
¡Hola, buenos días, buenas tardes o buenas noches!
Durante esta semana, he redactado otro relato para todos vosotr@s. ¡Espero que os guste tanto como a mí! Si os gusta esta sección, podéis dejar un comentario para hacérmelo saber. ¡Muchas gracias por vuestra comprensión!
»Este relahto será muy especial; contaré anécdotas mías graciosas.»
Recuerdo que, cuando era pequeño, me comí una toallita de bebé, para limpiarles. Al cabo de dos semanas, cuando fui al baño, me entró tal dolor de barriga, que me temí lo peor. Por suerte, todo terminó en un susto. Aquella toallita salió de mi cuerpo y nunca más he cogido una.
Cuando era más joven, salía de mi casa para ir a un cumpleaños en mi pueblo. Cuando iba caminando por la calle, vi unos niños que molestaban a un señor mayor que tenía poca paciencia. Pasé por su casa y justo me vio, me cogió fuerte de la oreja y me llevó a casa para explicarles a mis padres que le estaba molestando. Solamente iba a la fiesta de cumpleaños…
Cuando iba a la guardería, era siempre el primero en terminarme el almuerzo. Pues cuando me lo terminaba, me ponía debajo de la mesa y me comía las migas que caían al suelo, como si estuviera muerto de hambre… A partir de aquel entonces, la maestra me llamaba »pajarito».
Cuando era más joven, iba con mis amigos a molestar a un hombre que tenía una moto. Este hombre nos perseguía por el pueblo; imaginaros, nosotros corriendo y él por detrás en la moto y gritando, parecía un encierro. Total, que en una de esas, me escondí en una casa que no tenía salida, pensando que no me vería. Me vio, parló la moto, bajó y me pegó con una madera que había al suelo. Esta anécdota me quedará marcada para siempre.
Cuando tenía 9 años, me quedé enganchado en el columpio de los niños chicos en el parque de mi pueblo. Tuvieron que serrar el columpio y poner otro de nuevo. Me quedé un trozo de columpio en mi casa en recuerdo a dicho columpio. Me pasó lo mismo con el cajero. Quería sacar un sobre y la lie tanto, que tuvieron que cambiar el cajero, pagando así mucho dinero. Había sido yo…
La última. Mi amigo tenía un perro que perseguía a la gente y le mordía. Total, que una vez, un su cumpleaños, habíamos ido a su huerto, donde estaba el perro. Recuerdo que este huerto estaba a media hora andando de mi casa. Cuando se hizo de noche, mis amigos y yo bajamos a pie al pueblo. El perro (no sabemos como) se escapó y corrió hacía nosotros. ¿A qué nos os imagináis a quién perseguía? Que mal rato pasé, solamente pensaba: os quiero family…
¿Os ha gustado? ¡Espero que sí! De verdad, creerme, todo lo hago desde el corazón, para todos vosotr@s.
Gracias por leer mis relaHTos, me hace muchísima ilusión.
¡Nos vemos pronto!
Micralax-
Obtenir des émeraudes 






Les commentaires sont fermés.