
¡Hola, buenos días, buenas tardes o buenas noches!
Durante esta semana, he redactado otro relato para todos vosotr@s. ¡Espero que os guste tanto como a mí! Si os gusta esta sección, podéis dejar un comentario para hacérmelo saber. ¡Muchas gracias por vuestra comprensión!
» Todos los días cojo el tren para ir a trabajar. Como siempre, me pongo colonia, las gafas de sol y los auriculares antes de salir de casa. Cuando te veo sentada en aquel vagón todos los días, se me paraliza el corazón. Tus ojos verdes, tus labios gruesos y una sonrisa perfecta muestran tus dientes blancos. Tu color de piel y tu color de pelo. Tú forma de vestir, guapísima como siempre. No puedo apartar mi vista de tu ser. Por fin llegó el día. El día que me armé de valor para preguntar tu nombre. El día que cambiaría mi vida para siempre si aceptaras mis palabras. Nervioso, abrí la puerta y me acerqué, sigiloso, nervioso. Mis pestañas se movían muy rápido, el compás de mi corazón desbocado. Mis piernas eran un flan, temblaban con cada paso que hacía. Me senté delante de ti, viendo lo que hacías. Me preguntaba si hacía lo correcto, pero nunca había tenido una oportunidad como aquella. Te miré y pensé la hermosa que eres. Me atreví, y mis palabras salieron de mi boca como si de un volcán se tratara. Me miraste, roja, aturdida, nerviosa…, pero no escuché ninguna palabra de tu boca. Me temía lo peor. Pero, al cabo de tres segundos, escuché tus primeras palabras, tu nombre. Tu voz era cálida, perfecta. Era la calma que relajaba mis miedos y mis pesadillas. Ese día cambió mi vida.
Esa alegría tan tonta que tuve aquel día, desapareció cuando no te vi más. Ya no cogías aquel tren, no querías hablar conmigo. Te busqué por las redes sociales, intentando alegrar mis días viendo tu cara, tus pestañas, tu sonrisa. Pero qué suerte la mía, no pude encontrarte. Ahora me encuentro solo, lleno de soledad, tristeza y desesperación. Cuando me subo al tren, siempre te busco, vagón por vagón, pero mi sueño nunca se hace realidad.
A día de hoy, cuando se abren las puertas del tren, me levanto del asiento y te busco con la mirada, como un niño pequeño buscando a su madre, sin rastro. Ya hace 2 meses que no te veo. ¿Dónde estarás? ¿Qué estás haciendo? Cuando te encuentre, no te soltaré nunca más, lo prometo. »
¿Os ha gustado? ¡Espero que sí! De verdad, creerme, todo lo hago desde el corazón, para todos vosotr@s.
Gracias por leer mis relaHTos, me hace muchísima ilusión.
¡Nos vemos pronto!
Micralax-
Obtener esmeraldas





Comentarios cerrados.