
¡Hola, buenos días, buenas tardes o buenas noches!
Durante esta semana, he redactado otro relato para todos vosotr@s. ¡Espero que os guste tanto como a mí! Si os gusta esta sección, podéis dejar un comentario para hacérmelo saber. ¡Muchas gracias por vuestra comprensión!
»Mi madre siempre me dijo que somos una familia muy especial, diferente a las otras. Nunca me lo he creído, no sé porque lo dice, no lo entiendo. Tengo una mamá, un papá, un hermano y un perro. Somos igual que los demás. Recuerdo que me dijo que en mi cumpleaños número 18 había una sorpresa, pero yo no sé de que se trata, así que tendré que ir investigando por mi cuenta.
Después de días insistiendo a mi madre para que me dijera la sorpresa, me lo contó. El día que yo vaya a cumplir 18 años (dentro de un mes) me dará una cajita y dicha cajita me hablará contándome cosas necesarias para mi vida futura, como pueden ser consejos, actitudes, amistades… Cuando me lo contó pensaba que se trataba de una broma, así que no me lo creí.
¡Por fin es mi cumpleaños número 18! No me lo puedo creer, ya soy mayor de edad. Pasé un día genial, mis familia me preparó una tarta de chocolate, mis amigos/as una fiesta sorpresa. Todo iba redondo y estaba super ilusionada. Sobre las 22 horas de la noche, mi madre me da un cajita de madera pequeña, muy bonito. Me recordó aquellas palabras de hace un mes, la cajita mágica. Me quedé intrigada pero finalmente abrí la cajita. Esta me dijo: »Échale SAL». Pero yo no sabía a que se refería.
Mi madre me dijo que seguramente la cajita estaba rota, que no le haga caso, que mejor me vaya a mi habitación, pero mi cabeza no paraba de dar vueltas. Cuando llegué a mi habitación la volví abrir para ver si cambiaba el mensaje y esta me dijo: »IMMEDIATAMENTE». Confusa, la volví a cerrar. Al cabo de 10 minutos, la volví a abrir, asustada: »Ropa DE color amarilla». No entendí nada, ¿qué tiene que ver la ropa con esto? Madre mía…
La volví abrir, intrigada: »ESA cosa es por ti». Vale, me planto, ahora si que no entiendo nada. Pensé que era buena idea volver abrirla por última vez y apuntarme todas las cosas que me dijo la cajita: »La CASA es muy grande». Mi madre me preguntó que si todo bien, pero yo no entendía nada de nada, así que le mentí diciéndole que estaba todo bien. Al cabo de unos minutos estudiando los mensajes me di cuenta de una cosa. ¡Tenía que leer las palabras en negrita! Cuando leí el mensaje salí corriendo de mi habitación, sabía que alguna cosa iba a pasar. Me alejé de aquella casa, quizá para siempre o no, quien sabe.»
¿Os ha gustado? ¡Espero que sí! De verdad, creerme, todo lo hago desde el corazón, para todos vosotr@s.
Gracias por leer mis relaHTos, me hace muchísima ilusión.
¡Nos vemos pronto!
Micralax-
Obter esmeraldas 




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