[HT] Actividad web: Cuento navideño

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La Navidad es tiempo de imaginación, unión y creatividad. Así que, entre tod@s, vamos a escribir un cuento navideño único: lleno de sorpresas, personajes y espíritu navideño. No hay respuestas correctas ni ideas pequeñas: cada contribución hace crecer el relato. ¡Deja volar tu imaginación y disfruta creando junto a los demás!

Entre tod@s vamos a escribir un relato navideño.
Para ello, escribe en los comentarios un fragmento que siga con el cuento.
Cada usuario podrá escribir un máximo de 2 comentarios para completar la historia.
Los comentarios que no sigan la historia serán eliminados, así que si ves alguno ignóralo.
El día 5 de enero se leerá todo el relato, y solo si ha llegado a su final de una forma coherente, se entregará la estampilla y la Carta de Deseos Navideños a tod@s l@s participantes.
En caso de que el relato no haya concluido o no sea coherente, la estampilla se pondrá a la venta en el NubeTrade.

 

 

 

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  1. [NUBIX] [ESPECIAL] Semana Nubosa - Pokémon
    Y así, cuando el último adorno fue guardado y las luces se apagaron una a una, quedó algo mucho más importante que cualquier decoración: el recuerdo de los momentos compartidos. Porque la Navidad no termina cuando acaba diciembre, sino que vive en cada acto de bondad, en cada abrazo sincero y en cada intento por hacer del mundo un lugar un poco más cálido.
  2. [NUBIX] Pingüino Albino
    No sin antes concluir nuestro relato con la moraleja que nos deja el mismo, y esa es que: la magia navideña está en la unión entre las personas, en pasar nuestro tiempo en cercanía de los que más queremos y mantener viva la llama de estas fechas en detalles como poner un árbol, una corona, un par de luces, o simplemente hacer un amable gesto por una sola persona que pareció haber olvidado lo que significaba vivir la navidad. El Fin.
  3. 8 de noviembre: Día Mundial de la radiología
    y colorín colorado ahora sí parece que este cuento ha terminado
  4. Usuarix de HabboTemplarios
    El papá de Jaime miró a su hijo con orgullo. Hacía años que el pueblo no la pasaba tan bien en Navidad. Los niños corrían recogiendo trozos de turrón del aire como si fueran copos de nieve dulce. Los más grandes brindaban con chocolate caliente que aparecía misteriosamente en sus manos. Nadie preguntaba cómo, ni por qué. En noches así, las preguntas estorban.
  5. Usuarix de HabboTemplarios
    Por otro lado, las luces danzantes se elevaron tan alto que acariciaron la luna, quien, divertida, decidió quedarse un rato más a mirar el alboroto. Jaime, aún con el puño abierto hacia el cielo, no podía evitar reír. La anciana, que ya no parecía tan frágil ni tan sola,comenzó a girar lentamente, como si recordara pasos olvidados de una vieja canción navideña. Entonces ocurrió algo aún más extraño... Los adornos que los vecinos traían no solo decoraban ¡hablaban! Una guirnalda presumida decía que combinaba mejor con el lado izquierdo del árbol, mientras que una esfera roja aseguraba que ella era la estrella estética de la noche. El árbol, entre crujidos de corteza y risas, trataba de poner orden.
  6. Usuarix de HabboTemplarios
    Conmovidos, Jaime y su padre abrazaron a la anciana. “¡Nosotros la devolveremos!”, exclamó el niño con picardía. Sacó un puñado de estrellas de papel del bolsillo y las lanzó al aire: ¡milagrosamente se convirtieron en luces danzantes! Los vecinos, atraídos por el show luminoso y las risas, salieron corriendo con adornos olvidados. El árbol cobró vida con guiños traviesos, y el pueblo entero estalló en un festival de abrazos y turrón volador. ¡La Navidad había vuelto, más loca y brillante que nunca!
  7. [LTD] Boa Arcoíris #6
    Ese día volvió la esperanza y la Navidad al pueblo. Todos se emocionaron con tan grande gesto hecho por la anciana, Jaime y su padre no podían más de la emoción. La bufanda que le había dejado el padre de Jaime a la anciana era un recuerdo valioso que tenían de la abuela de Jaime, lo cual agradecieron con ese pequeño gesto hacia a la anciana. Todos disfrutaron de una gran cena navideña y lo más importante, aprendieron a valorar las pequeñas cosas y la unión.
