¡Hola locuelos!

Pues, ¡martes ya! Y aquí estoy de nuevo para dejar una anécdota bien loca para animar este segundo día de una semana que parece interminable, ¿no? Siento no haberos dejado nada la semana pasada, pero me fue imposible. Pero de ésta no pasa que no os deje aquí una historia bien entretenida… o ¡eso intentaré! Y ahora, sin más preámbulos, os dejo la lista de palabras elegidas por vosotros para esta nueva entrega: “trancazo, marciano, espárragos, Etna, amapola, chambea pero no jala, espagueti y niño-rata”, además, en está entrega he incorporado las frases que me dejaron los primeros en comentar la entrega anterior.

 

Pues, ahí estaba yo; frente a Carmela/Rodolfo, con los labios entreabiertos y los ojos a medio cerrar, con la lengua apuntando hacia su boca cuando de pronto soltó esos dos ruiditos que llenaron mi nariz de diésel. Él/ella se excusó y salió corriendo al baño, cerrando la puerta de un portazo. Y yo me quedé ahí tirado en el sofá, como un pañuelo lleno de mocos en el peor trancazo que uno coge a lo largo de su vida.

Esperé. Esperé una media hora sin apenas decir nada y sentado en el sofá, tan sólo escuchando la música y pensando en si todo iba bien en el retrete… pero ya era demasiado, así que decidí que quizá sería mejor hacer algo y no quedarse tan sólo sentado sin más. Me puse en pie y, cargado de valor, golpeé la puerta del baño una y otra vez, esperando alguna señal de dentro, como si de un contacto con algún marciano se tratara; pero no hubo señal alguna desde el interior.

–¡Carmela! ¿Estás bien? –grité a pleno pulmón. Estaba preocupado…

No hubo respuesta y un miedo atroz me invadió de imprevisto y, sin pensármelo dos veces, tiré la puerta abajo para encontrarme un pestazo a pis contundente, de ese que uno suelta al comer muchos espárragos, un peste que me echó para atrás entre arcadas y lloros… un olor intenso que me transportó al pueblo donde veraneaba cuando era un crío y cuyo alcalde siempre soltaba sermones por cualquier cosa que hacía, como en aquella ocasión en la que se subió a un atril y empezó un discurso antes de las elecciones municipales diciendo:

Gracias a Dios que soy ateo… pero cómo soy vuestro alcalde os debo una explicación de lo sucedido… creo en Dios.

Todos los presentes se quedaron boquiabiertos, pensando que habían bebido demasiado vino como para entender al alcalde, pero la verdad era que el único que había bebido vino aquella mañana fue él. Hubo un interminable silencio y prosiguió, pero llamando antes a su esposa-secretaria -curioso que su esposa fuera su secretaria, ¿no?-,  Etna.

–Oh, Etna, amapola de mi jardín seco, riega el jardín… riega el jardín, todas las flores que no lloré…

Nadie entendía absolutamente nada, y es que el vino empezaba a hacer efecto en el pobre gordinflón bajito al que eligieron como alcalde de Ternecillas de Alcahuete, que así es como se llamaba el pueblo.

–Esta mujer, ¡chambea pero no jala! –gritó de pronto, en lo alto del escenario, con los brazos abiertos y mirando a un cielo que amenazaba con lluvias inminentes.

Aún así, sin entender nada, los presentes vitorearon y aplaudieron su verborrea, pues era querido y admirado por los vecinos y es que, como bien decía él (y en varias ocasiones), es el vecino el que elige al alcalde, y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde.

Carmela/Rodolfo salió del baño con un pálido innatural en su rostro. Parecía que hubiera estado vomitando una semana entera, con sus cabellos como espaguetis desmoronados y húmedos sobre su cabeza empapada en sudor.

Me miró fijamente y dijo algo, no sé el qué. Quizá alguna frase digna de un niño-rata de 1990, algo por el estilo de “¡lo nuestro no fue nada serio, fue un pin pan pun, toma lacasitos!” pero no recuerdo bien el qué… necesito hacer memoria, necesito que alguien sea capaz de recordarme lo que dijo.

 

Y hasta aquí Vomitando Palabras 25. Y para la siguiente os propongo algo distinto. Además de las palabras que me dejéis en comentarios (que espero sean muchas) os propongo que a través de Twitter y con el hashtag #VomitandoFrases y mencionando a @HabboTemplariosy@yawakasa dejéis las frases que aparecen en algunos juegos al cargar que más gracia os hagan. Y me propongo poder incorporar, sino todas, algunas de las que dejéis, ¡así que portaos bien y dejadme muchas para que mi cerebro explote! ¡Gracias por leer y nos vemos el martes que viene!

Yawakasa