
Tras el avance de las ciencias cognitivas, entre ellas, la psicología cognitiva, muchos científicos e investigadores han hecho grandes aportes aplicados al campo cognitivo. Este es el caso de la teoría de la mente, la cual ha trascendido tanto en el ámbito científico, como en el empírico.
La teoría de la mente (TOM) fue desarrollada por diversos científicos orientados en el campo de las neurociencias, entre ellos, Gregory Bateson, uno de los pioneros de la teoría de la mente.
Según el planteo y aportes de dicha teoría, un sujeto en su vida cotidiana genera o desarrolla creencias sobre los demás, es decir, poseemos una habilidad para producir ciertas creencias sobre los otros. Podríamos considerar a la teoría de la mente como la capacidad de atribuir o asignar estados mentales sobre los demás (creencias, emociones, pensamientos, predicciones a nivel de conducta).
La teoría de la mente implica un subsistema cognitivo, es decir es adherente y cohesivo a las funciones y estructuras cognitivas de nuestra mente, en donde a través de distintas funciones y procesos cognitivos, como el pensamiento lógico, la atención, la memoria, las funciones ejecutivas y el plano afectivo-emocional, nosotros podemos deducir, interpretar y sacar conclusiones tanto a nivel personal, como sobre los otros. Es aquí, donde se desarrolla y fortalece la teoría de la mente.
Se considera que cada persona además (Comienza a desarrollarse aproximadamente a partir de los 4 años y medio hacia el final de la niñez e inicios de la pubertad) de poseer ciertas habilidades cognitivas, ejecutadas en distintos procesos mentales, posee una destreza o habilitad heterometacognitiva, ¿Por qué?
No sólo podemos atribuir o deducir nuestros propios estados mentales o anímicos, sino también sobre los demás. Es aquí donde se introduce el concepto de meta representación, es decir, la capacidad de atribuir algún tipo de representación (proceso cognitivo interno) hacia los demás.
Ej: Yo creo que mi mamá va a cocinarme mi platillo favorito
En este caso, internamente suceden ciertos procesos cognitivos y mentales que me permiten interpretar, y representar simbólicamente aquella creencia que tengo sobre mi mamá, la representación sería el concepto o idea de comida o platillo y la intuición de qué mi mamá me lo hará)
A este tipo de modalidad o forma de atribuir estados mentales hacia otros, se denomina, teoría de la mente de primer orden.

¿Qué creen que piensa Sally sobre donde dejó su canica?
Ahora bien, en la práctica o cotidianeidad sucede que no solamente podemos atribuir estados mentales hacia otros, sino también sobre lo que piensa el otro de lo que piensa de otra persona, es decir: Lo que yo pienso sobre lo que piensa ella sobre mi otra amiga.
En este caso, atribuimos una creencia o suposición sobre una persona sobre lo que piensa de otra. A este tipo de sucesos o atribución de creencias o estados anímicos que se da con una doble ligadura o cadenas de pensamiento, se denomina, teoría de la mente de segundo orden o también llamada, intencionalidad recursiva.

En este caso, ¿Qué piensan sobre lo que piensa el señor sobre lo que el policía piensa que hizo el niño respecto a su perrito?
Ahora bien, dentro de la teoría de la mente, existen ciertos fenómenos que inciden en la misma actividad mental, y sobre todo, en las creencias que atribuimos a los demás.
Este es el caso de “la falsa creencia” es decir, cuando supones o atribuimos un estado anímico falso o poco certero sobre los demás.
Ejemplo: Yo creo que mi hermana está en la casa su novio (cuando en realidad está en la casa de su amiga)
Este tipo de creencia falaz, mayormente ocurre en los niños que tienen la edad entre 0 a 4 años y medio. Mayormente a esta edad, los niño no tienen fortificadas y desarrolladas todas sus habilidades cognitivas, es por eso, que ocurren ciertos problemas en la interpretación, representación y atribución de creencias hacia los demás, ya que poseen un pensamiento egocéntrico, que solo se basa en “como ellos perciben o creen que son las cosas desde su perspectiva, fijándose en qué haría o pensaría ellos en esa situación”.

En este caso, el niño atribuye una creencia que el perro ha roto el jarrón, ya que el considera o piensa que él nunca rompería un jarrón.
Por otra parte, existen algunos espectros o trastornos neuropsicológicos, como el autismo, donde muchos niños y niñas poseen este tipo de falsa creencia, ya que al carecer de ciertos químicos en el cerebro de ciertas zonas neurales, afecta a nivel afectivo- emocional, cognitivo y conductual, generando dificultades para relacionarse con los demás, y también, sentir empatía o conexión con el resto. Es aquí la razón por la cual se les dificulta aplicar la teoría de la mente. Sin embargo en el espectro autista, existen ciertos niños que pueden aplicar la teoría de la mente, en algunos casos la de primer orden y en otros casos, la de segundo orden. Esto dependerá del tipo de autismo y el desarrollo bio-psico-social del niño

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