  8. ¡Propósitos para el 2026!
    Jaime observó la vela y comprendió que no alumbraba el árbol, sino a quienes la miraban. Su padre sonrió y dejó una bufanda junto a la anciana. Al alejarse, el camino ya no parecía tan oscuro, y por primera vez en mucho tiempo, el pueblo respiró esperanza.
  9. Unicornio - Evolución RARA
    Jaime apretó con fuerza la mano de su padre mientras el viento soplaba con más intensidad. De pronto, entre la nieve y el silencio, vieron una pequeña luz temblorosa salir de una casa medio derruida. Se acercaron y encontraron a una anciana encendiendo una vela frente a un viejo árbol sin adornos. Ella les explicó que el pueblo había perdido la Navidad el día que dejaron de ayudarse entre ellos, y que desde entonces todo se volvió frío y gris.
  10. Elfina
    Caminando aún por la nieve encontraron unas huellas gigantes como de un animal; se asustaron y decidieron ir por otro camino. Al llegar al final del camino se encontraron con un pueblo destruído, sin espíritu navideño y personas que reflejaban tristeza. Jaime y su padre al llegar a ese pueblo conversaron y quisieron ayudar para fortalecer la navidad. Ya no había vuelta atrás, no podían regresar, estaba todo cerrado y no se veía nada más que nieve.
  11. Postal del recuerdo más terrorífico
    Su padre se detuvo y lo miró con ternura, dejando que el silencio de la nieve subrayara sus palabras. No solo para recordar, Jaime respondió con voz suave. La Navidad es el momento en que nos detenemos para agradecer que lo más valioso no se compra, sino que camina a nuestro lado. Le rodeó los hombros con el brazo y, juntos, siguieron el rastro de sus propias huellas hacia el calor del hogar.
  12. Usuarix de HabboTemplarios
    Jaime lo miró con los ojos bien abiertos, sorprendido de que aquella historia no fuera solo un cuento nuevo, sino algo que había viajado en el tiempo, pasando de padres a hijos como un regalo invisible. El vapor de su aliento se mezclaba con el aire helado mientras seguían caminando, y por un momento el silencio se llenó solo con el crujir de la nieve bajo sus zapatos. —Entonces… ¿es verdad? —preguntó Jaime en voz baja—. ¿La Navidad sirve para recordar lo que de verdad importa?
  13. Perrito relajado
    Mientras caminaban juntos bajo esa fría noche, Jaime, con la cara llena de ilusión, le contaba a su padre sobre la historia que le habían relatado y en ese momento el padre, le comentó que a su misma edad le habían contado el mismo relato, el cual le había hecho mucha ilusión sobre la finalidad de la navidad y agregó que estando en familia, la navidad siempre se vive mejor.
  14. Adornos navideños
    Más tarde, mientras el pequeño Jaime paseaba de la mano del humilde bibliotecario, con sus regalos y compras de Navidad colgando de su pequeña mano, su mirada se detuvo frente a una posada. Al otro lado del cristal, opaco por el paso del tiempo, yacía una mesa gastada con un pequeño vaso sobre él. Su padre, al notar la mirada del pequeño, sin mediar palabra, entró y, tras pedirle leche al encargado, lo vertió sobre aquel vaso. Se ajustó su abrigo negro y salieron juntos, con el corazón lleno de alegría y esperanza.
  15. Dragón tricolor
    Y es así como acababa este libro, que Juan, un humilde bibliotecario, acababa de leer a Jaime, un pequeñito travieso que no creía en el espíritu navideño. Cerró la portada y le preguntó: —¿Qué has comprendido de este cuento? Y él le contestó: —Que la Navidad no es magia porque sí… es magia cuando alguien decide compartir, ayudar y creer un poquito más en los demás. Juan sonrió en silencio mientras, fuera de la biblioteca, las luces del pueblo parecían brillar con más fuerza. Quizá —pensó— el cuento no había terminado del todo, porque mientras hubiera alguien dispuesto a escuchar… siempre habría una historia que volver a encender.
