
¡Hola, buenos días, buenas tardes o buenas noches!
Durante esta semana, he redactado otro relato para todos vosotr@s. ¡Espero que os guste tanto como a mí! Si os gusta esta sección, podéis dejar un comentario para hacérmelo saber. ¡Muchas gracias por vuestra comprensión!
No sé que le pasa a mi aplicación de Habbo, que decide no funcionar. Esta semana tocaba entrevista, pero al no funcionarme, he decidido escribir este relato para vosotr@s. De esta manera, no os dejaré sin nada. Mejor esto que nada, así que espero que me lo perdonéis.
»Hoy, he decidido contar una historia real, una historia que me pasó hace unos años en navidad, una historia que quedará marcada para siempre.
Durante unos años, mi padrino se fue a trabajar fuera de España y, por lo tanto, se mudó de país, concretamente a Croacia. Yo siempre hablaba con él, le preguntaba que tal le iba el trabajo, cómo estaba, si había hecho amigos… Siempre estaba hablando con él, le echaba mucho de menos.
Una tarde, estaba con mis amigos y me llamó. Me llamó para decirme que el trabajo le iba muy bien y que él también me echaba mucho de menos así que escribió una carta a Papá Noel para hacer su sueño realidad. Yo en aquel momento, la verdad, no sabía de que iba todo aquello. Se lo comenté a mi mamá a ver si ella también lo sabía, pero no se lo había comentado, así que me quedé con la mosca detrás de la oreja.
Pasaron los días y mi cabeza aún estaba pensando en que pasaría. Se acercaban las navidades, por lo tanto, algo bueno tenía que pasar. Un día le comenté a mi madre que el día 24 saldría de fiesta, que cenaría en casa pero después me iría. Me dijo que ningún problema. Todo fue rodado. Cené y me fui con mis amigos a una discoteca. Llegué al día siguiente a mi casa y me fui a dormir, como de costumbré.
Cuando desperté, al día siguiente, escuché mucho ruido que venía del salón de mi casa. ¡Claro, era el día 25 de diciembre, comida familiar! Mi cabeza no estaba preparada para todo lo que se me venía encima. Mi madre, mi padre, mi abuela, mi hermana, mis tíos… ¡Madre mía! Cuando me despejé un poco, decidí bajar a saludar a la familia cuando de repente…
Mi padrino estaba esperándome abajo, en el comedor, con los brazos abiertos para darme un abrazo. Me abalancé sobre él y le abracé con mucha fuerza. Me comentó si había pillado su indirecta de venir aquí a España para celebrar las navidades con la familia y yo, como inocente, no caí. Mientras comíamos, nos hablaba de su trabajo, qué hacía, los amigos que tenía… Me pasé horas y horas escuchando sus historias y siempre quería más.
Para mí, esta Navidad, siempre la recordaré como si fuera un pedazo de oro en mi corazón. Fue una Navidad muy especial para mí. La disfruté como un niño pequeño. Actualmente, mi padrino, trabaja en una ciudad a 10 minutos de mi pueblo, así que ahora puedo decirlo: estoy más tranquilo que nunca.»
¿Os ha gustado? ¡Espero que sí! De verdad, creerme, todo lo hago desde el corazón, para todos vosotr@s.
Gracias por leer mis relaHTos, me hace muchísima ilusión.
¡Nos vemos pronto!
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