
Muchas veces hemos escuchado acerca de los estereotipos, el estigma y la discriminación. Si bien, son conceptos correlaciónales, tienen su unidad significativa y diferencial en la vida cotidiana.
¿Qué son los estereotipos, el prejuicio y la discriminación?
Dentro del campo de la psicología social, podemos distinguir que estos 3 conceptos son sumamente anexos y determinantes en nuestro comportamiento, tanto individual, como social. No somos ajenos a este tipo de fenómenos, como tampoco es del todo claro su diferenciación.

Cuando nos referimos a estereotipo, hablamos de aquella imagen, creencia o idea socialmente compartida que hace referencia categórica o descriptiva hacia un objeto o sujeto. Mayormente estas ideas, imágenes y creencias son recortadas de un fenómeno en particular dentro de un contexto social, y son usadas para generalizar o identificar personas u objetos que cumplan con aquello idéntico o parecido del fenómenos recortado.
Ejemplo: Los autos pertenecen a los niños y las muñecas pertenecen a las niñas.
Si bien nos permiten generalizar, etiquetar y describir a un sujeto en base a características recortadas de un fenómeno en particular, podemos considerarlos como inflexibles, rígidos y determinantes a la hora de interactuar con las personas. Es decir, es sumamente difícil no estereotipar, etiquetar o establecer una creencia o idea de una persona que no conocemos o conocemos. Los estereotipos pueden tener tanto una valencia de tipo positivo, negativo, ambivalente o neutral.
Ahora bien, cuando hablamos de prejuicio, hablamos de una valoración o apreciación previa (Juicio previo) que se apuntala o refiere a un objeto o sujeto. El prejuicio se construye progresivamente desde nuestros primeros años de vida hasta la actualidad.
Por otra parte, está formado por un sistema de creencias determinado por el contexto, la crianza y los lazos interactivos con los demás.

El prejuicio puede estar acompañado de estereotipos de tipo negativo, como también de ideas o pensamientos y emociones que generan al sujeto disgusto, rechazo o también distanciamiento.
Ejemplo: Yo no me acerco a ella, porque seguramente huele mal y me genera disgusto las personas que huelen mal.
Por otra parte, la discriminación pertenece a un ámbito más conductual o de comportamiento. En base a los estigmas y estereotipos (de tipo negativo), las personas a través de la conducta realizan ciertas acciones frente al objeto o sujeto, que les genera rechazo, disgusto o en muchos casos, conflicto.

Ejemplo: Yo si encuentro a una persona con tal ideología política opuesta a la mía, la empujaré o golpearé.
En el contexto contemporáneo, en el cual vivimos, es muy frecuente observar ciertas conductas y formas de actuar que representan la violencia, las peleas o también la opresión frente a ciertos grupos o conjunto de personas. Esto no es ajeno a lo que hemos mencionado en este posteo, prejuicio, estereotipo y discriminación.
Hanki smaragdeja 





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