
¡Hola gamberros!
¿Dónde estoy? ¿Qué es esto? Acabo de abrir mis ojos y todo lo que veo a mi alrededor es pura oscuridad. No recuerdo cómo he llegado aquí, ni dónde estoy. Pero, siento flotar en este fondo de incertidumbre. ¿Qué soy ahora? ¿Qué…?
Pues estamos de nuevo en ¡Vomitando Palabras! Sí, suena raro decir esto después de tanto tiempo. Y si eres de los que no sabes qué es esto, es muy sencillo, un blog que parte de las palabras que me dejáis en comentarios, con las cuales este loco intentará formar un relato entrelazando las palabras. En esta ocasión he rescatado las palabras que me dejaron en la anterior edición (haya por el año 2000…), que son las siguientes: “cochecito, Caprile, cotilla, filosófico, Champilioly, depilar y gominolo” Pero esto no es todo, en esta nueva “temporada” habrá sorpresas, entre las cuales, elegiré entre los que comenten con sus palabras, a una persona al azar para que elija el tema sobre el que irá la próxima entrega. Y ya, después de mucho tiempo, va siendo hora de que arranque de nuevo este blog.
¿Qué…? ¿Estoy flotando en medio de la nada? ¿Cómo es posible? Si escucho con atención, consigo oír muy, muy a lo lejos, un sonido renqueante, como si de un cochecito se tratase, pero que parece acercarse a mí. Sí, sin duda esos dos faros cegadores en medio de tanta oscuridad son los de un coche que… ¡oh dios mío viene hacia mí endiablado! ¡¿Qué no me ves?! ¡Frena cenutrio!
Se oyó un chirriante y ensordecedor ruido que salió de las ruedas del coche, que acabó parado a escasos centímetros de mí.
–¡Pero muchacho! ¿Qué haces en medio de la autopista? Sal de aquí, que te van a atropellar, ¡gamberro!–, soltó por la boca el viejo que acababa de salir del coche que estuvo a punto de atropellarme. –Por cierto, menudos modales los míos, soy el gran Lorenzo Caprile, y tú, ¿quién eres?
–Pues… no sé –dije desorientado, sin saber ni dónde estaba, ni quién era en realidad.
–Vamos, chico, no es que yo sea cotilla, pero sería de interés que me dijeras al menos tu nombre para ayudarte. Sólo tu nombre o algo de ti, no te pido ningún discurso filosófico.
–¡No lo sé! –estallé. Estaba bastante nervioso por la situación.
–Está bien, tranquilo, sólo quiero ayudarte, pero aquí en medio estamos en peligro. Sube al coche y bebe un poco de agua, ya buscaremos una explicación a todo esto… por ahora te llamaré Champilioly.
–Champi ¿qué?
–Sí, Champilioly, es el nuevo corte de americana que estoy pensando para mi nueva colección de primavera. Estaba pensando en él mientras me dirigía a mi sesión de depilación láser cuando apareciste. ¿Será una señal?
–No entiendo nada– fue lo único que se me ocurrió decir.
–Vamos, apúrate, sube al coche que tengo agua fría y te cuento por el camino. Tengo que llegar pronto o no me podrán depilar a tiempo para la gran gala de mañana.
–Pero, yo… yo…
–¡No tengo tiempo para esto! –dijo Caprile subiéndose a su elegante Mercedes plateado–, o subes o te quedas aquí tirado en medio de la nada, pero yo tengo que ir rápido porque me van a depilar lo que vienen siendo las proximidades del gominolo, tú verás.
Y hasta aquí la nueva entrega de Vomitando Palabras, espero que os haya gustado leerlo tanto como a mí escribirlo y que estéis deseando leer más entregas como ésta. Si es así, sólo tenéis que hacer una cosa: donadme un Infobus. Bromas aparte, dejad muchas palabras en comentarios para que la próxima entrega de VP venga bien cargada y sea todo un reto. ¡Gracias por leer y nos vemos en la próxima!
Un abrazote, Yawakasa
Ottieni smeraldi 






I commenti sono chiusi.