
¡Hola gamberros!
¡Feliz miércoles y gracias por entrar en este blog tan loco! ¿Cómo ha ido la semana de memes? Espero que hayáis conseguido todas las placas y que hayáis disfrutado con los juegos! Ahora, tras el parón por la semana temática, volvemos con una edición más de Vomitando Palabras, un blog bien loco en el que me dejáis palabras y yo construyo algo que se asemeja a una historia… Aquí os dejo las palabras de esta semana: osito, reflectante, Impeachment, coronavirus, orégano, pizza, maravilloso, perfecto, paz, cacao, corazón, osito, chinito, meme, viento, gafas, enamorado, megalodón, virtualidad, Yull, vaho y ronquido. Y sin más dilación, damos inicio a esta entrega.
Me puse en pie y volví a arremeter contra las paredes, esta vez la fiera era yo, no Yull…
Aporreaba las paredes con los puños, codos, pies… estaba completamente furioso, enloquecido, cuando emergió un rayo de luz desde lo más alto. Un grito de una chica, al principio casi imperceptible, hasta dejarnos completamente sordos, que acabó en un sonoro golpe contra las flácidas paredes que yo no dejaba de machacar.
Miré a la chica, que después de varios saltos y botes, se acurrucó a un lado, mirando de reojo a Cha Aun Wood, sentado sin inmutarse, como un objeto obsoleto en el fondo de un armario, acumulando polvo.
La chica llevaba un chaleco reflectante, que daba algo de luz a la estancia, y, aún agarrado a su mano, llevaba una pancarta digna de un Impeachment a un gobierno corrupto, en la que estaba escrito “BLACK LIVES MATTER, CARAJO”. Y yo que creía que el coronavirus era la peor enfermedad a la que nos enfrentábamos…
Estuvo un rato arrodillada, sin entender dónde estaba, ni quién éramos. Cha Aun Wood se presentó primero y me cedió la palabra. Pero yo no dije nada; seguía enfurruñado y no sabía cómo actuar. ¿No os ha pasado alguna vez? Como cuando se olvidan de poner orégano a la pizza. En serio, ¿quién no le pone orégano la pizza? Le ponemos piña, pero no orégano… ¿estamos bien? ¿Todo correcto? ¿Maravilloso, perfecto…? ¿Todo en paz en vuestro interior?
Perdón, ya estoy yo, como siempre, yéndome del tema principal… como en la primera temporada de Vomitando Palabras. No sé si alguno lo recuerda, pero menudo cacao era aquel. Cada dos párrafos nos veíamos envueltos en nuevas historias…
El corazón me iba a todo trapo, no conseguía calmarme, y ver a aquella chica con nosotros no mejoraba la situación. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué nos estaba devorando aquel enorme bicho? ¿Habíamos hecho algo para ser la merienda de alguien…?
La chica se puso en pie y se quitó el chaleco, dejando ver una camiseta de tirantes con la cara de un osito rosa. Entrecerró los ojos, como poniendo cara de chinito, mirando fijamente a Cha Aun Wood y algo se encendió en su cabecita. Me percaté entonces de que el teddy bear que tenía en su camiseta era un meme, aunque no es relevante para la historia…
—¡Yo te conozco! —gritó entonces ella.
Cha Aun Wood se sorprendió ante tal declaración y se puso en pie, a la defensiva.
—¿De qué me conoces?
Pero antes de que la chica contestase, se originó una enorme bocanada de aire. Viento frío, que surgió de donde había aparecido la chica, y antes yo, y en algún momento Cha Aun Wood. Del mismo sitio del que aparecieron unas gafas, seguidas de un chaval que no tendría ni diez años. Esto se estaba volviendo cada vez más turbio. ¿A cuántas personas iba a comerse ese monstruo? ¡¿Y por qué?!
El chico se puso en pie, incrédulo. La chica (que aún no nos había dicho su nombre) recogió las gafas y se las dio.
—¿Cómo te llamas? —preguntó ella.
Ruborizado, como si estuviera ciegamente enamorado, el chaval no dijo nada. Retrocedió hasta toparse de espaldas contra una de las paredes de aquel megalodón hambriento que nos había secuestrado y agachó la mirada. El pobre chico no parecía estar acostumbrado a las relaciones reales, parecía haberse pasado el tiempo encerrado en la virtualidad. No estaba preparado para lo que Yull tenía en mente (algo que desconocía en ese momento, pero que ya se os contará…). Se limpió las gafas con un trozo de camiseta y tras crear vaho con la boca, limpió las gafas, se las puso con suma calma y nos miró desde su esquina de seguridad.
Era comprensible, ese chico no debería de estar encerrado en las tripas de un monstruo que sólo sabía comer y emitir algún que otro ronquido, aunque nos he hablado de eso… ya os contaré la semana que viene, si os va bien.
Y hasta aquí la entrega semanal de Vomitando Palabras, recordad dejar muchas palabras para que, poco a poco, todo vaya encajando en esta locura de blog que no existiría sin vosotros. Muchas gracias por leer y comentar. Esta semana, además de las palabras, os dejo elegir los nombres de los dos nuevos huéspedes de Yull (el chico de gafas y la chica de la pancarta) y… ¡dos nombres más! (Que en breve serán presentados). Así pues, los cuatro nombres más locos formarán parte de la historia. Recordad que hay más blogs a lo largo de la semana y estar atentos a @HabboTemplarios para las novedades y ¡nos vemos la semana que viene!
Un abrazote, Yawakasa
Obtener esmeraldas





Comentarios cerrados.