
¡Hola, buenos días, buenas tardes o buenas noches!
Durante esta semana, he redactado otro relato para todos vosotr@s. ¡Espero que os guste tanto como a mí! Si os gusta esta sección, podéis dejar un comentario para hacérmelo saber. ¡Muchas gracias por vuestra comprensión!
»Recuerdo que, cuando era pequeño, me balanceabas entre tus brazos y llenabas mi pequeño corazón de un amor profundo, real. Me gustaba mucho estar contigo, eras una persona que admiraba y lo seguiré haciendo. Soñaba con imitarte y seguir tus pasos para que mi vida vaya igual que la tuya. Eras un ángel para mí, siempre te recuerdo con esta sonrisa que tan te caracteriza y esta cara redonda y bien marcada.
Cuando tenía un problema, siempre eras la primera en dejar todas aquellas cosas que estabas haciendo y te preocupabas por mí, me ayudabas, incluso me defendías cuando era necesario. Eras y eres un ejemplo a seguir. Recordaré tus anécdotas a mi lado, tus locuras, tu risa, nuestras partidas a las cartas y también nuestros recuerdos. Tiraré la llave al fondo del mar para que nadie pueda abrir mi corazón y dejas escapar estos maravillosos momentos a tu lado.
Cuando mi camino esté oscuro, miraré arriba y sabré que, la estrella que más brilla, serás tu iluminándome para hacer mi vida más fácil. Cuando tenga un problema, miraré arriba y te lo contaré, para que me puedas escuchar y ayudar. Cuando esté triste, miraré arriba y te sonreiré, para que tu linda sonrisa esté de vuelta conmigo. Cuando tenga que llorar, lloraremos juntos. No sabes la falta que me haces, no te lo puedes imaginar.
Abuela, ojalá volver atrás en el tiempo e impedirte que te subieras al coche, aquel coche que te quitó la vida para siempre. Recuérdame, por favor, con la sonrisa que tenía al verte, con las ganas que tenía de abrazarte y, sobre todo, con el amor que te tenía. Eras, eres y serás siempre muy especial para mí, mi mitad, mi todo. Cuida de todos nuestros familiares y cuando llegue mi turno, serás la primera persona a la que vaya a buscar. Nunca me sueltes de la mano. Te quiero, abuela.
Esta carta la escribí el año pasado, cuando me llamaron del hospital contándome que mi abuela había fallecido. Tengo las ganas de contar al mundo cuánto la quería y la sigo queriendo, porque nadie muere si no es olvidado. Abuela, esta carta va por ti. Te echo de menos.»
Por cierto, decir que este relato no es real, me lo he inventado, para aquellas personas curiosas que me puedan preguntar.
¿Os ha gustado? ¡Espero que sí! De verdad, creerme, todo lo hago desde el corazón, para todos vosotr@s.
Gracias por leer mis relaHTos, me hace muchísima ilusión.
¡Nos vemos pronto!
Micralax-
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