas personas que no estaban interesadas en vincularse o construir vínculos afectivos (amistad, familiar, noviazgo) poseían niveles un poco más bajos de estas hormonas.
Cabe aclarar, que tanto la Oxitocina y la Vasopresina son hormonas con muchas funcionalidades y aspectos, entre las cuales se encuentra “la conducta de afecto, sentimental y de emparejamiento”.
Estas hormonas están en constante comunicación con el cerebro y las áreas ya mencionadas de éste (La corteza frontal y occipitofrontal, el sistema límbico).
Ahora bien, ¿Sabías que el cerebro y las hormonas tenían mucha relación con el amor?
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