  16. Santa Claus Surfista
    ¡¡¡Y colorín Colorete, este cuento se fue volando en un cohete!!! 🚀🌌
  17. ¡Mi comentario consiguió menos de 15 likes en el reto de Agosto 2020!
    …y entonces comprendió que el secreto nunca había sido algo para ser contado; que la carta no pedía palabras, sino gestos. Rukawa había unido los cables; él, sin darse cuenta, había unido al pueblo. La luz del árbol latía como si estuviera viva, y en su brillo parecían reflejarse los inviernos aburridos que habían quedado atrás y lo emocionantes que podrían ser los que estaban por venir. El niño guardó la carta, ya no la necesitaba: la Navidad había vuelto a encenderse. Supo que, a veces, las cosas más extraordinarias suceden cuando alguien pequeño se atreve a enchufar lo imposible.
  18. Santa Claus Surfista
    La luz no solo encendió las guirnaldas sino que también despertó sonidos que el niño creía haberlos olvidado. Las campanas de la torre, mudas desde el último invierno difícil, tintinearon suaves y las ventanas comenzaron a abrirse una a una. Los vecinos salieron envueltos en bufandas, con los ojos brillantes como si algo dentro de ellos también hubiera vuelto a conectarse. Rukawa, sin dejar de sonreír, caminó despacio por la plaza y fue tocando farolas, bancos y puertas; cada contacto dejaba un rastro de luz, como si cosiera la noche con hilos dorados. El niño lo siguió hasta el centro, donde el viejo árbol seco aguardaba desde hacía años. Rukawa sacó de su abrigo una última bombilla, pequeña y opaca. Se la entregó al niño y le pidió que la colocara él mismo. Cuando lo hizo, el árbol floreció de luces y hojas nuevas, y el aire se llenó de olor a pan recién horneado y a pino. El forastero, que observaba desde la sombra, asintió en silencio: el milagro no era suyo sino del pueblo que había decidido unir lo que estaba roto. Antes de irse, Rukawa guardó sus enchufes y clavijas. “Recuerda” le dijo al niño: “la Navidad no se apaga; solo espera a que alguien vuelva a conectar”. Y así, mientras la plaza reía y cantaba, el niño entendió que algunas luces no necesitan corriente, sino manos dispuestas a tender puentes...
  19. [NUBIX] Pingüino Académico
    Mientras avanzaba hacia la plaza, el niño notó un resplandor extraño junto al viejo almacén de electricidad, un lugar que llevaba años cerrado y al que nadie prestaba atención desde que las farolas dejaron de funcionar como antes. Allí, agachado entre cables enredados y cajas cubiertas de polvo, apareció Rukawa, el de los enchufes navideños, una figura conocida por todos y a la vez ignorada por casi todos. Siempre vestía un abrigo lleno de bolsillos de los que colgaban clavijas, bombillas de colores y pequeños transformadores, y decían que podía hacer brillar cualquier luz aunque no hubiera corriente. Rukawa levantó la vista y sonrió al ver al niño, como si lo hubiera estado esperando desde hacía mucho tiempo, y con voz baja le dijo que la carta no hablaba solo de secretos, sino de conexiones: de unir lo que estaba roto. Entonces, al enchufar una vieja guirnalda a la nada, la plaza se iluminó con una luz cálida y viva, y el niño comprendió que Rukawa era la pieza que faltaba para que el milagro del forastero se completara y el pueblo recordara, por fin, cómo volver a encender la Navidad.
  20. Gaviotas
    Y esa era credibilidad. ¿Alguien creería a un niño? Si llegara a contarlo lo más seguro es que no lo tomaran enserio, seguro que pensarían que eran cosas de críos, pero él no estaba dispuesto a rendirse ni mucho menos a dejar que aquella carta que le había parecido tan importante quedara en el olvido. Tenía que hacer algo.
  21. [NUBIX] Estados Unidos - Luces navideñas en las casas (Mega Rara)
    Cuando leyó la carta, sus pequeños ojos se empezaron a llenar de lágrimas porque este contenía un secreto, un secreto jamás revelado que solo él sabía. ¿Será capaz de mantener ese secreto?, ¿se lo comentará a su familia? Este niño no era un bocazas, pero cadecía de una cosa...
