Si bien la personalidad nos permite interactuar, conocernos, experimentar y sobre todo, formar nuestra identidad, a veces ciertos patrones o mecanismos conductuales de la misma, podría generar afecciones a nivel bio-psico-social. Esto daría lugar a espectros o trastornos de la personalidad.

¿Qué es la personalidad?
Es aquella identidad y conjunto polifacético de rasgos que poseemos, permitiéndonos interactuar, sobrevivir, adaptarnos y sobre todo, conocernos cada día más.
Ahora bien, ¿Por qué existen personalidades tóxicas o más bien nocivas para uno mismo o hacia los demás?
No olvidemos que el contexto de desarrollo, el aprendizaje, las experiencias con el medio interno y externo influyen en el comportamiento del sujeto a nivel biológico, psicológico y social, es decir, una persona que suele ser muy reservada se debe a la cristalización de ciertos patrones de conducta, generando rasgos de personalidad que fueron acoplándose a la personalidad del sujeto desde la edad temprana, mayormente la infancia.

¿Qué es un trastorno de personalidad/ personalidad patológica?
Son aquellas facetas de nuestra identidad y personalidad que generan afecciones o conflictos con nosotros mismo y los demás. En adición, muchas de las conductas derivadas de un trastorno de personalidad son de carácter impulsivo, hostiles o dócil, temerarias, conductas a todo o nada, o más bien de índole suicida. Es por eso que hablamos de una personalidad más bien patológica.
¿Cuáles son los trastornos más frecuentes, según el DSM-V?
Trastorno límite de personalidad: Se caracteriza por una inestabilidad y desregulación emocional constante. Dichos pacientes suelen sentir y percibir las emociones de forma muy intensa y en gran magnitud, tomando decisiones de a todo o nada, impulsivas o extremistas. Mayormente, el diagnóstico no se suele hacer en la adolescencia o niñez, ya que se necesita que la personalidad madure y se siga desarrollando, pero se pueden sacar indicios a a partir de la adolescencia, llegando a un diagnóstico en la etapa adulta.
Trastorno obsesivo- compulsivo de la personalidad: Se caracteriza por dos tipos de comportamiento: obsesiones constantes y compulsiones compensatorias. Mayormente, las personas suelen tener rasgos de perfeccionismo, ser muy estrictos y poco flexibles con su vida, vínculos o vida cotidiana. No les agrada lo impredecible, o aquello que esté fuera de sus manos, ese el motivo de las conductas obsesivas. Suele ser diagnosticado en los inicios de la pubertad o adolescencia, aunque existen casos de niños que padecen de dicho trastorno.

Trastorno antisocial de la personalidad (sociópata o psicópata): Son personas que carecen de responsabilidad afectiva, emocional o empatía, poseen impulsividad, como también una dificultad inmensa en el cumplimiento de normas sociales, morales y legales. Mayormente, suelen meterse en muchos conflictos por dichas carencias, como también para establecer un vínculo con los demás.
Psicópata: Suele ser menos impulsivo, pero más calculador y estratégico que el sociópata, si bien comparte rasgos de poca empatía y responsabilidad afectiva con los demás, suele comportarse de forma premeditada alcanzando algún tipo de objetivo, sea a través de la manipulación o chantaje. No suelen meterse en problemas legales, o conflictos a nivel jurídico, ya que son personas muy estrategas y premeditadas. Mayormente, suelen encontrarse en altos rangos empresariales o puestos jerárquicos.
Sociópata: Suele ser más impulsivo, menos calculador y estratégico, no suele tener conductas premeditadas, aunque quiera alcanzar algún tipo de objetivo/meta. Comparte con la psicopatía: La falta de empatía, responsabilidad afectiva, dificultad en el cumplimiento de norma es sociales, legales. Son más susceptibles a ser arrestados o tener estragos legales, por su carencia de analizar y buscar estrategias premeditadas. Utilizando rasgos de mayor impulsividad emocional.

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