
¡Hola locuelos! De nuevo martes, de nuevo vomitera de palabras, aunque… pocas palabras tenemos esta vez. Para esta nueva entrega, contamos con ocho palabras que habéis dejado en comentarios: “colores, arrítmico, Mino, farmatodo, quimioterapia, telegrama, soporífero y recuperación” además de las tres frases de los tres primeros en comentar. Espero que os guste esta entrega y dejéis más para la próxima semana. Ahora sí, ¡empezamos!
El doctor se levantó de la silla y se abalanzó sobre mí. Yo intenté escabullirme, pero fue rápido como una gacela y me atrapó con sus garras. Llamó a una enfermera a gritos mientras me agarraba. El gato seguía inmune sentado en el escritorio, mirándonos a los dos, quizá perplejo, quizá contento.
Apareció la enfermera y me inyectó algo en el cuello. Noté un pinchazo horrible en la yugular y empecé a ver todo a mi alrededor infestado de vivos colores: rosa, verde, amarillo, azul, violeta, lila… incluso colores sin nombre propio… fusionados y dando forma a todo cuanto veía. Me quedé embobado mientras el doctor hacía lo que quería conmigo. Me enfundó un mono blanco (aunque yo lo veía verdigrisamarillentanarajando en ese momento), ató las mangas a mi espalda y ahí me dejó, alucinando en colores y con el corazón con un pálpito arrítmico. Una sensación bastante molesta, la verdad.
Me pareció ver a Mino sonreír al verme en esa situación, pero no estoy seguro. Estaba alucinando y mi cabeza daba mil vueltas hasta que acabé en el suelo desplomado.
Desperté encerrado en una sala de un blanco cegador, con paredes acolchadas y un foco encendido en lo alto, alumbrando la estancia. Mino estaba al pie de la cama, mirándome fijamente.
–Jejeje, estás hecho un desperdicio, amiguito –dijo.
Me puse en pie y vi la habitación. Ni una sola ventana, ni una sola puerta. Era un perfecto cuadrado de dos metros de lado, una cama a un lado y ya está. Nada más. Ni un baño, ni un escritorio. Si tenía ganas de orinar, me lo haría encima, pensé.
–Te han metido farmatodo, amigo. Es peor que la quimioterapia y te lo digo porque yo la he probado –dijo el gato.
–¿A ti te han metido quimio? –pregunté incrédulo.
–Durante unos meses, amigo, ¿quieres que te lo cuente?
–Supongo…
–Ven, acércate… –dijo Mino, poniéndose de pie sobre sus patas traseras.
Me acerqué y puse mi oreja en su apestosa boca. Y no os lo creeréis, pero ¡Mino me susurró un tema de la Pelopony! Caí en su trampa. Maldito gato chistoso que se regodeaba en el suelo partiéndose de risa.
Me tumbé en la cama mirando al techo, sin saber qué hacer. ¿Cuánto tiempo pasaría ahí? ¿Por qué y cómo había acabado en esa habitación? Me detuve a pensar, mientras las carcajadas de Mino seguían presentes en el cuartucho. Sin duda, estaba ahí por su culpa.
–Tranquilo, compi –dijo, entonces, el gato–, saldremos de ésta. ¡Seguro!
Y sacó abrió su boca de par en par, como si fuese un buzón de los antiguos, clavados frente a una enorme mansión. Y, acompañado por su rasposa lengua, sacó un papel doblado a la perfección.
–¡¿Qué es eso?! –dije al verlo. Me puse en pie de un salto. ¿Ahora el gato iba a ser un robot también?
–En un telegrama de Gasper.
–¿Gasper? –pregunté yo, incrédulo.
–Gasper, sí. ¿No lo conoces?
Negué con la cabeza.
–Bah, es un crío soporífero que sólo quiere fama, a veces me manda informes para que le controle lo que dice. Necesita ayuda también, como tú. Pero de otra forma.
Se sentó en el suelo y se sacó unas gafas de… realmente no tengo ni idea de donde se sacó las gafas, pero se las puso y estuvo leyendo un rato.
–¿Qué dice? –pregunté cuando me cansé de verlo leyendo.
–¡Este tío es tonto! –gritó el gato, poniéndose en pie de nuevo y arrojando el papel al suelo –, ¡¿quién mató al lindo gatito?! ¡Yo lo maté!dirán cuando te mate– dijo, leyendo el telegrama.
No entendía nada de lo que decía.
–Me está retando… me reta a que le defienda, que defienda sus palabras cuando son un sin sentido.. y que me matará sino lo hago y… luego se ríe de mí, se mofa…
Realmente, Mino estaba asustado y temblaba. Quizá necesitaba descansar y acompañarme en una breve recuperación. Quizá ambos necesitábamos un descanso.
¡Y hasta aquí, Vomitando Palabras 21! Lamento no haber entregado esto la semana pasada, pero os compensaré pronto con alguna temática divertida. Espero que disfrutéis leyendo este blog y aportéis bastantes palabras para la próxima entrega. Un abrazo a todos y nos vemos el próximo martes, ¡con más y mejor!
Yawakasa
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