  22. ¡Conseguí todas las placas de la Semana conjunta de Pascua 2026!
    Pasada una semana, un crío que correteaba las calles de aquel lugar encontró una carta escrita a mano, situada entre las piedras de una muralla, pero por alguna razón él era la única persona capaz de leerla.
  23. Concha arcoíris
    Nadie tenía respuestas certeras; solo los más ancianos comenzaron a recordar una vieja leyenda, susurrada generaciones atrás. Hablaba de viajeros condenados a vagar entre pueblos cuando el tiempo se debilitaba, cuando un lugar acumulaba demasiados silencios. Aquel forastero llegó a ese pueblo para devolver la esperanza, la ilusión y la alegría de compartir nuevamente el espíritu que hacía tiempo se había perdido. Tras su misteriosa visita, el pueblo se llenó de magia y jamás volvió a perder ese espíritu que los unía.
  24. [NUBIX] Tigre de Bengala
    Ya sin el forastero misterioso merodeando por las angostas y empedradas calles, los pueblerinos intentaron volver a la normalidad durante los próximos días, pero había algo que lo impedía. El aura de aquel sitio había cambiado por completo tras la efímera presencia de aquel enigmático sujeto. ¿Por qué las horas avanzaban de esa forma tan extraña? ¿Qué era realmente ese cronómetro plateado? ¿Por qué le sucedía ese efecto tan extraño al vaso de la posada? Y lo más inquietante: ¿Quién era ese forastero? Demasiadas preguntas sin respuesta rondaban en las cabezas de todos los habitantes de aquel lugar...
  25. [NUBIX] La villana Úrsula
    El posadero retrocedió un paso, sin saber si lo ocurrido había sido real o fruto del cansancio, el vaso seguía sobre la mesa. Fuera, el canto de un gallo anunció una mañana y algunos decían sentir un escalofrío. El forastero se había ido, pero su ausencia pesaba mucho, y durante el día el pueblo despertó a medias, los niños encontraron juguetes antiguos junto a sus camas, los ancianos recordaron nombres olvidados y la campana de la iglesia sonó una sola vez sin manos que la tocaran. Nadie habló del carruaje, del cronómetro ni del vaso tibio, pero todos comprendieron que aquello no había sido una visita, sino algo más...
  26. Usuarix de HabboTemplarios
    El posadero soltó el vaso de inmediato, con un sobresalto en seco, y las marcas negras se desvanecieron lentamente, como tinta diluyéndose en agua. Durante un segundo creyó escuchar un latido proveniente del interior del vaso de cristal, profundo e intenso a los oidos, casi ensordesedor. Afuera, la luz de la mañana pareció titubear, y por primera vez desde que aquel forastero había irrumpido en la posada, se tuvo la certeza de que algo había dejado atrás… esperando, acechando, algo invisible...
  27. [RARA] Pez payaso
    Esa tibieza no era el resto de un calor físico, sino el rastro de una presencia. Cuando el posadero finalmente se armó de valor para retirar el vaso, notó que sus dedos dejaban marcas negras sobre el cristal, como si el objeto estuviera absorbiendo la luz de la mañana.
  28. Elfina
    La mañana siguiente amaneció con una claridad engañosa. La nieve seguía intacta, pero había algo distinto en el aire, una inquietud que no se disipaba con el sol. En la posada, el vaso vacío seguía sobre la mesa, como si nadie se atreviera a tocarlo. El posadero juró que, al acercarse, el vidrio estaba tibio, pese a que el fuego llevaba horas apagado.
    • Concha arcoíris
      A lo largo del día siguiente observaron pequeños detalles, casi mágicos, consecuencia de lo ocurrido la noche anterior: el aroma a pan recién hecho se coló por calles donde hacía años no se horneaba nada, una ventana rota apareció misteriosamente reparada y, en la plaza, alguien juraba haber visto pisadas en la nieve que nadie supo explicar. Nadie se atrevió a hablar del forastero, pero su recuerdo flotaba en cada esquina, como un villancico lejano que aún no termina...
