
¡Hola, buenos días, buenas tardes y/o buenas noches!
En el día de hoy, volvemos con el siguiente capítulo de esta maravillosa y nueva entrega. Hoy en día damos por hechas muchas cosas, pero a veces no sabemos el verdadero porque de estas. Pero tranquilos, estoy aquí para ayudaros. En esta entrega vamos a dar respuesta a las preguntas más interesantes y vamos a aprender muchas cosas. ¿Estáis preparados? ¡Vamos allá!
¿POR QUÉ…?
¿Por qué nos salen pecas?
Un 10 por ciento de las células cutáneas son melanocitos, los pigmentos que están en el origen de las pecas. En su interior se llevan a cabo diversas reacciones químicas que transforman los aminoácidos de las proteínas que ingerimos con los alimentos en un pigmento llamado »melanina», que absorbe la radiación ultravioleta de la luz solar protegiendo los tejidos cutáneos. Las células adyacentes a los melanocitos asimilan la melanina, lo que oscurece la piel y la broncea. Algunos tipos de piel no producen suficiente melanina para oscurecer todo el cuerpo con una distribución uniforme, y esto da como resultado la acumulación de pigmento en pequeñas áreas que reciben el nombre de »pecas» o »melasmas». Las pieles muy blancas, como la de los pelirrojos, son más propensas a tener pecas, de la misma manera que se queman con mayor facilidad al sol. También son más habituales en los niños y adolescentes que en las personas adultas, en mujeres más que en hombres, y en verano más que en invierno. Las pecas, como el color del pelo y de la piel, tienen un fuerte componente hereditario.

¿Por qué los humanos somos lampiños?
Una de las características más notables que nos diferencia del resto de los primates es que nosotros carecemos de pelaje. Cuándo y por qué los humanos perdieron su vello corporal son interrogantes que siempre han permanecido fuera del alcance de la ciencia. Los mamíferos necesitan de su pelaje para mantener su temperatura corporal, y muy pocas especies han preferido prescindir de él: las ballenas y las morsas perdieron su pelo para mejorar su velocidad en el medio acuático; los elefantes y rinocerontes poseen una piel muy gruesa que basta para aislarles del frío. Pero ningún primate se ha desprendido de ese útil abrigo, ¿por qué lo perdieron los humanos? Una teoría sostiene que en el trayecto de nuestra evolución atravesamos por una fase semi-acuática, lo que también explicaría por qué tenemos las manos palmeadas. Otra hipótesis sugiere que la pérdida del vello nos ayudó a mantenernos frescos cuando decidimos dejas los bosques para aventurarnos por la calurosa sabana africana. Según otros los humanos perdimos nuestro pelaje para deshacernos de las pulgas, garrapatas y piojos, y en las enfermedades que estos parásitos conllevan. El debate sigue abierto.

Y tú… ¿Lo sabías?
Gracias por vuestra comprensión y amabilidad.
¡Hasta la próxima semana!
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