
¡Hola, buenos días, buenas tardes o buenas noches!
Durante esta semana, he redactado otro relato para todos vosotr@s. ¡Espero que os guste tanto como a mí! Si os gusta esta sección, podéis dejar un comentario para hacérmelo saber. ¡Muchas gracias por vuestra comprensión!
»Tuve un accidente hace mucho tiempo y aún sigo aquí, en coma, descansando en el hospital, en mi habitación número 425. Un camión chocó contra mi coche cuando volví de trabajar y de ahí ya no me acuerdo de nada. Solamente tengo recuerdos vagabundos en mi mente pero mi cuerpo y alma están descansado hasta Dios sabe cuándo…
Tengo recuerdos de mi familia, de mis dos perros, Tula y Rex, y también de mis amigos, cuando nos reuníamos el viernes a las 20 horas de la tarde para tomarnos nuestras queridísimas cervezas. Ahora, no sé cuantos días me he saltado sin estar con estas compañías, pero sé que cuando mi cuerpo despierte, será lo primero que haga. ¡Espero que sea pronto!
A veces escucho ruidos y pitidos de las máquinas, supongo. También escucho las voces de los médicos y las enfermeras diciéndome que ojalá me recupere pronto, que tienen ganas de verme, de estar con ellos y ellas, de abrir los ojos y observar el paisaje. Si ellos y ellas tienen ganas, ¡imagínate yo!
Algunas veces me vienen a visitar amigos y compañeros del trabajo y me dejan flores, me cuentas las historias que ha pasado por allí, las guerras que tienen, las nuevas amistades, a quién han despedido del trabajo… Aunque no me pueda mover ni decirles nada, los escucho atentamente y me guardo las conversaciones en mi cabeza, para después hablar con ellos/as más profundamente y que me cuenten más sobre ciertos temas.
Pero un día, mi cerebro y mi corazón unieron todas las fuerzas necesarias y decidieron abrir mis ojos. Una luz blanquísima me iluminaba el rostro, había máquinas por todos lados, cables y enchufes… Por allí rondaba un enfermero y vio que abrí los ojos y llamó corriendo. Me examinaron, me preguntaron cosas y me hicieron pruebas para ver si estaba bien. De momento todo iba bien.
Todo iba bien hasta que pregunté qué día era. El médico me dijo: hoy es el día 30 de agosto. Pregunté también de qué año y allí, me quede flipando. ¡Estaba en el año 2243! ¿Pero qué me estás contando? ¡No puede ser!
¿Os imagináis despertaros después de 200 años? ¿Cómo os imagináis el mundo? ¡Los comentarios que más me gustan, los utilizaré para seguir esta historia!»
¿Os ha gustado? ¡Espero que sí! De verdad, creerme, todo lo hago desde el corazón, para todos vosotr@s.
Gracias por leer mis relaHTos, me hace muchísima ilusión.
¡Nos vemos pronto!
Micralax-
Obtener esmeraldas





Comentarios cerrados.