  29. Kpoper
    Al cruzar el umbral hacia la nieve, el hombre extrajo de su abrigo un pequeño cronómetro de plata que brillaba con una luz propia y antinatural. Con un clic seco, las manecillas comenzaron a girar en sentido contrario, y en ese preciso instante, los relojes de la plaza se detuvieron al unísono, marcando el inicio de una noche que no figuraba en ningún calendario.
  30. Elfina
    El forastero dejó el vaso vacío y se levantó sin decir palabra. Al hacerlo, la chimenea crepitó con más fuerza y, por un instante, pareció que el frío retrocedía. Nadie se atrevió a detenerlo cuando salió de la posada, pero todos sintieron que, desde ese momento, algo invisible había despertado en el pueblo.
  31. Voleibol
    Miró a su alrededor, con una mirada seria y en todo momento alerta por si algún habitante del pueblo hacía cualquier movimiento sospechoso. La desconfianza abundaba en ese lugar, la gente seguía murmurando y preguntándose quién podía ser aquel forastero que había llegado a invadir el pequeño espacio que solían habituar, por qué había elegido ese lugar, si estaba buscando a alguien en concreto.
  32. Bañera Ensangrentada
    La figura se acercó al mostrador y con calma, pidió un vaso de leche. Su rostro estaba parcialmente cubierto por el sombrero, pero sus ojos profundos parecian entender todo lo que nadie decia. El posadero dudó por un momento antes de servirle, mientras los parroquianos observaban en silencio, sorprendidos por lo mundano de la solicitud. Aunque no hacía nada raro, su presencia solo hacía que todo pareciera aún más extraño.
  33. [LTD] Concha de gran valor - #8
    El silencio que siguió al tintineo de la campana fue artificial, como si los clientes habituales hubieran ensayado su mudez ante la llegada de lo inevitable. El aire en la posada, saturado de humo de turba y el olor agrio de la cerveza barata, pareció congelarse alrededor del recién llegado.
  34. Un día de partido - Actividades Web (Jun26)
    El desconocido recorrió la plaza con la mirada, deteniéndose un instante más de lo necesario en cada casa, en cada rostro curioso que se escondía tras las cortinas. Luego dio unos pasos firmes hacia la posada, donde la campanilla de la puerta sonó con un tintineo seco que pareció resonar en todo el pueblo.
  35. Espíritus Alados
    Fue entonces cuando la portezuela se abrió lentamente. De su interior emergió una figura envuelta en un abrigo negro, demasiado elegante para aquel pueblo de calles polvorientas y rutinas inalterables. Algunos reconocieron en ese silencio algo inquietante: nadie recordaba la última vez que un forastero hubiera llegado sin anunciarse, y mucho menos en una época en la que el frío y las malas cosechas mantenían a todos recluidos.
  36. Shinnosuke Nohara
    El carruaje se detuvo frente a la plaza con un chirrido largo y cansado, como si también él llevara demasiado tiempo recorriendo caminos olvidados. El cochero no descendió de inmediato; permaneció inmóvil, con el rostro oculto bajo un sombrero oscuro, mientras los caballos resoplaban y el vapor de su aliento se mezclaba con la niebla de la tarde.
  37. [NUBIX] Totoro
    Ante la llegada de ese misterioso carruaje, los vecinos comenzaron a asomarse por las ventanas y a cuchichear entre ellos, extrañados de que alguien desconocido estuviese visitando el pueblo en esas fechas.
  38. [NUBIX] Semana Nubosa - Dark
    De pronto a lo lejos de esa nevada y ese pueblo tan seco y sin milagros se vio que venia alguien en un gran carruaje y bueno parece ser que esta persona o lo que venia ahi dentro iba a cambiar las cosas totalmente en ese extraño y misterioso pueblo.
  39. Administrador/a de HabboTemplarios
    La primera nevada cayó justo la noche en que todos habían dejado de creer en los milagros. Las luces del pueblo parpadeaban tímidamente, como si dudaran de su propio brillo, y en el aire flotaba un silencio especial, de esos que solo aparecen en Navidad, cuando algo extraordinario está a punto de suceder.