¡Hola gamberros!

¿Qué tal todo? Aquí estamos de nuevo, con una entrega nueva de este blog bien loco. Recordad que a partir de la semana que viene empezaremos con una nueva temática. Así que, por favor, además de dejar muchas palabras en comentarios, dejadme temáticas sobre las que queráis que vaya dirigiendo el blog. Las palabras de esta edición son las siguientes: «pirámidepiñataelefantezorritotigre blancoinfobusYawakasa, ParangaricutirimicuaroChuckyR.I.P.monumentoautomáticohuérfano, caleidoscopiochacota deleznable«. Y sin más dilación, que empiece la entrega de esta semana, un poco rara, por cierto, pero espero que os encante.

 

— Mi… Mi…. Mino… es… está… —intentaba decir el caracol en sus últimos intentos antes de desmayarse.

Hace tiempo escribí un relato inspirado en la canción de Iron Maiden titulada ‘2 Minutes to Midnight’, del álbum ‘Powerslade’, el de la gran pirámide. Para los amantes del rock y heavy metal es un mito de disco, es como casi Mino para esta historia. Mino, que ahora mismo parecía una piñata tras una fiesta. Como si un elefante hubiera decidido descansar su enorme y pesado trasero sobre él. Al pobre caracol sólo le faltaba que un zorrito le deborase, para dejar este mundo en el peor de los estados posibles.

Hay afortunados en esta vida. Hay desafortunados, también. Basta comparar a un tigre blanco, esbelto, masculino, imponente, con, por ejemplo un caracol desaliñado y mugriento. Un infobus o una col…. son píxeles, pero qué diferencia, ¿no? El caso es que Mino no fue muy afortunado en su vida… es trágico y no vamos a ponernos tristes… me imagino el titular de Habbotemplarios mañana: Yawakasa despedido por amargar a los lectores por la muerte de Mino. Se halla en paradero desconocido… ¿habrá fugado a Parangaricutirimicuaro?

Sería realmente malvado, peor que Chuky en su saga de películas mítica. ¿No has visto ninguna? Corre y enciérrate a ver alguna, al menos te reirás un buen rato…

Me alejé del coche con el eco de las palabras de Mino en la mente, como si se quisieran asegurarse de que jamás podría superar el trago de haber dejado al caracol en semejante estado. Yo no estaba mejor, la verdad, y para ser sinceros, creo que lo que buscaba en realidad era ayuda. No estaba capacitado para afrontar la situación por mi cuenta.

Subí por ladera a regañadientes, arrastrándome, hasta encontrar, ya en lo alto, un edificio con un enorme letrero que decía: R.I.P. en unas majestuosas letras doradas, debajo -y entre paréntesis- decía “Reinas In Progress”.

Me acerqué a la puerta cruzando los carriles desiertos de la autopista y me acerqué a un enorme monumento de bronce que representaba a una ballena con piernas de mujer vestida con un bañador que mostraba su cuerpo. Era extraño…

Crucé el portón automático y descubrí unas enormes instalaciones, vacías. ¿Encontraría a alguien ahí? pensé con la misma incertidumbre de un huérfano que conoce a sus padres de acogida.

Di unos cuantos pasos por aquel vacío recinto que parecía una fábrica abandonada. Mis pisadas resonaban por toda la estancia. Yo miraba por todos lados, en busca de algo o alguien y tropecé con un pequeño objeto que mandé, de un zapatazo, a la otra punta de la sala, resonando y mandando halos de luz por doquier. Resultó ser un pequeño caleidoscopio que se abrió paso entre la nada hasta acabar en el otro extremo de la sala. Me dio risa y, si hubiera alguien más, hubiéramos hecho buena chacota de aquel despliegue de ruidos sordos, eco y luces que había emitido el cacharro, me acordé de Mino, entonces y de lo deleznable que me sentía por haberle abandonado, pero, ¿qué más podía hacer si nadie acudía al rescate?

Sin previo aviso y, sin entenderlo, brotaron unas lágrimas de mis ojos, mezcla de la pena y rabia que sentía por Mino. Solté un chillido que hizo eco en la sala, ya de rodillas en el suelo polvoriento de aquel recinto vacío. Y cuando el eco de mis aullidos cesó, pude oír las pisadas de alguien. Pisadas de alguien que se acercaba a mí.

 

¡Y hasta aquí la entrega semanal de este blog! Ya sabéis qué hacer ahora. Dejad muchas palabras en comentarios y temáticas por las que tirar. Tranquilos, Mino es fuerte y no creo que sea el final de nuestra mascota… Ese gato, loro y caracol tendrá sus momentos en el blog, lo prometo. Espero que os hayáis entretenido leyendo esto y que tengáis ganas de más, y para que eso ocurra… ¡deja tus palabras en comentarios! Gracias por leer y (espero) comentar y nos vemos la semana que viene.

Un abrazote, Yawakasa