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CuenHTo de Pascua
HabboTemplarios
5 abril, 2020
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Sábado 5 de abril del 2042

Seguimos con esta maldita cuarentena, por suerte encontramos la cura… Pero no nos quieren en las calles, por lo visto solo buscaban aislamiento social, por suerte entre mis colegas y yo hicimos una especie de subterráneo y entre 19 personas vivimos libres entre las subtierras y es que son los mejores prados en los que podemos vivir yo y toda esta gente, espero que los demás también puedan descubrir esto sin que se enteren los polis, que yo y ellos no nos llevamos muy bien que digamos.

 

Litos

Pareciera como si fuera una carta de invitación lo que estas 7 personas recibieron, ¿una estadía gratis a las catacumbas? O ¿una estafa más? Envuelto en un bendito huevo de pascua, vaya vida anormal y es que no lo digo por las continuaciones de su vida, sino porque esto te hará pensar que esto no es más que una típica historia…Dentro de este huevo no solo había una simple convocatoria sino también una dirección, Nicolás se lo había tomado en serio, iría con todo pensando que sería el único chico que emprendería esta gran travesía, y con muchas facilidades la verdad, se encontraba a una cuadra de aquella dirección, los polis ya tenían una hora concreta que pasaban por su barrio, horario que ya tenía memorizado, después de las 14:40 horas, saltó el portón y fue a descubrir lo que verdaderamente era esto, “Calle las Toronjas #1930”

– ¿Solo vine por una mochila? Esto es un chiste, una broma mal hecha –  dijo Nico enfurecido en el preciso momento en el que se empezaron a escuchar unos portazos como si hubiera sido un allanamiento y como el conejo de pascua, decidió meterse por la alcantarilla, que estaba entreabierta, parecía el escape más fácil hasta ahora, pero prefirió mil veces ensuciarse los pies que ser detenido.

 Él sólo conocía las calles por encima, pero, por debajo era todo muy distinto.

¿Qué se encontraría en las cloacas de la ciudad? Pronto lo iba a descubrir. Bajó para encontrarse con un oscuro mar de aguas fecales entre dos estrechos pasillos que parecían interminables, aunque lo más seguro es que no lo fueran, deberían acabar en algún momento, como todo en esta vida.

El hedor era indescriptible, quizá lo peor que uno hubiera olido en su vida, así como la oscuridad que se intuía a lo lejos del pasadizo. Pero, aún así, siguió caminando. Se llevó una mano a la boca para intentar no respirar aquel hediondo olor que emanaba del mar negro y avanzó con paso firme.

<< ¿Cómo podían entrar a diario los que le habían mandado el huevo de pascua y soportar semejante olor?>> Pensaba mientras avanzaba en la oscuridad. Y a cada paso que daba se cuestionaba si aquel mensaje era real o si era como el conejo de pascua, si era una broma mezquina y alguien querría que saliera de su casa, y cuando estuvo a punto de recular, cuando pensaba que sería mejor volver a casa y tomar algo caliente para quitarse el frío que llevaba, encontró un curioso botón en la pared, bajo un pequeño letrero que decía “Pulsa si eres un conejo valiente”. No se lo pensó dos veces y pulsó.

Un entramado de luces se iluminó por encima de él, mostrando el camino que aún quedaba por recorrer. Algunas flechas iluminadas indicaban por donde seguir. “Pues no tienen mucha seguridad” pensó, y siguió avanzando.

Caminó y caminó sin saber cuál era su destino, hasta que, de repente…

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