Hoy dudé en oprimir el botón de publicar porque no tenía ni idea qué día era hoy, y es que con lo rápido que está
pasando el año ya no sabemos si inicia la semana o si termina. Lo que sí sé que se están terminando en HT son las faltas de ortografía y, sino, prepárense porque me presento a moderador y seré el Guitarron de las faltas de ortografía, ustedes verán…
Por allí me preguntaron a través de un mensaje cuál era mi profesión, ¿a qué me dedicaba? Queridos amantes de la ortografía, la respuesta es sencillamente gráfica:
Sí, corrijo grafitis en los suburbios de mi ciudad, ¿qué pasa? El caso es que hoy vamos a seguir combatiendo ese mal de transmisión textual y esta vez hablaremos de: La Tilde Diacrítica.
En la edición anterior hablábamos de normas que regían la acentuación, ahora bien, hay palabras que, atendiendo a las reglas generales de acentuación gráfica, no deberían llevar tilde. Sin embargo, algunas palabras admiten lo que se llama la tilde diacrítica, cuya función es la de evitar la confusión en la lengua escrita entre dos palabras que se escriben de la misma forma.
Es decir, la tilde diacrítica se usa para que una palabra cuya escritura es la misma tenga un significado diferente, mira algunos ejemplos en la siguiente imagen:
Por otra parte, también se aplica esta tilde diacrítica a unas cuantas palabras polisílabas, como los interrogativos y exclamativos: cómo, cuándo, cuánto y (a)dónde, que forman serie con los interrogativos y exclamativos: qué, cuál, cuán, quién.
Recuerda además que, tal como indica la RAE no llevan tilde, según las normas generales, las palabras: este, ese, aquel, solo, esta y guion.
“Para fantasías textuales, tu guapa ortografía”



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