
Alguna vez hemos escuchado acerca de los medicamentos de la inteligencia, o de un tipo de medicamentos que nos “vuelve más inteligentes». Es aquí donde hablaremos de ellos.
¿Qué son los psicoestimulantes?
Son una clase de medicamentos que se encargan de bloquear la neurotransmisión dopaminérgica (Dopamina) y noradrenalina/norepinefrina, sustancias químicas que regulan el placer, la motivación y el control de los impulsos, generando una estimulación en ambos neurotransmisores, es decir genera una compensación y potenciación a nivel neuroquímico.
¿Cuáles son sus usos?

Mayormente son prescriptos para aquellas personas que tienen deficiencia a nivel neuroquímico y en la neurotransmisión de sustancias químicas, como es el caso de la dopamina y noradrenalina. Se los suele utilizar particularmente para el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (Trastorno del neurodesarrollo, TDAH) y en algunos casos, para el control de conductas impulsivas o trastornos conductuales.
Si bien sus usos terapéutico y clínicos son estos, existe cierto abuso en este tipo de medicamentos, por lo que podría poner en peligro la salud de las personas que lo consuman sin indicación y control médico.
Mayormente son fármacos que podrían generar adicción, tics o en algunos casos, dependencia, ya que actúan muy rápido a nivel neuroquímico, generando placer o niveles de euforia muy altos.
Se han reportado casos de estudiantes que usan este tipo de fármacos para estudiar por largos periodos de tiempo, o gran cantidad de horas en la noche para almacenar o retener mejor la información de sus lecturas, pero otra parte, muchos de ellos han sufrido dependencia tras el abuso y la poca moderación en el uso de estos fármacos.
Por eso es importante el control de este tipo de medicamentos.
¿Qué tipo de psicoestimulantes o potenciadores cognitivos existen? ¿Y en qué áreas o procesos cognitivos intervienen?

Existen 4 tipos de fármacos que potencian las funciones cognitivas y regulan la impulsividad e hiperactividad, como la atención, la memoria, la percepción, el pensamiento y en el aspecto emocional, la motivación:
Los psicoestimulantes, como el metilfenidato y la dextroanfetamina. Ambos potencian, regulan y estimulan la dopamina (Placer y motivación) y la noradrenalina (Sistema de alerta y las conductas impulsivas). Además, potencia las funciones ejecutivas, la atención, y la hiperactividad.
Los no estimulantes, como la Atomoxetina y Guanfasina, ambos regulan y inhiben la norepinefrina/noradrenalina, permitiendo un mayor control de las conductas impulsivas, hiperactividad, atención y funciones ejecutivas. A diferencia de los psicoestimulantes, éstos no actúan en la dopamina, como tampoco la estimulan, por lo que no generan dependencia, abstinencia o riesgo de abuso en su consumo.
¿Cuándo debo o se recomienda consumir un psicoestimulante o no estimulante?
Su uso y consumo debe ser regulado y controlado por un médico, preferentemente psiquiatra. Además, debemos presentar sintomatología asociada al Déficit de atención e hiperactividad, conductas impulsivas debido al TDAH. Es decir, el tratamiento con estimulantes y no estimulantes es de prescripción única y exclusiva para el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ya que como mencionamos previamente, en dicho trastorno existen deficiencias neuroquímicas en la dopamina y noradrenalina que con el uso de estos fármacos se compensa y regula dicha deficiencia.
Entonces, no se debe consumir este tipo de fármacos si un psicodiagnóstico o evaluación neurocognitiva que confirme sintomatología de TDAH. Dicha evaluación/diagnóstico debe ser hecha por un médico psiquiatra, neuropediatra, o psicólogo infanto-juvenil clínico.
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