
V

Helen Bauer.
Lily gritaba, aterrada y suplicante de ayuda.
― ¡Helen! Sálvame, por favor, ¡sálvame!
―Lily, ¡Lily! ¿Dónde estás? ―gritaba Helen sin ver nada.
― ¡Ayuda! Helen, por favor, ¡sálvame! ¡No quiero morir!
―Lily, no te veo, no sé dónde estás Lily, ¡Lily!
―Aquí estoy bruja ―dijo una voz macabra a sus espaldas, enseguida supo que no era Lily.
Helen volteo y lanzó un estruendoso grito por lo que vio. Enseguida todo se puso negro y ella despertó.
Había sido una pesadilla, la chica se encontraba en su habitación sin saber cómo había vuelto hasta ahí. Lo último que recordaba era estar perdida en el bosque con su guapo vecino, Dan. No entendía qué había pasado, de hecho, no entendía nada en lo absoluto, estaba algo confundida y atareada, pero se preguntaba por Dan, acaso, ¿él la había traído hasta ahí? ¿En qué momento se desmayó? Eran tantas las interrogantes en su cabeza. Pero al tratar de darle respuestas solo le ocasionaron un horrendo dolor de cabeza. Se levantó de la cama, en busca de su abuela, pero está muy raramente no se encontraba. Necesitaba respuestas, así que se vistió y salió directo a la casa de los Crawford.
Toco el timbre, nadie salió, lo toco una vez más y nada. Tocó una y otra vez, pero sigue sin suceder nada.
―No hay nadie ―se dijo a sí misma.
Decidió regresar por donde vino, pero antes de realizar cualquier movimiento una mano apretó su brazo con fuerzas.
― ¿Buscas a alguien? ―dijo con voz chillante la anciana.
La joven se llevó un gran susto, pero por vergüenza se recompuso de inmediato.
― ¡Abuela! ¿Qué haces aquí?
―Vine a ver lo que hacías querida nieta.
―Nada abuela, yo…
― ¿Tú qué muchacha? Acaso, ¿venías a verte con el joven chico hijo de nuestros vecinos? Eso no es propio de una señorita, andar detrás de un joven en la edad donde las hormonas andan por el aire.
― ¡Abuela! ―reclamo Helen―. Solo es un amigo.
―Las Bauer no nacimos para tener amigos, sino seguidores mi querida nieta, pronto aprenderás sobre nuestro legado familiar y la importancia que es, que nosotras, las mujeres de esta familia tengamos el lugar que nacimos para tener.
―No entiendo de qué hablas abuela.
La anciana explota en una macabra risa que dejó paralizada a la joven confundida.
Continuará…
Smaragde erhalten 





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